Pamuk: donde Oriente y Occidente convergen
El escritor turco, ganador de Premio Nobel de Literatura, ofrece un punto de encuentro entre el carácter secular del Islam y el carácter del nuevo Oeste.
Gabriela Olivares Torres
Para acercarse a Orhan Pamuk hay que leer “Istanbul”, pero además de leer las memorias del Premio Nobel 2006 hay que abrir la mente hacia el punto cultural donde Oriente y Occidente se miran de frente. El encuentro no es nada sencillo.
Tampoco lo es la literatura de este autor turco, que precisamente nació en la ciudad capital, en el seno de una familia de industriales más que bien acomodada y que contradijo los deseos de sus padres de que terminara los estudios de ingeniería para ponerse a escribir.
A estas fechas, Pamuk tiene más de treinta años dedicado al periodismo y la literatura. Trabaja como profesor de Columbia University dentro del Departamento en Estudios Midiorientales y Asiáticos. También forma parte de Comité de Investigación para el Pensamiento Global de la misma casa de estudios.
De la complejidad del tejido social al que pertenece nació “Kars”, novela que aparece traducida al español bajo el título “Nieve”, entre el acervo de la editorial Alfaguara.
La obra explora justo la violencia que suele gestarse con la difícil convivencia de islámicos y occidentales en Turquía, en la actualidad.
Todo comienza con el suicidio endémico de jóvenes a quienes se les prohíbe asistir a la escuela con la cabeza cubierta. Esta consecuencia proviene de un síntoma de malestar cultural en el que se mezclan las elecciones, en manos de los musulmanes, y un servicio de inteligencia que jamás perdona.
Ahí, en “el lugar donde se acaba el mundo”, un periodista vuelve tras un largo período de exilio en Europa. Lo que halla en Kars es su historia y el pretexto para que Pamuk regale esta singular novela que tiene la fuerza política del cambio, no obstante jamás panfletaria.
En lo que el autor escribe hay compromiso, honestidad, anhelo por narrar y hacerlo a la perfección, hasta trazar un auténtico acertijo no sólo de Turquía en general, sino de los individuos que cargan el pasado secular de la frontera con Medio Oriente, pero sin dejar de ser el Occidente en su aspecto tradicionalista.
“Todo el mundo tenía detrás de su vida un mapa y un copo de nieve parecidos y cualquiera, examinando su propia estrella, podría comprobar lo distinta, extraña e incomprensible que en realidad es la misma gente que de lejos resulta tan parecida”, anota el escritor.
Y esa es la experiencia que nos deja, la que hace pensar una y otra vez frases clave de las historias que Pamuk comenzó a contar desde “Luz y Oscuridad”, su primera novela, por allá de los años setenta.
A la fecha se le suman tantísimos títulos como “La Casa Silenciosa”, “El Castillo Blanco”, “El Libro Negro”, “Los Otros Colores”, “Mi Nombre es Rojo” y, por supuesto, “Istambul”, entre otros trabajos medulares que han surgido en la literatura de transición al Siglo XXI.
El resultado es evidente. La traducción a más de 30 idiomas y el reconociendo máximo y más lucrativo para un escritor: el Premio Nobel de Literatura.
Como nota final, en la primavera de 2008 saldrá a la venta “Otros Colores”, el siguiente libro de Orhan Pamuk; colección de textos no ficción que servirán de antesala para la novela “El Museo de la Inocencia”. Hay que estar pendientes.
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