La noche de Maná
La banda ofreció dos horas de ensueño en su reencuentro con la Tijuana que les volvió a despedir de pie, haciendo historia como los primeros artistas en presentar su espectáculo en vivo, en un nuevo inmueble deportivo.
Roberto A. Partida Sandoval
Combaten con música de sabores, rifles de nostalgia y una amalgama sonora camuflajeada de amor, sumergida en una velada histórica cuya trascendencia se desarrolló sobre un gran templete incrustado a los extremos de un estadio de futbol que sirvió para saldar la deuda de una ausencia de poco más de media década.
Sobre el césped caminaron los recuerdos y memorias. En la tarima se instaló la tecnología y el arte de una legendaria agrupación: Maná, el pan del cielo que endulzó los corazones y alegró el alma de casi diez millares arremolinados en las gradas y en áreas limitadas cerca del escenario.
Congregados en el Estadio Caliente, los miles de treinteañeros aguardaban impacientes. Los de abajo, a su estilo, con su copa de vino, tequila, o whisky con hielo. Los de arriba, con vasos de cerveza, pizza y Tostilocos en el graderío de un estadio a medio terminar.
Las olas formadas por el saltar de los asistentes dibujaron las figuras de una fanaticada dispuesta a gozar la noche del viernes 14 de marzo, en una noche para recordar. Fue la noche de Maná, su regreso a Tijuana, su mensaje y unión. La noche del “Rey Tiburón”, el que te come a besos.
El cielo anunciaba una tormenta, pero la guardó para después. Mágicamente la afluencia al inmueble se detuvo, y en un abrir y cerrar de ojos, las luces del estadio dieron paso a las pantallas para proyectar las imágenes de un grupo de personas brincándose el bordo.
Al mismo tiempo se esparció por los aires el sonido de las aspas de un helicóptero en movimiento, y las primeras notas del tema “Déjame Entrar”, con las que la espera de “Pepe-Paco” y “Krauss”, dos fans que por primera vez asistían a un concierto de Maná, culminó con sonrisas en su rostro ante el inicio de un performance inolvidable de Fher, Alex, Sergio y Juan.
Fue justo quince minutos antes de las diez de la noche, cuando las sombras de Fher y compañía se dejaron lucir sobre una cortina blanca que desvaneció ante la euforia de casi diez mil personas.
En el templo ceremonial las pantallas de leds y semi-transparentes situadas a los extremos, dieron cuenta de detalles, de tanta energía derrochada por el cuarteto tapatío, quien se hizo acompañar de músicos invitados en teclados, guitarras, timbales y secuencias pregrabadas.
Para “Pepe-Paco” la velada fue su regalo de cumpleaños, mientras el cielo protegía la entrega de su damisela; para “Krauss”, era el danzar de dos hermosas mujercitas curveadas que lo desvivían en todo momento. A su alrededor, las parejas de treinteañeros cubría en unísono las interpretaciones de aquellos jaliscienses.
“Buenas noches Tijuana, ya se les extrañaba un chingo. Esta noche de viernesito la vamos a pasar muy bien. En Tijuana está el desmadre, así que vamos a disfrutar la fiesta, y si ustedes quieren nos quedamos hasta las cinco de la madrugada”, subrayó Fher, quien encabezó ese paseo histórico por discos como “¿Dónde Jugarán los Niños?”, “Cuando los Ángeles Lloran”, y “Sueños Líquidos”.
Con temas como “Oye mi Amor” y “Dame una Señal”, el cuarteto introdujo al público a un ambiente en el que los corazones latían por remembranzas. Los cánticos se intensificaron al momento en que Maná entonó “Vivir sin Aire”, seguido de “Bendita tu Luz”, en el que Fher pidió iluminaran de estrellas el reencuentro con las luces de sus celulares y encendedores, mientras la unión de los tambores, guitarras, cuerdas del bajo y armoniosa voz deleitaban a los seguidores.
Luego de una pausa en la que la iluminación menguó para dirigir las miradas hacia las pantallas, se transcribieron frases temáticas sobre el repudio a la destrucción del planeta; justo después, Maná y dos de sus músicos invitados saltaron al templete cubriendo sus rostros con máscaras, para luego cantar “¿Dónde Jugarán los Niños’”.
Entre la audiencia, “Pepe-Paco” se refrescaba con una cerveza, mientras “Krauss” captaba imágenes en su celular. Frente a ellos una pareja insistía en retratar el momento, pero el flash de su cámara lo imposibilitó. Para los fans la noche fue más que memorable, la gozándola y entonando sus coros ante la interpretación de “El Rey”, misma que al culminar, sirvió para que Alex continuara solo haciendo muestra de su talento en los tambores, ganándose la ovación del público que, atónito, disfrutaba de la destreza del baterista.
Por instantes el templete mecánico de Alex dio vueltas en su eje, para luego degustar una cerveza Corona, una de las empresas patrocinadoras de su gira “Amar es Combatir”. Acto seguido, el grupo ejecutó “Mariposa Traicionera”, tema que Maná dedicó a todas “las mujercitas que les gusta poner el cuerno a “nosotros los hombres que somos tan fieles”, dijo el vocalista ante el festejo de los varones.
Minutos después apareció un sillón rojo sobre el escenario, en el cual Sergio y Fher deleitaron a dos jovencitas, a quienes invitaron a brindar con un poco de vino, mientras entonaron “Mi Religión”, “Te Lloré un Río”, “El Reloj Cucú”, “Cachito” y “Hechicera”.
Después de tan emotivo suceso, la banda volvía de manera eléctrica para interpretar de manera seguida “Se me Olvidó Otra Vez”, y “Rey Tiburón”, con la que los asistentes se volcaron para bailar alegremente y desatar en euforia, pero sin dejar pasar las palabras de Fher, quien comentó estar trabajando en un proyecto en conjunto con la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) para la preservación de los tiburones.
“Me Vale”, “En el Muelle de San Blás”, “Amor Mío”, “Labios Compartidos” y “Rayando el Sol”, fueron otros de los 22 temas con los que el cuarteto terminó de echarse a la bolsa a su público, en dos horas de ensueño en su reencuentro con Tijuana, la ciudad que vio nacer a “Pepe-Paco” y “Krauss”, dos personajes que como muchos, vieron a sus ídolos hacer historia como la primer agrupación en presentar su espectáculo musical en vivo en el Estadio Caliente.
El ondear de una bandera al centro enmarcó la velada, así como las llamas de fuego extendiéndose a lo más alto del templete, tal como los mensajes sobre los inmigrantes y la lucha por lograr un mejor país para todos.
Para cerrar el recital, Maná interpretó “Clavado en un Bar” y “Cuando los Ángeles Lloran”, con los que el público les despidió de pie, regalándoles una interminable ovación y llevándose a casa un buen sabor de boca, agradecidos de que el cielo guardó su tormenta. |