Otra vez, el IMAC
Detrás de la espectacular reinauguración del Antiguo Palacio Municipal, resalta el desmontaje del mural de Rosendo Méndez. El autor busca reproducir la obra dentro del ahora Palacio de la Cultura bajo el mismo concepto de 1974.
Enrique Mendoza Hernández
En la tan citada reinauguración del Antiguo Palacio Municipal (que curiosamente coincide con los spots en radio y televisión resaltando los “logros” del Alcalde Jorge Hank en su Segundo Informe de Gobierno), todos parecían felices.
El evento fue como una fiesta más, de esas verbenas que tanto le encantan al peculiar Alcalde de la ciudad: Con mucha cerveza para el pueblo dentro del recinto, unos 600 acarreados de distintas preparatorias, fuegos artificiales cual 15 de septiembre y discursos inflándose de apoyar la cultura local:
“Al recorrer los pasillos de este gran edificio, van a sentir una gran emoción, en parte porque van a sentir que no están en Tijuana, van a creer que están en la Ciudad de México, Guadalajara, Nueva York o en Washington”, gritó a todo pulmón el Secretario de Desarrollo Social Municipal, Doctor Jorge Astiazarán.
Mientras tanto, en su turno, el Director del IMAC, Licenciado Alejandro Rodríguez, bautizó al remodelado establecimiento como “Palacio de la Cultura”.
“Tijuana tiene hoy, un lugar digno para su arte, para su cultura”, pregonó el Alcalde Jorge Hank ante la muchedumbre.
Sin embargo, detrás de la pachanga y remodelación quedó la historia de algunas obras que fueron destruidas y reemplazadas, entre ellas el mural del artista de origen zacatecano, Rosendo Méndez, quien narra a ZETA la desgracia de su obra.
“Imac no cumple convenio”: Méndez
En el interior de la antigua Presidencia Municipal existía un mural del artista plástico Rosendo Méndez. Se trataba de una obra de título Apuntes Históricos de Tijuana, que fue terminada por el autor en octubre de 1974. El fresco de 2.70 metros de altura por 11 de largo, “fue el primer mural histórico de Tijuana, esa es la importancia de ese mural”, dice Méndez a ZETA.
“Ese mural ha pasado por muchas vicisitudes, hace como dos años supe que iban a hacer la remodelación. Yo pedía que nos pusiéramos de acuerdo para quitarlo, pero pasó un año y otro, y no. Entonces vine y hablé con director del IMAC, Licenciado Alejandro Rodríguez. Me dijo: `Mira Rosendo, qué te parece si quitamos de ahí tu mural y lo llevamos a otro edificio de la ciudad´.
“Bueno, mientras haya posibilidades de que el mural esté en algún lugar, qué bueno. Llegamos a un acuerdo donde yo iba a rescatar el mural, donde IMAC me iba a dar los medios para rescatarlo. Pero resulta que a la hora de la hora vengo a Palacio Municipal, hablo con los ingenieros, no se me presta herramienta, nada; tuve que quitarlo con un pico y una barra, y se hizo pedazos para sacarlo de ahí’.
Y debido a que la obra quedó empotrada, lo mejor fue quitarla, pero precisamente porque se dañó en su totalidad, el IMAC acordó con el muralista:
“Lo vuelves a reestructurar en el lugar que tú quieras”.
– ¿Se llegó a un acuerdo por escrito?
“Sí, lo hay por escrito”.
– ¿Qué es lo más importante en el convenio?
“Que me iban a dar todos los medios para separarlo, para transportarlo, y una vez que estuviera allá en Playas de Tijuana, me iban a dar todo lo que fuera necesario para colocarlo en ese lugar”.
Méndez continuó narrando la suerte de su obra:
“Fue desmontado a finales de octubre, ya me urgían que me lo llevara para que no se quedara. Hablamos con la directora de la Casa de Cultura de Playas, y me dijo, `sí, cómo no´. Pero cuando llega el momento en que estaban arreglando aquí y tuve que sacarlo del Antiguo Palacio Municipal, porque ya urgía para terminar esto (la remodelación), llego a la Casa de la Cultura y me dice la directora: `Aquí no lo queremos, aquí nosotros nos dedicamos a otra cosa; aquí nos dedicamos a hacer charreadas, y a hacer (fiestas de) 15 años´. Ese fue un problema, porque regresé a las oficinas de IMAC y ya no estaba nadie, lo bajé y lo dejé ahí hecho pedazos”.
Posteriormente, le notificaron lo siguiente: “Sabemos que tienes problemas con tu vista, qué te parece si por supervisar que te quiten el mural y te damos la cantidad que necesitas para que te operen, llegamos a un cuerdo de 5 mil pesos”.
“Pero tal supervisión no fue así -afirmó Rosendo Méndez-. Tuve que hacerlo yo con dos personas, con un pico y una barra. Con los 5 mil pesos tuve que comprar herramienta, extensiones, pagarles a las personas que me ayudaron a hacerlo, para llevarlo a Playas de Tijuana”, explica el autor de La Historia del Libro, mural en la librería El Día.
“Llego con el Licenciado Rodríguez, me dice: `Pues mala suerte, porque ya llegamos a un convenio, ya te dimos el dinero y si te lo gastaste de esta manera, pues ni modo´. No, le dije, ahí es donde se le falta al respeto al artista y a la obra. Nada que ni modo”.
Ahora el también autor del Mural de la Historia Indígena de Ensenada, busca que su obra se vuelva a realizar dentro del recién nombrado “Palacio de la Cultura”, antes Antiguo Palacio Municipal de la Calle Segunda:
“La propuesta es sencilla: Que quede el mural (nuevo, porque el antiguo está hecho pedazos) dentro del ex Palacio Municipal, en el ahora Palacio de la Cultura, que es su lugar de origen, porque ya vi que en otro lugar no se puede, además los artistas bajacalifornianos que hemos llegado hace muchos años, deseamos que se nos trate de otra manera, que no llegue el momento de que `Tú, porque eres de aquí, tu mural desapareció´. No, que todo mundo recuerde que es una propiedad de la ciudad, que fuera realizado con dinero de la ciudad, y que por ningún motivo nosotros podemos dejarlo abandonado y ahora que ya está en esas condiciones en la Casa de la Cultura amontonado, como si fuera algo que no se pudo colocar en ningún lado”, expone el co fundador y ex profesor de la Casa de la Cultura de la colonia Altamira.
“Si no se le da el debido respeto a la obra de los artistas tijuanenses, ¿por qué razón a otros artistas se les dan todas las facilidades y comodidades y a nosotros no?”, reclama el Maestro en Artes Plásticas, egresado de la Universidad Nacional de Artes Plásticas “San Carlos”.
“Vamos a seguir insistiendo, no creo que me quede tan quieto sabiendo que un patrimonio de la ciudad vaya a desaparecer nada más por desaparecer. Espero llegar a un buen acuerdo.
Estoy proponiendo que como el mural es parte de la ciudad, patrimonio de la ciudad, pues que busquemos un acuerdo para hacerlo de nuevo. Se trata de luchar por el respeto de la obra y por el artista también. Esa es mi propuesta y la voy a defender contra todo y contra todos”, concluyó el muralista.
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