Hugo contra todos y todos contra Hugo...
Contrariedadez | Raúl Paredes y Hernández
¿Qué le parece mi encabezado? Digo, el titular de hoy…
Como si no fueran suficientes los temas que traen dividida la opinión pública, ahora salta a la palestra la necesidad de comentar lo del tal Hugo (Nota: no estoy hablando en chino recién desembarcado en “Punta Colonet”)
Pues resulta que la situación por la que pasa nuestro futbol hace que todos los temas nacionales pasen a un segundo término y qué mejor manera de titular mi contrariedad de esta semana con la manida frase de los caballeros del sable.
Usted recuerda muy bien la formidable novela de Alexandre Dumas. Antes de seguir debo aclararle que este Dumas es el viejo, quien no es el mismo Alexandre, el joven, hijo del anterior, que nos deleitó con La Dama de las Camelias, antes de que la convirtiera Verdi, Giussepe, en La Traviata.
Después de esta inútil cápsula literario musical, que nadie solicitó, seguiremos con el relato.
Bueno, pues Los Tres Mosqueteros, nos cuenta las aventuras de los célebres espadachines, que en realidad eran cuatro, y la historia gira alrededor del grupo fiel al Rey Luis XIII, que se meten en líos con el intrigante del Cardenal Richeleu por recuperar un mugroso collar, aretes o algo así que la coqueta reina perdió en una de sus aventurillas de las que nos tienen acostumbrados las damas de la realeza (ya ve todo lo que hacen los ingleses sobre todo).
Resulta que la historia inicia cuando, D’Artagnan, el cuarto mosquetero, quien tendría a lo sumo unos 22 años, decide partir con la bendición de su padre, un caballo, quince coronas y una poción “para curar heridas, siempre que no tocaran al corazón” que le dio su madre e inicia el viaje para unirse a las huestes de mosqueteros del rey bajo el mando de M. De Treville donde conoce a sus socios, instructores y compañeros de aventuras (Athos, Portos y Aramís). De entonces en adelante todo son intrigas, amoríos, duelos y aventuras, hasta recuperar las joyas perdidas.
Después nos salió el buen Dumas con la secuela “20 años después” que, como toda segunda parte, no fue tan buena como la primera…
De “Los tres m..” se han hecho diez mil versiones; desde la versión del cine mudo hasta la de “monitos” de Walt Disney, con, claro, el Pato Donald, Mickey y Goofy, pasando, por supuesto, por la de nuestro genial Cantinflas…
La que recuerdo con mayor gusto es una de ellas filmada por allá por los años cincuenta del siglo pasado protagonizada por Gene Nelly (acróbata), Lana Turner y June Allyson, además de Van Heflin y quién sabe quién más… Hubo otra hasta con la Raquel Welch, Oliver Reed y Richard Chamberlain (el doctor Kildare) de la que recuerdo nada más los escotes de Raquel…
Bueno, pues entrando al tema del buen Hugo no me queda más que recordarle a Usted que se lo dije…
¿Se acuerda cuando lo saqué a colación comparándolo con el otro bocón de Venezuela? Siempre me pareció un majadero protagónico.
El muchacho me cae mal. Por lo bocón y su modo de hablar del que nunca pudo despegar el acentito españolado que se trajo con sus “pichichis”.
El tiempo lo puso en su lugar y no tuvieron que pasar veinte años…
Bueno, pues por si nos faltara algo, ahora las encuestas, los noticiarios, los “blogs” electrónicos no hablan de otra cosa que de su merecido despido. El resto de los problemas del país pasaron a segundo, tercero, cuarto y quinto lugares.
La falta total de ética (aunque resultara legal) en las firmas de los convenios con PEMEX de Mouriño, la reforma del estado y la reforma electoral, no cuentan…
Las matazones por doquier; lo terrible de las acciones de la “mataviejitas” y el igualmente terrible asesinato por decapitación ocurrido en el penal de La Mesa, son minimizados por el trauma sufrido por lo no-realizado por Hugo.
¡No iremos a los juegos olímpicos y está en duda el mundial!
¿Qué haremos? ¿Traeremos a La Volpe? ¿Al “Ojitos” Meza?
Todavía quedan las damas futboleras, pero nunca será lo mismo…
El Ingeniero Civil Raúl Paredes y Hernández, reside en Tijuana, B.C.
Correo electrónico: raul3824@prodigy.net.mx
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