Rosario Mosso Castro
Ausentes
El Procurador del Estado, Rommel Moreno Manjarrez, designó hace tres meses a Jesús Nelson Rodríguez como Subprocurador y a José Heredia González como comandante del Grupo Contra Delincuencia Organizada en el Estado. Desde entonces no se ha vuelto a saber de ellos.
La ausencia de estos dos personajes es una situación fuera de lo común, considerando que en Baja California células del cártel Arellano Félix traen en jaque a la población con robos, ejecuciones, secuestros, asaltos y privaciones ilegales de la libertad, delitos cuya responsabilidad de perseguirlos es de estos dos hombres.
Conforme a la Ley contra la Delincuencia Organizada del Estado de Baja California, publicada el 2 de enero de 2004, Nelson y Heredia encabezan la unidad de la Procuraduría General de Justicia del Estado encargada de la investigación y persecución de estos delitos cuando son cometidos por grupos de tres o más criminales
En teoría, la labor de esta subprocuraduría debería ser una de las aportaciones del Gobierno de José Guadalupe Osuna Millán a la lucha y trabajo “coordinado” contra la delincuencia organizada que azota la región.
Las investigación y detenciones de sus Agentes de la Policía Ministerial, dependiente de la Procuraduría General de Justicia del Estado, deberían sumarse a los decomisos y capturas que está produciendo personal de la II Zona Militar a cargo del General Sergio Aponte Polito… pero de resultados en la Ministerial de Baja California, no se sabe nada.
Esta inactividad de los elementos policíacos estatales, es constantemente justificada al interior de la Procuraduría, con el argumento de que su trabajo debe manejarse con un perfil bajo y que el silencio se debe a la secrecía de las investigaciones.
La realidad es que no han tenido resultados, ni siquiera limitados, como los que han hecho públicos los grupos de Homicidios, Robo de Vehículos y Antisecuestro, que empezaron a ofrecer resultados precisamente cuando Nelson y Heredia dejaron de encabezarlos.
Es un hecho que nunca como ahora fue tan notoria la ausencia de la Policía Ministerial en investigaciones, aprehensiones y combate al crimen en el estado. Sin embargo esta situación no ha llamado la atención del Gobernador del Estado, quien, es evidente, centró todas sus esperanzas de acabar con la inseguridad en el General Sergio Aponte Polito.
Si el Gobernador estuviera al tanto de la poca efectividad de la Policía Ministerial y la parálisis de los mandos medios de la Procuraduría, es probable que ya hubiese solicitado cambiar al Procurador Rommel, a quien por cierto ya se le está pasando el tiempo de prueba para con sus colaboradores.
Hacer cambios en la Subprocuraduría y en la UECO, no sería un mal inicio para una relación aún más sólida con personal del Ejército Mexicano, acaso sería señal del compromiso que el Gobernador tiene con los gobernados y de la determinación del Procurador para aquellos elementos que no le han cumplido en la encomienda que les confirió.
Ni Gobernador ni Procurador pueden continuar evadiendo su principal obligación legal: Brindar seguridad a los bajacalifornianos.
Al final, el titular del Ejecutivo no puede, cómodamente, limitar su participación a unos cuantos operativos de la Policía Estatal Preventiva; y declaraciones públicas respaldando la presencia, el trabajo y los resultados de los militares. De un Ejército que está dando la cara solo. Apoyados exclusivamente por ciudadanos comprometidos.
Eso no se vale.
En materia de crimen organizado, la policía ministerial tiene obligaciones de investigación que evidentemente no está cumpliendo y nadie se lo está reclamando.
La ley que regula la actuación de los funcionarios indica que “cualquier acto u omisión que cause la suspensión o deficiencia de dicho servicio o implique abuso o ejercicio indebido de un empleo, cargo o comisión” está contemplado como delitos de servidor público. Sin embargo en la realidad, evidentemente esto no importa.
En los discursos oficiales, Osuna Millán ha dicho hasta el cansancio que el gobierno no puede solo. Pero también es una realidad, señor Gobernador: El Ejército tampoco puede solo. Los soldados están en el estado para apoyar, participar, coordinar, y no para hacerles el trabajo.
Todas las corporaciones policíacas tienen obligaciones, pero como que en la Policía Ministerial no están cumpliendo con la suya.
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