A pagar los platos rotos
Concepción Vizcarra de Arámburo
La leche Liconsa, por encontrarse al alcance de la precaria economía en la que viven millones de personas, ha sido desde que fue lanzada al mercado, el alimento básico, motivo por el cual resulta rotundamente inadmisible, un aumento a su precio por mínimo que éste sea, con mayor razón al tratarse de un incremento de 28.6% como el que le fue impuesto.
Por ello era de esperar que los diputados se manifestaran en contra de tan injusta medida, y lo hicieron al aprobar la Cámara de Diputados en pleno y por unanimidad, exhortar al Ejecutivo a revocar el incremento al precio de la leche Liconsa. Nada más que el requerimiento lo dejaron incompleto.
El precio de la leche se incrementó porque aumentó el costo de los insumos. Lo correcto sería que el exhorto hubiera sido acompañado de la propuesta de cómo se cubriría esa diferencia, que holgadamente podrían hacerlo ellos mismos si se rebajaran los insolentes salarios que perciben, aunque les resulta más cómodo dejarlo para que sean los apaleados contribuyentes de siempre los que carguen con los platos rotos.
Pero a pesar de ser los salarios tan desproporcionados con la economía del país y con la de las mayorías, aún pretenden más. Veamos un ejemplo:
El Presupuesto de Egresos de la Federación del 2006, contiene inconsistencias y contradicciones. En el Art.31 del decreto presupuestario se señala: “En las dependencias y entidades no se otorgarán incrementos salariales a los servidores públicos de mandos medios y superiores ni a los niveles homólogos”.
Pero por lo contrario, en el anexo 13 del mismo documento se incluye una tabla con los salarios al alza de esos funcionarios.
Además se prevé un gasto de $147’505,725.00, equivalente a un 21.88% más, del gasto necesario para 2007 que es de $ 121’029,645.00.
Dentro de esos recursos se prevé para pasajes terrestres una partida de más de trece millones de pesos; para gratificación de fin de año, asignaciones adicionales por 66 y medio millones de pesos; para difusión, la H. LX Legislatura pedirá adicionales 54 millones. El rubro contempla 96 millones para su funcionamiento mínimo, pero las nuevas necesidades lo llevarían a aproximadamente l49 millones. Además gastos adicionales para la difusión de actividades, la subcontratación de servicios con terceros; es decir, para servicio médico, hospitalario y de laboratorio para el servicio de estética, pedirán aproximadamente 378 mil pesos.
Se despachan pues con la cuchara grande. ¿Les convendrá acaso las reformas que atenten contra esos privilegios que ellos mismos se han otorgado a pesar de vivir en un país del tercer mundo con más de la mitad de los habitantes en la extrema pobreza?
Y como un reclamo a sus privilegios está el salario mínimo de $46.82 que con el supuesto aumento del 4% pasaría a $ 48.69. ¿Que harían, no digamos ya con ese mínimo salario, sino con el doble, nuestros flamantes servidores públicos?
Tanto los desvergonzantes sueldos sobre los que ni siquiera pagan los impuestos debidos, como el mísero salario mínimo, son legales, amparados por la ley, por las instituciones, pero no por la justicia ni por la aprobación de la población, por lo tanto son legales pero no legítimos.
Concepción Vizcarra de Arámburo es luchadora social y reside en Tecate, B.C.
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