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Bomberos

Bomberos en el olvido

Con un presupuesto “ahorcado”, 248 rescatistas y 14 estaciones, el departamento que encabeza Rafael Carrillo trabaja “al límite”. Peor aún, el alcalde Jorge Ramos no podrá mejorar el presupuesto de los Bomberos de Tijuana. Apenas espera ofrecerles una respuesta hasta 2009.

Luis Alonso Pérez

Sumidos en el olvido, los Bomberos de Tijuana enfrentan una severa crisis económica que pone en juego la vida de sus elementos y la seguridad de la ciudadanía.

Actualmente el departamento de Bomberos opera con “focos rojos”, explicó a ZETA su director, Rafael Carrillo, quien trabaja con un 30 por ciento menos del personal y de las estaciones necesarias para brindar un servicio óptimo a la comunidad, y con un presupuesto “ahorcado” que apenas cubre la mitad de sus gastos operativos.

“Estamos trabajando al límite”, expresó Carrillo, consciente de que la falta de recursos y el crecimiento acelerado de la ciudad en ocasiones rebasa su capacidad de respuesta, un hecho que lamentablemente puede llegar a costar vidas.

“La ciudad crece aceleradamente… si el día de hoy tuvimos 10 servicios, mañana vamos a tener 11 y pasado 12, por la cantidad de población, de tráfico, de edificaciones”, lamenta el directivo.

El jefe de Bomberos cuenta con 248 rescatistas asignados a 14 estaciones. Según sus cálculos una ciudad como Tijuana necesita por lo menos 380 bomberos y 20 estaciones. Y pese a que tiene 110 voluntarios a su disposición no se puede depender de ellos porque acuden solamente el tiempo y a la hora disponibles de acuerdo a sus ocupaciones diarias.

Además, este año el Departamento de Bomberos sufrió un recorte presupuestal de 14 millones de pesos con relación a la administración pasada. Para el 2008 se dispone de aproximadamente 72 millones de pesos, de los cuales 62 millones serán destinados a salarios y otros dos para el departamento de Protección Civil.

De los ocho millones restantes, tres y medio millones están destinados a la compra de combustible y tres millones en reparación de unidades. El millón y medio restantes debe ser dividido para cubrir los costos de otras 25 partidas.

“Entendemos que todas las dependencias tienen necesidades, pero tenemos necesidades particulares… Si falla un camión de basura pueden ir a recogerla en cualquier otro vehículo, un pick up o una pánel, pero si se nos cae una bombera no podemos ir a apagar un fuego con cualquier vehículo.”
Idealmente cada estación debe contar con dos máquinas extinguidoras, mejor conocidas como “bomberas”; una funcionando y otra de reserva. Para estas fechas todas las reservas están caídas, y en algunos casos están trabajando como principales, ya que estas unidades se encuentran descompuestas.

“Si una bombera falla dejamos descubierto todo un distrito”, sostuvo el titular de los bomberos, quien ha tenido que echar mano de las unidades forestales para no dejar distritos vulnerables, a pesar de que estos equipos no funcionan al cien por ciento en incendios estructurales porque tienen bombas de agua más pequeñas.

En cuestión de seguridad personal los bomberos también sufren penurias, ya que la mayoría de los equipos de seguridad personal como los chaquetones, pantalones, cascos y botas fueron conseguidos mediante donaciones, pero el equipo ya cumplió con su tiempo de vida previsto.

El titular de bomberos tiene la esperanza de que en unos cuantos meses el Ayuntamiento se recupere económicamente y puedan concederles un aumento presupuestal.

“Yo comprendo que el ayuntamiento esté atravesando una situación difícil, pero no puedo dejar de insistir porque es una necesidad vital.”

Para su ventaja, el departamento de Bomberos regresó de nueva cuenta a formar parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y se separó del departamento de Protección Civil Municipal, después de que la administración pasada determinó que ambas dependencias trabajarían mejor unidas y bajo la dirección de la Secretaría de Desarrollo Social Municipal.

Durante la primera sesión de cabildo de la actual administración, se acordó separar de nuevo a Bomberos y Protección Civil, regresando Protección Civil a Presidencia y Bomberos a Seguridad Pública, lo que permite obtener en comodato unidades asignadas a los policías.

Sin embargo, Rafael Carrillo considera que Seguridad Pública no se enfoca mucho al área de Bomberos porque su fuerte es la atención a la delincuencia la ciudad.

“Lo que no alcanzan a ver es que la inseguridad genera violencia y la violencia genera emergencias… eso aumenta los servicios que tenemos que prestar.”

A pesar de las carencias, Carrillo considera que el problema no es la falta de voluntad política. Asimismo, reconoce que en casos de emergencia el Ayuntamiento ha comprado herramienta de acuerdo a sus posibilidades, al igual que equipo costoso de última tecnología que no puede ser obtenido mediante donativos.

“Voluntad política hay, pero recursos no hay”, agregó.

Por su parte el Alcalde de Tijuana, Jorge Ramos, anunció que este año el presupuesto no le permitirá abordar la problemática de Bomberos, y espera poder “responderles” hasta el 2009. “Primero tengo que enderezar el barco porque, la verdad, me entregaron un paquete muy complicado económicamente”, declaró.

Tan es así que apenas tres acciones fueron contempladas para este año. Las dos primeras: regresar a Bomberos a Seguridad Pública y separarlos de Protección Civil.

La tercera es contratar a un grupo de voluntarios que ya lleva más de 10 años prestando un servicio gratuito a la comunidad, situación que deberá resolverse con la colaboración del Sindicato de Burócratas.

Pero en cuestión de dinero, Ramos confía en el buen trabajo de la Asociación Pro Bomberos de Tijuana, con quien aseguró estar trabajando muy de cerca.

Esta agrupación no lucrativa está conformada por un grupo de empresarios y ciudadanos voluntarios, y su ayuda resulta indispensable para el departamento de Bomberos, dado que sus aportaciones permiten solventar una gran cantidad de necesidades, así como el gasto corriente.

En días pasados la Asociación dio a conocer la primera fase de un proyecto que busca analizar a profundidad las necesidades de los Bomberos tijuanenses.

“Queremos generar un plan estratégico hecho desde un punto de vista profesional para ver cómo podemos enfrentar la realidad que vivimos”, expresó Alejandro Bustamante, presidente de la Asociación Pro Bomberos, satisfecho de estar respaldado por un equipo de “visionarios”, cuya experiencia empresarial espera que les permita impulsar a la Asociación con el mismo éxito que sus negocios.

El objetivo de Bustamante no es ser el Presidente que recabe más fondos a favor de los Bomberos. De hecho prefiere crear una serie de proyectos para generar ingresos de forma sistemática.


Equipo vencido continúa en servicio

ZETA realizó un recorrido por algunas de las estaciones de Bomberos de Tijuana, atestiguando las condiciones precarias en las que se ven obligados a salvar vidas.

La ruta inició en la estación central, ubicada en la Zona Norte de Tijuana.
Un edificio construido en 1989 usado como base de operaciones y concentra la mayor cantidad de elementos, que regularmente brindan apoyo al resto de las estaciones.

Los empleados comentaron que el mantenimiento más reciente al edificio consistió en una capa de pintura que los mismos bomberos pusieron en las paredes cuando les regalaron el material

Desde su inauguración, los dormitorios no han sido remodelados. “Tal como se entregó, no se le ha hecho nada”, señaló el capitán Rodrigo Santana durante el recorrido.

En algunos lugares el techo se ve carcomido, el material que cuelga luce negro y verde, los muchachos adjudicaron el desperfecto a la lluvia, porque el techo carece de inclinación, lo que provoca el estancamiento y filtración del agua. “No sé si es porque fue una mala construcción”, agregó el Capitán.

Santana explicó que la antigua caseta de radio del cuartelero ahora funge como caseta de vigilancia, ya que en la peligrosa Zona Norte los amantes de lo ajeno no perdonan ni a los bomberos.

En el exterior del edificio el bombero Bernardo Villegas sacaba de una jaula de metal un equipo de protección personal que les fue donado por sus “hermanos” de San Diego y consiste en el pantalón, chaquetón, casco, guantes y botas, con un valor cercano a los dos mil dólares y que ya cumplió con su ciclo de vida de dos años pero, al igual que sus portadores, continúa trabajando horas extra.

A sus espaldas, un letrero con la frase “tira aceite” cuelga del vidrio de una bombera estacionada. A un lado se encuentra el vehículo que carga la escalera, que no ha salido mucho últimamente de la estación porque los frenos del eje trasero están descompuestos.

El recorrido continuó por la estación ubicada a un costado de la delegación policiaca “de la ocho”. En sus paredes se pudieron apreciar por lo menos siete capas de pintura vieja relatando parte de la historia del edificio construido en 1957.

Para René Becerra, capitán del segundo turno, “no le hace falta una manita de gato… le hace falta una restaurada completa”.

Una reciente ruptura en la tubería de los sanitarios del tercer piso hizo que preparar comida en la cocina –ubicada en el segundo piso– se vuelva una tarea nauseabunda.

Su cancha de básquetbol, equipada con duela y con techo de madera estilo galerón, aunque vieja, remonta a mejores tiempos, cuando Tijuana no tenía más que unos cuantos miles de hogares y una sola estación de bomberos era suficiente para proteger a la comunidad de las llamas.

Al Este de la ciudad, el capitán Enrique Valdez y sus muchachos regresaron de un servicio a la estación de El Florido a bordo de su bombera.

Minutos antes, el equipo auxilió a la contención de un derrame de químicos en una maquiladora; ahora bromean mientras se acomodan en la sala de pequeña y modesta estación, que a sus 19 años de inaugurada, cuenta con muchas historias.

La falta de mantenimiento hace difícil creer que aquí han nacidos muchos bebés de madres que no alcanzaron a llegar al hospital y se han atendido a una gran cantidad de policías heridos en el cumplimiento de su deber.

Su ubicación estratégica la hace una de las estaciones con mayor número de auxilios en la ciudad, atendiendo mensualmente de 150 a 200 servicios aproximadamente.

Como consecuencia, sus bomberos lo han visto todo: hileras de casas de madera hechas ceniza por el retraso que ocasiona el terrible estado de las vialidades y el accidentado acceso a las humildes colonias, y ciudadanos convirtiéndose en bomberos para proteger a sus familias de las llamas.

Ahora se preparan para enfrentar los peligrosos incendios de zacatales en verano, y el nuevo peligro en las colonias irregulares, “diablitos” conectados con alambre torcido o de púas, una medida extremadamente peligrosa, consecuencia del incontrolable robo de cable eléctrico.

Para hacer frente al reto, Gabriel Lomelí, conductor de la bombera, se esmera en su mantenimiento y cuidado. “Sabemos que ya no está muy buena, por eso la cuidamos mucho… así nunca nos deja abajo”, expresó.

Ante las profundas carencias de equipo y la precaria condición de sus instalaciones, los bomberos como el capitán Valdez mantienen firme la convicción de ayudar y aseguró que continúa sintiendo el mismo orgullo y satisfacción que sentía hace 21 años que comenzó a trabajar en el combate a las flamas. (Luis Alonso Pérez Chávez)


Peligro inminente

De acuerdo con el departamento de Bomberos, Tijuana cuenta con tan sólo 2 mil 200 hidrantes para atender las emergencias de los más de dos millones de habitantes.

El riesgo se aprecia cuando los criterios internacionales revelan que para atender una población de millón y medio de habitantes se requieren mínimo 6 mil 500 hidrantes distribuidos estratégicamente para garantizar un desempeño apropiado en caso de siniestros.

Al seguir revisando cifras el problema se agrava. De cada 10 hidrantes en la ciudad, solamente tres funcionan de manera óptima; cuatro de forma deficiente y los tres restantes se encuentran “secos” o demasiado dañados para ser usados, reportó Rafael Carrillo, director de Bomberos de Tijuana.
En búsqueda del calendario de mantenimiento de los hidrantes, Carrillo informó a ZETA que era responsabilidad de la Comisión Estatal de Servicios Públicos del Estado (Cespt) pero en la dirección de comunicación de la comisión atribuyeron esa tarea a los Bomberos.

Agustín Rojas, sostuvo que la labor de la CESPT se limitaba a la instalación de los hidrantes, mientras que Rafael Carrillo argumentó que a pesar de que no les corresponde, ellos les brindan mantenimiento en la medida de sus posibilidades, como es el engrasado y pintura “porque a fin de cuenta somos los usuarios”.

Posteriormente, Carlos Ceseño Gómez, director de Obras e Infraestructura Urbana de Tijuana, reconoció la responsabilidad de la comisión en el mantenimiento de hidrantes y la repartió diciendo que también las compañías inmobiliarias están obligadas a instalar hidrantes en los conjuntos habitacionales, parques industriales y centros comerciales.

Cuando las compañías entregan los fraccionamientos a la ciudad, el municipio toma la responsabilidad del mantenimiento a los servicios públicos, y detalló.
“En caso de un accidente, tránsito municipal se hace cargo de evaluar los daños y les aplica una multa para su reparación y mantenimiento. Posteriormente la Cespt instala otro hidrante y le manda el cobro al Ayuntamiento”.
Al final quedó claro que no existe presupuesto ni responsable técnico de mantener ese equipo en buen estado: los reparan sólo cuando un ciudadano los destruye y los paga.
(Luis Alonso Pérez Chávez)


Menos apoyo de San Diego

Los Bomberos de Tijuana recibirán menos ayuda de sus homólogos en San Diego a raíz de cambios en los reglamentos de California que les prohíben donar vehículos; también se afectarán las donaciones de equipo de protección.

En entrevista, Enrique Cambreros, director de enlace del departamento de Bomberos de San Diego, explicó que los vehículos usados ya no pueden ser donados a sus contrapartes mexicanas, a raíz de la creación de leyes para vigilar que las unidades contra incendios sobrantes sean destinadas a los cuerpos de bomberos voluntarios estadounidenses.

Además, explicó que la crisis económica que atraviesa la ciudad de San Diego ha reducido el poder adquisitivo de la corporación sandieguina, y en consecuencia la cantidad de equipo de seguridad personal que pueden donar a los bomberos mexicanos también se verá bastante reducida.

Camberos agregó que la falta de apoyo del gobierno tijuanense hacia su departamento de bomberos también ha desmotivado a las autoridades americanas y se están reduciendo los apoyos en materia de capacitación y entrenamiento.

El funcionario californiano consideró que el gobierno mexicano debe hacer más para mejorar las condiciones laborales y de seguridad de los bomberos, y el dinero no debe ser pretexto.

“El problema es que no lo dirigen (dinero) hacia los lugares correctos, además existe la corrupción, y es muy triste porque la comunidad es la única que sufre las consecuencias.

“Yo soy mexicano también, yo sé cómo funcionan las cosas”, explicó el bombero, originario del Estado de Jalisco.

Al mismo tiempo dijo estar consciente de que Estados Unidos no es perfecto, “pero por lo menos los políticos nos escuchan cuando hablamos y las acciones se llevan a cabo.

“Me siento muy desilusionado cuando hacemos el esfuerzo de ayudarlos o entrenarlos y vemos la forma como actúan los políticos de allá”, sostuvo. (Luis Alonso Pérez Chávez)


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