8 años 362 días: Una investigación sin resultados
El atentado
Debido a las investigaciones sobre la estructura del narcotráfico y la participación de los hermanos Arellano Félix en asesinatos, en colaboración con los narcojuniors e integrantes del “Barrio Logan”, el 27 de noviembre de 1997, un grupo de sicarios atacó al director de ZETA. Casi nueve años después de los hechos, la PGR no ha resuelto la investigación. Muchos de los participantes en el crimen siguen prófugos.
La incursión del Director Fundador de ZETA en la investigación sobre el narcotráfico, se remonta a principios de los años ochenta. En aquel entonces, a mitad de la década, develó cómo los traficantes de droga se habían infiltrado a Baja California por el Gobierno de Xicoténcatl Leyva Mortera.
Aquella edición, la 599, fue comprada en su totalidad por policías judiciales, entonces la corporación del estado. Dos años más tarde en 1987, las oficinas de ZETA en el fraccionamiento El Paraíso de La Mesa, fueron baleadas.
Pero no fue hasta principios de los noventa, cuando Blancornelas, hizo revelaciones importantes sobre la estructura del cártel de los Arellano Félix.
En 1994, luego de investigaciones periodísticas, pláticas con contactos oficiales y extraoficiales, Jesús Blancornelas reveló las actividades de los narcojuniors. Jóvenes de familias pudientes que sucumbieron al narcotráfico por el placer del poder. Se convirtieron así en sicarios y lugartenientes de los hermanos Benjamín y Ramón.
El 27 de noviembre de 1997, luego de la publicación de información confidencial sobre la participación de los Arellano en el crimen del Cardenal Juan Jesús Posadas y Ocampo, y de cómo habían traicionado a sus propios colaboradores en el crimen, un grupo de por lo menos diez asesinos encabezados por uno del “Barrio Logan”, atentaron contra la vida del periodista.
En el ataque, murió el escolta del Director de ZETA, Luís Lauro Valero, quien acompañaba al editor desde abril de ese mismo año, después del asesinato del ex contador de ZETA, Héctor Navarro, y el abogado Carlos Estrada quienes llevaban un juicio civil contra Blancornelas en Estados Unidos.
Fiel a su convicción de darle voz a quienes no tienen, tres semanas antes del intento de homicidio en su contra, Blancornelas publicó la carta de una madre que reclamaba a Ramón Arellano haber asesinado a sus hijos.
El 28 de octubre de 1997, la señora María Castaños reclamó a Ramón Arellano haber ejecutado a Endir y Henain Meza Castaños, reportados como desaparecidos. Los habían “levantado” en abril en Polanco, Ciudad de México, pero se presumía los habían deshecho en ácido.
Los hermanos Meza Castaños trabajaban con el CAF. “Mi hijo te tenía lealtad ¿Conoces esa palabra?”... preguntó la madre. En el texto la señora dio nombres y apodos de los diversos sicarios y miembros del cártel, y corroboró usando palabras de uno de sus hijos, la participación de Ramón en diversos hechos delictivos incluido el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas y Ocampo.
En esa fecha los criminales empezaron a vigilar los movimientos del codirector de ZETA y la escolta que había sido asignada por Gobierno del Estado para acompañarlo se retiró por “órdenes” del entonces procurador estatal, José Luis Anaya Bautista, actual director del Instituto de Capacitación y Adiestramiento Profesional (ICAP) del XVIII Ayuntamiento, y que fue despedido por el Gobernador Héctor Terán Terán después del atentando.
Ante la apertura de Blancornelas ante la señora Castaños, algunas fuentes le confiaron más nombres y el 21 de noviembre de 1997 publicó que el sicario David Corona Barrón “El CH” había sido uno de los asesinos de dos judiciales acribillados fuera del juzgado federal en la zona del río.
Dos comandos
El jueves 27 de noviembre, “El CH” acompañado de Fabián Martínez “El Tiburón”, encabezaron dos comandos criminales y emboscaron a Blancornelas cuando se dirigía por la mañana de su casa al periódico.
La mañana de ese jueves, los jefes de sicarios mandaron a sus espías a la casa donde se guardaban los vehículos de ZETA. Le bajaron el aire a las llantas de la “Explorer” guinda que usaba el codirector con la intención de tener más control del traslado. Su escolta Luís Lauro Valero fue a arreglar el neumático y pasó por Blancornelas a las 9:30 horas.
Avanzaron cinco cuadras cuando Valero detectó un Pontiac verde estacionado frente al número 13033 de la calle Marte. “Mañosos”, le dijo a Blancornelas, quien preguntó: “¿Quiénes son?”. Luis repitió: “Mañosos. Descarados… tan temprano y andan en sus cosas”.
Blancornelas respondió: “Hay que tener cuidado”.
No era la primera vez que veían ese carro, en junio se los habían topado en Chula Vista, California. Ese día el editor conoció físicamente a “El Tiburón”. Luís Valero se lo señaló como uno de los ocupantes del automóvil.
Después de toparse con los delincuentes la mañana del jueves 27 de noviembre, periodista y escolta avanzaron otras cuatro cuadras y en la esquina de calle Chula Vista con San Francisco, del Fraccionamiento Las Palmas, el auto sospechoso se les emparejó. Fabián Martínez “El Tiburón”, narcojúnior, bajó la ventanilla posterior del lado derecho y disparó con una escuadra.
“Tírese al piso”, fue lo último que Valero dijo a Blancornelas.
En ese momento, de frente y del lado del copiloto, David Corona Barrón “empezó a disparar. Luís metió reversa y movió el volante para tratar de salir de la balacera por la calle San Francisco cuando una ráfaga de AK-47 le atravesó el pecho, cayó inconsciente y el vehículo detuvo su marcha”.
En ese fuego cruzado de los dos comandos que usaron más de 70 balas de cuatro diferentes armas, una escuadra 9 milímetros, escopeta calibre 12, metralletas de asalto ak47 y pistola calibre 38., Jesús Blancornelas recibió cuatro tiros.
El encargado de darle el tiro de gracia, David Corona “El CH”, fue alcanzado por la esquirla de una bala que atravesó la camioneta de ZETA, pegó en un barandal de herradura y penetró por el ojo del matón. Ahí mismo, en posición de ataque, empuñando el arma, quedó muerto el del “Barrio Logan”.
Por la forma de operar, los criminales trataban de generar confusión, usaron guantes en el atentado y contrario a sus costumbres también emplearon una escopeta, similar a las utilizadas en los asesinatos del codirector Héctor “El Gato” Félix (1988) y el ex administrador Héctor Navarro (1997), querían desviar las líneas de investigación pero no les fue posible después que la droga que habían ingerido les impidió reaccionar y llevarse el cadáver del “CH”, quien portaba una credencial falsa a nombre de Javier Ortiz Calvo, y sobre quien pesaban varias investigaciones de narcotráfico en ambos lados de la frontera, sus actividades delictivas incluían la muerte del Cardenal Posadas.
Ante la confusión de la muerte de Corona Barrón, los asesinos huyeron y dejaron los dos vehículos en la calle Melchor Ocampo de la colonia Anáhuac, los recogieron en una pánel blanca y se refugiaron en una casa de seguridad de la colonia 20 de noviembre.
Sin resultados
La investigación del crimen fue atraída por la Procuraduría General de la República (PGR), pero ocho años y 362 días después del asesinato de Luis Lauro Valero Elizalde y el intento de homicidio de Blancornelas, no hay detenidos, ni siquiera consignado.
Información proporcionada por fuentes oficiales permitieron a ZETA conocer y publicar los nombres de los asesinos que participaron en el atentado:
* Michael Anthony Harvee “El Peje”, prófugo.
* Isaac Guevara Hernández “El Zigzag”, prófugo.
* Alfredo Araujo Ávila “El Popeye”, prófugo.
* Antonio Peña Huerta y/o Adelaida Reyes “El Lalo”, prófugo.
* David Barrón Corona “el CH” murió el día del atentado.
* Fabián Martínez “El Tiburón” se suicidó en Guadalajara.
* Alberto González Ortega, fue investigado por el atentado al codirector, catearon su casa pero la PGR no pudo fincarle responsabilidad. El 30 de junio de 1998 fue asesinado en Rhode Island, en el operativo criminal también murió James Edward Scout.
* Marco Antonio Quiñónez Sánchez “El Pato”, detenido el 24 de abril de 2003.
* José Alberto Márquez Esqueda “El Bat”, máximo líder de los asesinos del barrio Logan, detenido el 21 de noviembre de 2003.
Pero Quiñónez Sánchez y Márquez Esqueda fueron capturados y procesados por el delito de secuestro. A cada uno los detuvieron con su respectiva banda criminal. Pero sólo en el caso de Márquez, la PGR abrió una investigación en relación al atentado de Blancornelas, el editor fue llamado a declarar pero al final…nada.
Desde Echeverría hasta Calderón
Las Entrevistas
lo largo de 51 años de carrera periodística, Jesús Blancornelas cubrió el desarrollo de los diferentes procesos electorales federales, locales y municipales. Concedió espacio a todos los candidatos, cuando la mayoría de los medios favorecía al candidato oficial.
La responsabilidad periodística del originario de San Luis Potosí, le llevó a hacer lo que nadie: Entrevistarlos a todos para que sus lectores pudieran conocer los proyectos y emitieran, informados, un voto de conciencia.
Como Director del periódico La Voz de la Frontera, entrevistó al ex Presidente, Luis Echeverría. En los siguientes años hizo lo propio con Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
También a candidatos que no fueron favorecidos con el voto, como Gilberto Rincón Gallardo, del Partido Democracia Social; Porfirio Muñoz Ledo, del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM); Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (PRD-PT); Manuel Camacho Solís, del Partido Centro Democrático y Francisco Labastida Ochoa, del PRI.
La hoy Primera Dama saliente, Marta Sahagún, también pasó por la pluma de Blancornelas. En una visita a Tijuana le dijo que solamente sería candidata del PAN a la Presidencia “si un hombre se lo pidiera”.
A Felipe Calderón Hinojosa lo entrevistó en diciembre de 2005 como precandidato. En 2006, su padecimiento no le permitió estar en las entrevistas de los candidatos a la Presidencia, sin embargo se mantuvo al pendiente del desarrollo de las mismas.
En el ámbito local se reunió en diversas ocasiones con importantes personajes, como los ex gobernadores Milton Castellanos Everardo, Ernesto Ruffo Appel, Héctor Terán Terán y el actual primer mandatario estatal, Eugenio Elorduy Walther.
Para el relevo en el Gobierno del Estado en 1995, los seis aspirantes estuvieron en ZETA: Francisco Pérez Tejada, Partido Revolucionario Institucional (PRI); Héctor Terán Terán, Partido Acción Nacional (PAN); Felipe Ruanova Zárate, Partido del Trabajo (PT); Rodolfo Armenta Scott, Partido de la Revolución Democrática (PRD); Témoc Ávila Hernández, del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN) y Graciela Romo Rodríguez, del Partido de Revolución (PRS).
Para la contienda municipal de 2004, todos los candidatos, a excepción del Ingeniero Jorge Hank Rhon, fueron entrevistados por el Consejo Editorial. Ni ZETA buscó la entrevista, ni su equipo de campaña. Tampoco se hicieron contratos de publicidad.
Mario Aburto: “Fue un accidente”
Una de las entrevistas más importantes de su trayectoria fue la realizada a Mario Aburto, detenido por el asesinato del candidato del PRI a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, cometido el 23 de marzo de 1994.
La hizo el 24 de abril de 1994, en el Penal de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, hoy conocido como “Altiplano”.
Blancornelas fue el primero en entrevistarlo, después de haber disparado a la cabeza del candidato presidencial priísta, Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana. La plática duró 45 minutos y fue atestiguada por funcionarios del penal, de la Secretaría de Gobernación y Procuraduría General de la República. A Blancornelas lo acompañó el fotógrafo César René Blanco Villalón, actual codirector se ZETA.
A través de pequeñas perforaciones fue grabada su voz. Ahí confirmó ser el mismo que fue detenido en Tijuana, que primero le disparó la cabeza, y luego, forcejeando, al estómago.
Lideres de opinión
Junto con el consejo editorial integrado por Adela Navarro Bello, Héctor Javier González Delgado y Francisco Ortiz Franco, realizó diversas entrevistas a empresarios, funcionarios y líderes de opinión.
En septiembre de 2003 inició una serie de entrevistas denominada “Imágenez”, con personajes del ámbito político y empresarial, tanto locales como nacionales.
Habló con Ramiro Cárdenas, Gustavo de Hoyos, el Secretario de Educación en Baja California, José Gabriel Posada Gallegos, el conductor de Televisa Fernando del Monte, el Presidente del Consejo Regional de BBV/Bancomer, Rodrigo Valle Hernández, y Enrique Mier y Terán, Presidente del Grupo EMYT.
Otros que formaron parte de esta serie son el entonces Secretario del Trabajo, Carlos Abascal, y el ex Gobernador de Hidalgo, Manuel Ángel Núñez Soto; el ex Presidente del PRI en el Estado de México, Isidro Pastor; el ex Cónsul General de Estados Unidos en Tijuana, David Stewart; el ex Administrador de la Aduana de Tijuana, Jorge Vargas Coello y el Secretario de Gobierno, Bernardo Martínez Aguirre.
En su turno, el Procurador de Justicia del Estado, Antonio Martínez Luna, reconoció la corrupción en la Policía Ministerial y se pronunció a favor de la cadena perpetua. Por su parte, el ex Secretario de Seguridad Pública Estatal, Manuel Díaz Lerma, señalaba no poder acabar con la delincuencia de la noche a la mañana, y que la inseguridad desaparecería en 15 años.
También conversó con la entonces Secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota. Con el llamado “abogado del diablo”, defensor de Raúl Salinas de Gortari y Luis Echeverría, Juan Velásquez; con el ex candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida Ochoa, con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Manuel Camacho Solís y el ex Gobernador del Estado de México, Arturo Montiel Rojas
La última entrevista a la que asistió fue para colaborar con el Consejo Editorial de ZETA, conformado por los Directores Generales, Adela Navarro Bello y César René Blanco Villalón, así como por Lauro Ortiz Aguilera y Rosario Mosso Castro; platicaron con Eduardo Martínez Palomera, “El Negro”, aspirante a candidato a Gobernador del Estado, por el PRI.
La represión del gobierno
Los inicios de ZETA
A Jesús Blancornelas no le gustaba ser noticia.
Se dolía cuando la mala fortuna y el crimen organizado tocaron a sus compañeros en el Semanario ZETA, y eran noticia de primera plana.
Pero dada la importancia de su labor, su papel en el periodismo mexicano independiente, la siguiente es una remembranza del inicio del mayor de sus proyectos periodísticos. ZETA. Al mismo que puso el lema “En Baja California, Libre como el Viento”.
“Hoy, lo único nuevo, es que del ABC nos vamos a la Z. Del principio al fin del abecedario. Fin que no tiene continuación sino permanencia”, fueron de las primeras declaraciones que Blancornelas escribiera en la edición número uno del Semanario.
El primer ejemplar de ZETA se publicó el 11 de abril de 1980. Contenía 16 páginas y sólo tuvo tres anuncios. Se vendió a 5 pesos con tiraje inicial de 5 mil ejemplares. La aceptación del periódico por parte de la ciudadanía fue de inmediato, pero no así para el Gobierno del Estado, quien a través de la Policía Judicial quiso impedir la circulación del primer número.
En la segunda edición las páginas incrementaron a 24. Conforme transcurrió el tiempo la publicidad aumentó. En la edición numero cinco publicada en el 9 de mayo de 1980, ZETA empezó a publicarse dos veces por semana. Después, en dos meses pasó de formato de revista a tabloide. El 20 de junio del mismo año mostró la leyenda “Libre como el viento”. El 23 de diciembre de 1981 por primera vez ZETA no circuló pues la edición entera se quedó en la aduana.
Al cumplirse un año de la publicación, Jesús Blancornelas escribía el periódico desde Estados Unidos mientras Héctor Félix Miranda con el apoyo del jefe de redacción, Raúl Topete, manejaba el personal en Tijuana donde se elaboraba la publicación para de ahí enviarse a imprimir a San Diego.
En aquel tiempo el papel periódico lo controlaba la federación a través de Pipsa (Productora e Importadora de Papel, S. A) si las autoridades pretendían presionar a un medio impreso, simplemente le reducían o de plano le cortaban el suministro de material. Ésa fue una de las razones por las que Blancornelas decidió imprimir su periódico en San Diego.
Aún así, la presión gubernamental no cejó. El Gobierno del Estado, negaba el acceso a ruedas de prensa a fotógrafos y reporteros de ZETA. Y en diversas ocasiones se trató de paralizar la circulación del periódico. Los teléfonos se llegaron a intervenir.
En 1982 personal de aduanas que encabezaba el hermano del gobernador, Francisco de la Madrid, trató de confiscar el equipo con que se formaba ZETA bajo el argumento de que había entrado de contrabando.
Después de la devaluación en 1982, el periódico se convirtió en semanario publicándose sólo los viernes.
En 1985 personal del Gobierno del entonces Gobernador, Xicoténcatl Leyva Mortera, compraron toda la edición de ZETA con el encabezado “La Mafia invade Baja California”. La siguiente edición, Blancornelas reprodujo el reportaje que tanto afectó al Gobernador y su hermano.
En 1987 las oficinas de ZETA fueron ametralladas en una acción que la vox populli atribuyó al propio gobierno en turno.
El miércoles 20 de abril de 1988, asesinaron al codirector del ZETA, Héctor “Gato” Félix Miranda, autor de la columna “Un poco de Algo”. Fue abatido a escopetazos por tres guardias de Jorge Hank Rhon, entonces solamente concesionario del Hipódromo Agua Caliente. Periodistas de Tijuana firmaron desplegados de dos planas clamando justicia. La lista fue muy extensa.
La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos con sede en Washington recomendó al gobierno mexicano revisar el caso. Los días 17 y 18 de marzo de 2004 en una segunda sesión para analizar el expediente del caso Félix participaron representantes de la Comisión, Relaciones Exteriores, Procuraduría General de Justicia del Estado y Sociedad Interamericana de Prensa. Por parte de ZETA, el licenciado y entonces Editor de Información General, Francisco Javier Ortiz Franco.
Entre 1990 y 1991 ZETA padeció las más recias presiones económicas durante el proceso del caso Félix Miranda, incluso amenazas públicas en venganza.
El 27 de noviembre de 1997 atentan contra el Codirector de ZETA Jesús Blancornelas, su escolta Luis Valero Elizaldi, perdió la vida. La emboscada fue ejecutada por miembros del Cártel de los hermanos Arellano Félix.
El atentado sacó de circulación al Director de ZETA, por tres meses.
El 22 de junio 2004, otra tragedia. Asesinan al editor Francisco Javier Ortiz Franco, en venganza por sus fundadas revelaciones periodísticas sobre el narcotráfico.
En 2005 se cumplieron 25 años de la creación de ZETA y 50 de carrera periodista del Director Fundador.
Finalmente, el 26 aniversario estuvo marcado por el relevo de J. Jesús Blancornelas en la Dirección y el arribo de las nuevas generaciones con César René Blanco Villalón y Adela Navarro Bello, en la Dirección General.
Javier Cruz Aguirre
Escuela de Blancornelas vigente
Consternación e incertidumbre provocó en la ciudad de Ensenada la muerte del periodista Jesús Blancornelas.
Consternación entre los representantes de los sectores sociales, gubernamentales y productivos. Incertidumbre en un sector del gremio periodístico.
El Alcalde César Mancillas Amador, en un comunicado de prensa, lamentó el deceso del periodista y dijo que la escuela profesional que fundó está vigente y queda como legado para el periodismo nacional.
“Jesús Blancornelas fue un hombre de palabra en toda la extensión del término, siempre comprometido y llevó su opinión a las últimas consecuencias, con valor y con verdad”, afirmó.
Recordó, asimismo, que los galardones de que fue objeto son sólo una parte de lo que habría que reconocerle como persona y como profesional del periodismo moderno.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Periodistas de Ensenada y director del diario El Vigía, Arturo López Juan, estimó que la muerte de Blancornelas es una gran pérdida para la actividad periodística.
“No se va una persona, sino concluye una institución y concluye un periodo en la historia del periodismo en Baja California y México”.
Afirmó que también fue de los periodistas que no sucumbió a las presiones del gobierno y que por ello fue perseguido, al igual que por sus ideas y trabajo.
A su vez el ex ombudsman de los Derechos Humanos en Baja California, Raúl Ramírez Baena, lamentó el deceso del periodista y recordó diversas anécdotas del autor de la columna Dobleplana, mismas en las que dejó asentado su “enorme calidad humana” y su valor como periodista.
Otros representantes de la iniciativa privada y de la sociedad porteña expresaron su pesar por la muerte del periodista en diversos programas de radio porteños y se mostraron preocupados porque aparentemente no existe una estafeta que tome en sus manos el legado de Blancornelas en el peligroso tema del narcotráfico.
Esta misma preocupación la compartieron periodistas locales, quienes se preguntaban si alguien retomará en Baja California los temas que semana tras semana Blancornelas desglosaba en su columna y en sus reportajes.
Uno de ellos, Enhoc Santoyo, Subdirector editorial del periódico El Vigía, comentó: “¿Quién llenará los zapatos que deja Blancornelas (en temas de narcotráfico)?”. (Javier Cruz Aguirre)
En 26 años del periodismo de ZETA
Atentados y asesinatos: “El Gato”
El 20 de abril de 1988 asesinaron al Codirector y fundador de ZETA, Héctor “El Gato” Félix Miranda. Nueve días después que el proyecto iniciado en abril de 1980 cumplió su octavo aniversario.
Se comprobó que fueron dos guardaespaldas del ahora alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon. Nunca se determinó al autor intelectual.
Victoriano Medina Moreno se encuentra interno en el Penal de “El Hongo” mientras Antonio Vera Palestina está recluido en el penal federal de Puente Grande, el primero cumple una condena de 27 años, el segundo una de 25 años.
En 2004 en reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada en Los Cabos, Baja California Sur, se anunció la firma de un acuerdo entre el gobierno mexicano y la SIP, para la creación de un Grupo de Trabajo con la responsabilidad de revisar los casos de los asesinatos de los periodistas Héctor Félix Miranda y Víctor Manuel Oropeza. Francisco Ortiz Franco, editor de ZETA, fue nombrado comisionado de la revisión del expediente, el 22 de junio del mismo año también fue asesinado.
Al año siguiente la Comisión contra la Impunidad de la SIP, anunció que la investigación del crimen de Félix Miranda prescribió, por lo que las posibilidades de castigar a los autores intelectuales se desvanecieron.
Vera Palestina insistió en obtener su libertad. A la fecha lleva tres juicios de amparo en un juzgado federal. Abogados de Tijuana pidieron su libertad.
Luis Valero
El 27 de noviembre de 1997, Luís Lauro Valero Elizalde, escolta de Jesús Blancornelas desde el mes de abril del mismo año, falleció víctima del atentado contra su jefe y amigo.
Recibió balas en el pecho y las piernas de las armas que portaban Fabián Martínez “El Tiburón” y David Corona Barrón “El CH”.
Al darse cuenta de la emboscada el ex policía trató de evadir a los dos comandos asesinos y desenfundar, pero le fue imposible repeler la agresión ante la superioridad numérica.
Blancornelas fue internado en el Hospital Del Prado, con cuatro impactos de bala.
Los criminales que participaron en el atentado al periodista y asesinato del escolta, no han sido detenidos.
Ortiz Franco
El 22 de junio de 2004, el editor de ZETA, Francisco Ortiz Franco, fue asesinado de cinco disparos por un hombre encapuchado que le tiró a quemarropa cuando se encontraba a bordo de su automóvil acompañado de sus dos hijos. La ejecución ocurrió a dos cuadras de la Subprocuraduría de Justicia del Estado.
En un comunicado, ZETA reclamó una investigación que llevara a la captura de los asesinos, sin señalar sospechosos, ni establecer hipótesis, dejando el caso en las autoridades.
Ante el fracaso de la PGJE de las ejecuciones cometidas en Tijuana, la PGR atrajo 11 casos, entre ellos el de Ortiz Franco. En entrevista exclusiva con ZETA, José Luis Vasconcelos afirmó que había una relación evidente entre todas las ejecuciones atraídas por la Procuraduría. Estaban vinculadas al crimen organizado.
Poco antes de su asesinato, una de las investigaciones periodísticas de Ortiz Franco había revelado el nombre de Arturo Villareal “El Nalgón” y su relación con el crimen organizado. Los otros señalados oficialmente como probables autores del crimen son:
Heriberto Lazcano Lazcano “El Lazca”, Jorge Briceño “El Cholo”, Jorge Hank Rhon, Alcalde de Tijuana.
A la fecha el único de los asesinos de Ortiz Franco que ha sido detenido es Arturo Villarreal, pero no está siendo juzgado por el crimen del periodista, fue detenido el 14 de agosto en alta mar, frente a costas de Baja California Sur acompañando a Francisco Javier, el menor de los Arellano Félix.
Lo tienen detenido en Estados Unidos pero no hay cargos en su contra, en México tiene órdenes de aprehensión por secuestro, delincuencia organizada, posesión ilegal de armas de fuego, acopio de armas, posesión y transporte de droga con fines de venta y delitos contra la salud.
Nada aún, para hacerlo responder por el asesinato de Ortiz Franco.
Otras agresiones
En 1983, la Aduana de Tijuana confiscó maquinaria y automóviles del semanario ZETA bajo el pretexto de encontrar irregularidades, pero no se interrumpió la publicación.
En 1985 la Policía Judicial del Estadorecogió toda una edición del semanario porque en ella se denunció la complicidad oficial con el narcotráfico. Los editores reimprimieron la edición y la hicieron llegar al público lector.
En 1987 el frente de las oficinas de ZETA recibió una ráfaga de metralleta, se hizo una denuncia pero nunca se localizó a los culpables.
En 2005, Policías del Municipio que encabeza Jorge Hank Rhon multan a voceadores, argumentado falta de permiso para vender el Semanario ZETA.
Entre Gobierno y sindicato
El asalto al ABC
“…El ABC, periodísticamente, fue como un embarazo no esperado. Se hizo en un momento igual a esos de amor apasionado, queriendo durar toda la vida y sin medir las consecuencias”, escribió Jesús Blancornelas en el libro Pasaste a mi Lado, al referirse al periódico que fundó como cooperativa el 10 de enero de 1977.
El vespertino, arrancó el mismo día que la campaña por la candidatura a Gobernador del Estado del general de División Hermenegildo Cuenca Díaz.
Blancornelas y otros periodistas, como Héctor “Gato” Félix Miranda, mostraron su desacuerdo ante la candidatura del general, en base a su avanzada edad y su formación militar.
ABC, fue el único medio en todo el estado que señaló como inconveniente la candidatura; el 17 de mayo de ese mismo año, el general falleció y en su lugar el Partido Revolucionario Institucional (PRI) postuló a Roberto de la Madrid y ganó como sucedía en los mejores años del tricolor.
Al transcurrir de los meses, ABC, continuó bajo la misma línea informativa, con información oportuna y sin censura. Confrontó a Roberto de la Madrid con sus excesos de poder, evidenció el centralismo del gobierno. Y la subordinación de este gobernante a los Estados Unidos, además del nepotismo y la corrupción política y empresarial que se encargó de promover con descaró y de la cual sus enemigos proporcionaban pruebas a ABC.
Contrariado por no poder comprar la voluntad del director del ABC y su equipo, molesto por la exposición pública de sus corruptelas, excesos y extravagancias, el gobernador Roberto de la Madrid encontró dentro de los trabajadores del diario a quienes estuvieran interesados en su amistad y benevolencia.
Encontró apoyo de un pequeño grupo liderado por Francisco Ramírez Guerrero, que era el subdirector y actualmente es el director de comunicación del alcalde Jorge Hank; Juanita Jiménez, editora de sociales y entonces esposa de Ramírez; y Guadalupe Robles Cisneros que era responsable del área de publicidad.
Para cerrar la emboscada administrativa, De la Madrid habló con el líder de camioneros, piperos, estibadores, alfareros de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Roberto Luévano Aguayo.
Óscar Díaz de León, líder interno de la CTM promovió la huelga, como sabía que no tenían apoyo suficiente, trajeron a 500 sindicalizados de Luévano apoyados por el abogado Eduardo Hurtado Ruiz y tomaron por asalto el ABC, el 2 de noviembre de 1979, para apoderarse ilegalmente del edificio.
Los accionistas de la empresa celebraron una asamblea en el estacionamiento del edificio, en la que destituyeron a Blancornelas bajo el cargo de no presentar el balance y los estados financieros de la negociación, los cuales se encontraban en el interior del edificio ocupado por los cetemistas y al cual no le permitieron entrar.
Fue entonces que, apoyado por Félix Miranda, Blancornelas editó el ABC 2, una hoja escrita a máquina que manifestaba su repudio al ver que ABC se convertía, de ser un diario combativo de más de diez mil ejemplares, a uno de menos de cuatro mil, insustancial en las noticias, servicial con los políticos y agradecido con el poder.
A inicios de 1980, Blancornelas, fue acusado falsamente de fraude por lo que se vio obligado a huir a Estados Unidos, en donde periodistas norteamericanos le auxiliaron promoviendo asilo político. Al ser negada la petición, el Departamento de Estado le permitió permanecer en el país como corresponsal extranjero.
Desde su exilio, Blancornelas vio nacer su siguiente proyecto: ZETA.
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