Matrimonios ¿anulados?
Últimamente, a la sede de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, han llegado las más extrañas peticiones para anulación de matrimonios.
Entre las más bizarras está la de un hombre que pide se le borre el sacramento porque su esposa -¡EN ZERIO!- fuma demasiado y se niega a dejar la nicotina.
Un causal que con mucha frecuencia también es presentado ante la Sacra Romana Rota (es decir, la Corte del Vaticano que revisa estos casos) viene de parte de las mujeres que están hartas de batallar con sus maridos “mammonis”. Esto es, hombres ya bastante creciditos que se niegan a cortar el cordón umbilical y, pese a ser treintones y cuarentones, le piden permiso a sus mamitas hasta para ir al baño, pues son víctimas de una “mórbida dependencia” con quien los trajo al mundo.
Estos sucesos fueron expuestos por el propio Papa Benedicto XVI el sábado antepasado, en un discurso antes los jueces, pidiéndoles que fueran más cuidadosos al momento de invalidar casorios.
En el caso del entrenador profesional que se casó con una fumadora empedernida, él sostiene que ella le prometió dejar la nicotina en cuanto fueran pronunciados marido y mujer. Al incumplir, según el deportista, hay motivo para pedir una anulación, postura con la cual un primer tribunal diocesano estuvo de acuerdo, pero un segundo tribunal no. Por lo tanto, la situación de esta pareja ahora está ante la mismísima Sacra Romana Rota.
Viuda parrandera
Es curioso, pero en Estados Unidos los crímenes pasionales escasean. Por lo general, cuando alguien asesina a su pareja, el móvil es financiero.
Tal fue el caso de Cynthia Sommer, una mujer de 33 años de edad que el próximo 23 de marzo recibirá su merecida sentencia por parte de un juez de San Diego, que bien la puede condenar a cadena perpetua.
El motivo fue que se le halló culpable de haber asesinado a su esposo. Según la Corte, el oficial de infantería fue envenenado con arsénico.
El día que Todd Sommer murió, Cynthia -¡EN ZERIO!- se consoló participando en un concurso de tangas, claro que en Tijuana. Todd apenas tenía 23 años de edad, pero ya contaba con un seguro de vida que benefició a su esposa con 250 mil dólares de un jalón.
Entre otros sueños cumplidos, la mujer pagó los gastos de una cirugía para aumentarse el busto y continuar con una rutina de parrandas que tanto anhelaba, porque además tenía novio y solía gozar de la compañía de hombres casados, algunos de los cuales también eran militares.
Finalmente, su comportamiento la delató, por lo que tuvieron que exhumar el cadáver del marido para dar con la verdadera causa de su muerte, mientras Cynthia seguía viajando a distintos lugares de México a presumir sus crecidos pechos en competencias de camisetas mojadas.
Calcetines nuevos para Wolfowitz
Ante la vergüenza que debió pasar Paul Wolfowitz luego de ver las imágenes que la prensa tomó de sus calcetines rotos al pie de la mezquita de Selimive en Edirne, Turquía, los productores de esta prenda de vestir -¡EN ZERIO!- no se tardaron en brindarle auxilio.
Resulta que los fabricantes de dicho país le han enviado al Presidente del Banco Mundial y ex número dos del Pentágono, una docena de calcetines de buena calidad, Made in Turkey.
Y es que de acuerdo con Umit Ozuren, Vicepresidente de la Asociación de Productores de Calcetines de Turquía CSD, el par que lucía Wolfowitz era de manufactura china.
Aprovechando el momento, los turcos envían un mensaje claro: “Nosotros sí garantizamos calidad”.
A ver si así los norteamericanos empiezan a comprar calcetines turcos. O de perdida que Wolfowitz tome sus precauciones y destine parte de su sueldo, que anda por los 80 mil dólares mensuales, al consumo de ropa íntima nueva. Porque si así trae los calcetines, cómo andará el resto.
Tres en un cuarto para dos
Llegan un hindú, un judío y un defeño (del D.F., vaya) a un hotel en un pueblito y piden un cuarto para tres.
“Sólo me queda un cuarto, pero es para dos. Si no les incomoda, tengo espacio en el establo para que uno se duerma ahí”, negocia el gerente.
Los tres individuos deciden tomar el cuarto. En eso el hindú sugiere: “Si quieren, yo me voy a dormir al establo, ustedes quédense en la habitación”. Ni tarde ni perezosos, los dos aceptan la oferta.
A los cinco minutos tocan a la puerta del cuarto.
–¿Quién es?, pregunta el judío.
“Soy el hindú, lo que pasa es que en el establo hay una vaca y como es un animal sagrado para nosotros, no puedo dormir ahí”.
En eso el judío dice: “No se preocupen, si quieren, yo me duermo en el establo”.
Y así se intercambian de lugar pasa pasar bien la noche.
A los cinco minutos, otra vez tocan a la puerta del cuarto:
–¿Quién es?, cuestiona el hindú.
“Soy el judío, lo que pasa es que en el establo hay un cerdo y es un animal desagradable para nosotros, no puedo dormir donde duerme un cerdo”.
En eso el chilango dice: “No se preocupen, yo me iré a dormir al establo”.
A los cinco minutos tocan a la puerta, el hindú y el judío preguntan “¿quién es?” y les responden:
“¡¡¡Somos la vaca y el cerdo, no manchen!!!”.
Las abuelas no lo saben todo
El pequeño Esteban, de tan sólo 6 años de edad, pasaba unos días con su abuela. Llevaba un rato jugando afuera con otros niños cuando entró a la casa y
preguntó:
– Abuela, ¿cómo se llama cuando dos personas duermen en el mismo cuarto y una de ellas está encima de la otra?
La abuela se quedó un poco sorprendida, pero decidió decirle la verdad a su nieto:
“A eso se le llama relaciones sexuales, mijito”.
Esteban se quedó pensando un ratito, luego dijo “Ah, ¡okay!” y salió a encontrarse con los otros niños.
Unos minutos después volvió a entrar y, todo enfadado, renegó:
–Abuela, no se llaman relaciones sexuales, ¡se llaman literas! Ah, y la mamá de Diego quiere hablar contigo.
Autor: Digamos que felizmente anónimo.
Chewbacca, de malas
El sábado pasado, unos turistas japoneses fueron agredidos mientras visitaban Hollywood, nada más y nada menos que por el mismísimo “Chewbacca”.
El peludo héroe de “Star Wars” no dejó de molestar a los viajeros asiáticos e, incluso, le dio varios frentazos al guía del tour, mientras le gritaba: “¡Nadie le dice a un wookie qué es lo que tiene que hacer!”.
Esto fue justo lo que -¡EN ZERIO!- contó “Superman”, luego de haber sido testigo directo del incidente que ocurrió frente al histórico Grauman's Chinese Theater.
El Departamento de Policía de Los Ángeles informó que “Chewie” fue hallado culpable de un delito menor, pasó unas horas en la cárcel y, finalmente, fue puesto en libertad tras pagar una fianza de 20 mil dólares.
Lo más peculiar es que no es la primera vez que sucede algo así. Hace dos años, “Mr. Incredible”, “Elmo” y el fantasmagórico personaje de “Scream” fueron arrestados luego de que se tornaron violentos cuando la gente que se paseaba por las avenidas hollywoodescas les tomó fotos, pero nunca les dio propina. Menos mal que estos personajes no piden dinero en la línea.
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