|
|
 |
 |
Sonidos de raíces profundas
Skatalites, considerados los creadores del ska, inundaron el ambiente de un vaivén denso, bailable, alegre y desenfadado, a pesar de contar con muy poca asistencia.
Juan Carlos Domínguez
Muy pocos asistieron a presenciar a una leyenda del ska. Cerca de doscientas personas se dieron cita en El Foro (en el que caben 3 mil) para revivir los genuinos sonidos de The Skatalites.
Los creadores de ese género, allá por los sesentas, curiosamente se encontraron con un público no formado por nostálgicos, sino por jóvenes que reconocen en su sonido la semilla de las fusiones que hoy en día los hace vibrar.
Durante el break que se dio después de tocar The Aggrolites, el indefinible público (entre rastas, boogies y hasta skinheads tercermundistas) se tiró en el frío piso frente al escenario -con aire de libertad y contemplación, cual si lo hicieran en el pasto del algún parque- a esperar el arribo de los amos del ska. Posteriormente, Makossa, locutora de la radiodifusora 91X, anunció lo tan esperado: “¡The Skatalites!...”.
Automáticamente, todos se pusieron de pie ante los veteranos músicos, y a la cuenta regresiva de Lester “Ska” Sterling (saxo alto), se arrancaron los energéticos sonidos metálicos de “Freedom Sound”, y con ellos el oleaje humano acompasado que no pararía en dos horas.
Se escucharon clásicos como “Pussy Cat”, “Guns of Navarreno”, “Ball of Fire”, “James Bond” y “Police Woman”. Esos sonidos de raíces profundas, de efecto enervante, germinados en el paisaje jamaiquino y nutrido de otros ritmos como mambo, swing, calipso, jazz y cha cha cha.
Saxos, trombón, bajo, trompetas y la batería de Lloyd Knibb (miembro original) inundando el ambiente de un vaivén denso, bailable, alegre y desenfadado.
Con los años a cuestas y llamativas fachas, Lester, Vin Gordon, Hill Clarn y Kevin Batchelor intentaban demostrar su flexibilidad moviéndose y brincando, agitando sus extremidades, igualándose con el joven auditorio.
La alegría de los músicos al frente, contrastaba con la seriedad y parquedad de Lloyd Knibb, gurú que conducía el ritual desde su batería férrea. Eran los Skatalites vertiendo el sonido de sus metales y dándole un giro a cumbias, rock o mambos conocidos de antaño. Hasta “La Cucaracha” -de la que por cierto, los músicos no conocían la letra y menos su significado- especialmente coreada con placer en los versos: “… la cucaracha ya no puede caminar… porque le falta… porque le falta… marihuana que fumar”; seguida por las expresiones de éxtasis de algunos, y de complacencia -por la respuesta- por parte de The Skatalites.
Había transcurrido una hora de concierto, meramente instrumental, hasta que hizo su aparición Doreen Shaffer, “La Reina del Regaee”, para imprimirle algo de dulzura femenina a la velada, pero sin desatender la energía y el ritmo a todo lo que da, con temas como “Sugar Sugar”, Rivers of Babylon” o “Simmer Down”, un canto a la calma, la serenidad; aun en medio de la convulsión rítmica provocada por The Skatalites.
Esencia que no muere
Fallecidos ya la mayoría de sus integrantes originales, la alineación actual se conforma por Lloyd Knibb, Lester Sterling, Kart “Cannonball” Bryan, Vin Gordon, Devon James, Ken Stewart, Kevin Batchelor, Val Douglas, Will Clarn y Doreen Shaffer. Mantienen el mismo gusto por el género que crearon en los sesentas, cuando también compartieron la carrera con personalidades como Bob Marley, de quien fueron músicos de estudio con The Wailers.
Más allá del paso del tiempo y de la infinidad de fusiones que ha dado origen al ska, Skatalites mantienen su propia esencia y no toman en cuenta la moda actual: “No nos agrada mucho en lo que se ha transformado el ska. No nos importa lo del exterior, vemos nuestro propio estilo, nos alimentamos de él”, expresaron los músicos a ZETA.
Y es que siguen haciendo y les piden las mismas canciones. Es un concepto de raíz, refieren. Componen nuevas canciones, mas siempre manejan el sonido tradicional. El mantener al baterista original ha sido determinante para ello.
Respecto a las letras y el canto de Doreen Shaffer, se mantiene intacto gracias a la formación que les dio el grabar en los estudios antiguos, de cuatro canales, lo que obligaba a hacerlo bien desde el principio: “Ahora ya no es así”.
The Skatalites suenan tan actuales como siempre, sin edad. No les sorprende que la mayoría de su público sean jóvenes que quizá ni los ubican en la historia musical que han escrito, mas su sonido y ritmos se imponen, porque finalmente, es una postura “… de libertad… energía, de vida…”.
|
 |
|
 |