Intensa y provocativa
Alejandra Guzmán demostró una vez más su calidad artística y enormes tablas en el escenario, al llevar a los tijuanenses por un paseo de emociones y sentimientos.
Trinidad Ramírez Toriz
El escenario fue suyo y el público también. Conocedora de su talento y de la energía que despierta al interpretar cada uno de sus temas, Alejandra Guzmán llegó al Palenque del Parque Morelos dispuesta a pagar con creces la larga espera que su público tuvo que soportar, al retrasar el espectáculo por más de hora y media.
Y es que el concierto, pactado para las 11:30 de la noche, comenzó hasta la 1:00 de la madrugada del sábado 1 de marzo.
Ansiosas por escuchar a su “Reina de Corazones”, más de 5 mil personas a todo pulmón dieron la bienvenida a la cantante, quien íntimamente comenzaba a jugar con las emociones de los presentes.
Sensual y provocativa, entró al redondel donde los acordes de “Hasta el Final” pusieron a todos de pie para dar inicio a una velada llena de energía, sentimiento, recuerdos y novedades.
Feliz de ver el lugar completamente lleno y sentir el cariño de la gente, la rockera no dudó ni un segundo en entregar todo su talento y su mejor repertorio musical; esos temas consentidos por muchos que la colocan como una de las mejores cantantes mexicanas.
Acostumbrada a interactuar con sus fans, invitó a un hombre a ser parte del espectáculo que ella misma planeó. Lo sentaron en una silla, le amarraron las manos, pies, cintura y cuello para después exorcizarse con ella en un baile provocativamente sensual y candente, mientras interpretaba su tema “Diosa Seducción”.
Gritos, euforia y aplausos le hacían saber a “La Guzmán” que se estaba disfrutando de ese momento. La noche se ponía candente y Alejandra no dejaría que la fiesta musical decayera, por ello intercaló ritmos con sentimientos, a través de canciones como “Hacer el Amor con Otro”, “Loca”, “Soy Sólo un Secreto”, “Reina de Corazones” y “Volverte a Amar”, entre otras.
Feliz de estar con la gente de Tijuana, Ale dijo sentirse viva ante la respuesta de sus fanáticos, quienes como muestra de cariño, en más de una ocasión trataron de burlar la seguridad para llegar hasta ella. Una lo logró, otros más sólo alcanzaron a llegar a las manos de los guardias.
Por momentos la efusividad del público asustó un poco a la cantante, quien rápidamente olvidaba los incidentes para seguir recibiendo flores, detalles e infinidad de aplausos por parte de sus seguidores. El inmueble se cimbraba una y otra vez, la audiencia no dejó de bailar y cantar de principio a fin. Le hacían peticiones y la cantante los complacía. Aquello era un verdadero reventón, el tiempo transcurría y sus éxitos seguían llegando. Paseaba de un lado a otro del redondel y trataba de acercarse a la gente, pero ésta la espantaba ante tanto entusiasmo; lo cierto es que en todo momento se le vio feliz: “No me la acabo, hace mucho que no me sentía así”, expresó la cantante, y es que la gente le demostró su cariño cantando sus temas, aplaudiendo todo lo que ella hacía y disfrutando de un concierto al estilo de La Guzmán: intenso y provocativo.
Así, con el sentimiento a flor de piel, interpretó tres temas que representan parte importante en su vida: “Yo te Esperaba” (dedicada a su hija, Frida Sofía), “Mujer” (en honor a su mamá) y “Llama por Favor” (especialmente para ella), todas en un set acústico muy íntimo.
El final de la velada llegaría con “Güera”, “Diablo”, “Eternamente Bella” y “Ángeles Caídos” para cerrar con “La Plaga”, despidiéndose para no regresar.
Aunque la gente pedía la clásica“¡otra!, ¡otra!”, Alejandra ya no apareció. Una hora veinte minutos fueron suficientes tanto para la artista, quien quedó exhausta, como para su público, que salió satisfecho con semejante presentación.
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