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Mujeres anorgásmicas
Conzultoría Matrimonial | Lic. Roberto Bautista López
A la anorgasmia se le conocía como frigidez, pero al igual que a la impotencia en el hombre, han sido considerados como términos peyorativos por lo cual al hombre se dice que tiene disfunción eréctil y a la mujer anorgásmica, en lugar de frígida, que es la incapacidad de algunas mujeres para llegar al orgasmo. Las que sufren esta disfunción, van perdiendo el interés por la sexualidad, optando por la vida sexual sólo para complacer a su pareja, y algunas terminan aborreciendo el sexo, ya que al así considerarlo, llega el momento en que la introducción les resulta dolorosa o degradante.
Hay muchas mujeres que no llegan al orgasmo, pero esto más que una condición física es por lo general un problema psicológico, por lo cual hay esperanzas de superarlo. Algunas de estas mujeres pueden acostumbrarse a vivir su sexualidad sin la necesidad de sentir un orgasmo, y se crean un mundo donde viven tranquilas y sin preocupaciones (aparentemente), pues como nunca han experimentado lo que se siente tener un orgasmo no lo echan de menos (sin saber todo lo que se pierden, lo mejor de la vida), es decir, no tienen punto de referencia alguno.
La mayoría de las veces, la anorgasmia se debe a mitos y tabúes sobre sexualidad adquiridos en la infancia y adolescencia, que en general se fundamentan en la concepción de virginidad que deberían de tener, y el valor que le dan a su propia sexualidad. Otras mujeres se ven limitadas a la hora de alcanzar el orgasmo por su sistema de vida. Son mujeres que son vistas por los demás como hermosas, exitosas, como muchas profesionales o ejecutivas que se suponen mujeres liberadas, y que son a veces las más reprimidas sexualmente, pues deben tener todo bajo control.
La idea de dejarse llevar por un sentimiento, una emoción o una sensación les produce pavor, pues sienten que todo su sistema ordenado de vida se va a venir abajo y se va a desorganizar. El síndrome de las mujeres que se niegan a perder el control, se caracteriza por hacer que ellas se enfrenten al sexo, como si éste fuera una obligación en la que hay que tener éxito, y demostrar capacidades, por lo que no conocen el verdadero principio del placer.
Estas mujeres deben aprender a relajarse y a esperar lo inesperado, deben aprender a disfrutar de la posibilidad de no saber lo que va a pasar, y de no tenerlo todo bajo su control; tienen que liberarse y sentir que se portan mal (como traviesas).
De la misma manera, hay un porcentaje de mujeres que son anorgásmicas debido al nivel de tensión que manejan y a tener otras prioridades que su propio deseo. A la hora de estar con su pareja, están pensando en el bebé, en su trabajo, o en que mañana tienen un examen. En este caso, el cansancio, el estrés y las preocupaciones de otra índole evitan el orgasmo, y para poder lograrlo sólo hay que relajarse, olvidarse un poco de la agenda, y no esperar hasta que ya el sueño y la fatiga dominen para hacer el amor.
Como se ve, el problema de la anorgasmia es más de índole mental que física, y sólo requiere un cambio de actitud. Pero, además es importante tener en cuenta que mucho se debe a la educación que recibieron, para no repetir el error con sus hijas y no seguir criando mujeres insatisfechas.
Lo anterior es parte de lo que se conoce y pregonan los estudiosos de las conductas humanas, como sexólogos, psicólogos, antropólogos y muchos que terminan en logos su especialidad, pero ya en la vida real, lo que realmente viven muchas mujeres, no está en ellas, sino en sus parejas, que no les importan conocer la sexualidad de las mismas, que no les importa si se satisfacen o no, lo que les importa a muchos hombres es descargar sus necesidades físicas sin ponerse a pensar que sus parejas podrían darles más satisfacción si se preocuparan por conocerlas, platicar con ellas acerca de sus deseos, sentimientos, necesidades, tiempos, comprensión, en fin, para que ellas se encuentren en la mejor disposición de compartir con ellos sus propios deseos y poder lograr ambos sus propios orgasmos, porque si el hombre va a lo que va sin interesarle su pareja en ese aspecto, lo único que logrará es satisfacerse a sí mismo y deja toda traumada a su mujer, convirtiendo ese acto en un momento físico y no lleno de amor, porque si en el dar está el recibir, lo más seguro es que ese hombre no recibe nada, bueno, tal vez sólo desprecio.
Varios testimonios de mujeres he escuchado y leído, donde me han comentado que no han logrado el orgasmo tan deseado y desconocido, preguntando de qué se trata, de cómo lograrlo, y que por más que les explique, si su pareja no lo quiere escuchar, conocer, ellas solas no podrán lograrlo, bueno, con ellos, sin descartar la autocomplacencia o masturbación, que no es lo deseado pero sí para calmar sus hormonas.
Hay mujeres divorciadas o viudas que ante una nueva pareja han sabido disfrutar del orgasmo y conocer el orgasmo como nunca se habían imaginado, sobre todo las divorciadas que han considerado haber perdido muchos años de su vida con una pareja que sólo le sirvió para nada y que consideran que han nacido de nuevo al tener una nueva pareja que sí las quiere, las atiende, las escucha, las complacen y por consecuencia ellas se encuentran en la mejor disposición de darlo todo por esa pareja, retribuyéndole todo el placer tantos años reprimido.
Desafortunadamente existen miles y miles de mujeres que siguen viviendo una vida sin placer, del sano placer que se da y encuentra con la pareja, donde aparte del amor logran satisfacer todos sus instintos que muchos le llaman animales, pero que en la intimidad no les importa al lograr la satisfacción completa.
Esto por sí mismo no es causa de divorcio, ya que al no conocer lo que es un orgasmo, no saben de lo que se pierden por esa falta de conocimiento, pero yo les aseguro que si esas mujeres conocieran lo que es el orgasmo y su pareja no se los proporciona o tan sólo busca satisfacerse él mismo, lo más seguro que sería parte de una causal de divorcio que pudiera fundamentarse en la misma ley y fácilmente podrían divorciarse, es cuestión de que lo consulten, ya que si el debito carnal es parte de las obligaciones que se deben dar los casados y uno u otro no lo reciben, y si el mismo es causa de constantes conflictos, nadie merece seguir viviendo así.
En la vida todos tenemos derecho a recibir y dar placer, es algo tan natural como espiritual que no hay ni debe haber pretexto para no lograrlo. Gracias como siempre a mis dos que tres lectores por sus comentarios y consultas al teléfono 684-9647 o al e-mail: bautista46@hotmail.com
El Licenciado Roberto Bautista ejerce su profesión en Tijuana, B.C.
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