Bendita Tijuana
Germán Orozco Mora
Hasta para los malos, Tijuana es bendita.
Si no encontrasen la posibilidad de seguir cometiendo sus crímenes los malos seguramente ya no quisieran seguir aquí.
ada crimen es como una puñalada al corazón de los tijuanenses que cotidianamente viven en la esperanza del trabajo, de la familia, del estudio, de la superación, del bienestar.
Me parece que Tijuana es como Los Ángeles. Aparenta ser un edificio sin cimientos, un monstruo sin cabeza. No es así.
El año pasado un investigador de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) afirmaba que el stablishment, el estilo de vida de los angelinos es notablemente católico aunque en Los Ángeles convivan cientos o miles de iglesias y denominaciones no cristianas y cristianas.
Y sin duda Los Ángeles debe tener mayores problemas de criminalidad que Tijuana, y no porque los mexicanos en L.A. sean más que en Guadalajara.
Victor Frankl, padre de la Logoterapia, es decir la terapia centrada en el sentido de la vida, o en un super sentido de la vida (Fe en Dios, por ejemplo), maestro en San Diego. Sugería a los medios de comunicación –como se experimentó– en un cantón suizo, que no se hablase de suicidio en los medios, y resultó que los suicidios disminuyeron notablemente casi a la mitad en aquel poblado. Diciendo Frankl que los suicidios ocurridos durante ese año de prueba debían ser responsabilidad de quienes hablaron de ese mal tema en la prensa.
Cierto que no por ocultar los crímenes que ocurren diariamente en Baja California, van a dejar de ocurrir. Pero se les da demasiada importancia en relación a la mayor cantidad de cosas buenas que suceden a diario. ¿O son más las muertes que las vidas?
Por ejemplo, donde han muerto más personas durante este 2008, ¿en Tijuana asesinados o en el Distrito Federal abortados? Van 87 ejecutados en Tijuana durante el año. ¿Cuantos niños asesinados por el aborto en el D.F.?
Los tijuanenses como los mexicanos vivimos en la zozobra de la inseguridad, nos hemos vuelto desconfiados, escépticos, pesimistas. Y no es bueno acartonarse con el miedo.
Yo sólo fui bautizado en Tijuana; espero que ZETA siga dando esperanzas a los tijuanenses y a los bajacalifornianos. En medio de la incertidumbre sería importante que el semanario nos ofreciera tres entrevistas con tres tijuanenses admirables: Francisco Javier Chavolla, obispo de Toluca; Antonio González, obispo de Ciudad Victoria, y con Ramón Castro Castro, obispo de Campeche. Un rato de vida es vida para Tijuana y Baja California.
Bendita Tijuana, hasta los malos te quieren a su modo, equivocadamente.
Germán Orozco Mora reside en Mexicali.
Saeta87@yahoo.com
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