Política espuria
Germán Orozco Mora
Por espurio se entiende lo que es hecho sin fundamento y reflexión. Al a’i se va.
Ignacio Burgoa Orihuela, el célebre y fallecido abogado mexicano, experto en derecho constitucional, observando las actas originales del constituyente de Querétaro de 1917, confirmó cómo el artículo 130 constitucional había sido espuriamente redactado y aprobado por cuatro diputados liberales. Y así quedaría hasta que fue reformado en 1993 para dar reconocimiento jurídico a las iglesias.
Espurio, irrisorio, obsoleto y anti laico. Era el 130 constitucional a decir del Dr. Burgoa.
No hace falta ser muy inteligente para reconocer que las recientes leyes a favor del aborto, los matrimonios homosexuales y la eutanasia en el Distrito Federal, son unas leyes espurias, como espurio es el partido que por mayoriteo, no por reflexión madura, aprobó esas monstruosidades legislativas.
Ahí lo tenían en el banquillo de los acusados al pobre líder perredista en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal: “Ya no responde a los intereses del partido”. Y lo quieren eliminar. No sin haberles ayudado a “criar cuervos para que le saquen los ojos”.
El PRD es un partido espurio, con pocos años en la vida política nacional. Una especie de partido Frankestein, hecho de grandes líderes como Cuauhtémoc Cárdenas, pero con pedacera de otras fuerzas políticas, más interesadas en el poder que en el bien común.
Qué sentido o a qué espíritu responden esas leyes humanas creadas bajo la visceralidad y la ceguera de la lucha por el poder en el PRD.
Qué beneficios y a qué intereses responden los legisladores que no tienen respeto ni por los de su mismo partido. Pareciera que esas leyes fueron aprobadas sólo por ser contradictorios y no para promover ningún bien social.
En un país eminentemente cristiano y católico, los partidos políticos a veces respetan la fe de sus militantes. Cierto que, como en todo partido, en el PRD caben todos. ¿Pero cómo puede un partido de izquierda, ser incluyente de los creyentes y por otra parte ir en contra de esas creyentes no sólo católicas, sino esencialmente cristianas? O que le pregunten a un evangélico si está de acuerdo con el aborto, la eutanasia y los matrimonios homosexuales.
¿La izquierda no necesita de los cristianos, como sí los necesitaba hipócritamente el partido comunista en su tiempo? O espera incluirlos para después eliminarlos como tradicionalmente lo hacen.
En su estrechez de intereses y miras, el senador Beltrones, dice que el actual gobierno y el país caminan “sin rumbo”, “sin sentido”. Claro, como no sea el rumbo de destrucción y antidemocracia que ellos le dieron en más de setenta años de pillaje y rapiña. Cierto, no va por ese rumbo. Pero seguro que va mejor que como ellos lo dejaron: en lo económico, en lo social, en lo político, en casi todo. A ver si un día lo reconocen los que quieren cambiar el país para que siga igual o peor. Pobre país.
Germán Orozco Mora reside en Mexicali
Correo: Saeta87@yahoo.com
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