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El poder por el poder
Concepción Vizcarra de Arámburo
Mientras los científicos, los intelectuales, los ambientalistas se enfrentan a la grave situación por la que atraviesa la humanidad por la amenaza a la vida en el plantea a causa del calentamiento global, los mexicanos afrontamos la feroz carrera de los partidos políticos, que por conquistar el poder por el poder, ignoran el mandato constitucional de promover la participación ciudadana en la vida democrática y posibilitar a la ciudadanía al acceso al poder. Despojados de principios e ideales, han forjado una casta de políticos y funcionarios privilegiados de la que queda excluida la sociedad civil.
Anteriormente el autoritarismo presidencial, con la potestad que gozaba al tener a su servicio a los tres poderes de la nación y al corporativismo sindical, la barrera establecida para obstaculizar la democracia en el país era prácticamente infranqueable.
Cuando creíamos haber logrado a través de la transición en el poder, librar esa barrera y encontrarnos ya en el camino hacia la democracia, no sólo se dejó de avanzar: se está retrocediendo, estamos volviendo a los viejos tiempos. Díganlo si no, la rebatinga de todos los partidos en la selección de sus candidatos que los ha llevado a caer en la más aguda crisis ideológica.
Forman alianzas ignorando principios y doctrinas partidistas que deben ser fundamentales para los programas y proyectos de gobierno de cada partido, eliminan sus diferencias, de ninguna manera para mejorar el proceso electoral, no, sólo para ganar votos, aunque sean unos cuantos, el fin es ganarle al contrincante el poder por el poder
Y qué decir de los candidatos, a excepción de unos cuantos que podrán contarse con los dedos de una mano, los mismos viejos y desprestigiados políticos o sus vástagos; los que han perdido en las elecciones y han ostentado cargos por conducto de las plurinominales, los que se brincan de un partido a otro a pesar de ser contrarios, como muestra sólo un botón, la tan acérrima y fanática panista Ana Rosa Payán, ahora perredista y como ella, cuantos y cuantas más.
Y qué decir de los chapulines, no digamos por ley, por dignidad, por responsabilidad tienen el deber de cumplir con el cargo para el cual fueron elegidos, pero les vale como le vale a Jorge Hank, por la ambición al poder político para fortalecer el económico que adquirió desde en la cuna, gracias a la riqueza del padre obtenida no por su profesión de maestro rural, sino a la sombra y privilegios del poder por el poder.
Para ungirlo como candidato a gobernador, se rompieron los pocos logros en la democracia electoral, se volvió a los viejos tiempos, a los viejos vicios y se inventaron otros más.
A los partidos los corrompió el exceso de dinero público que reciben y que a pesar del desacuerdo de la ciudadanía, se han asignado a través de sus legisladores, no obstante que la pobreza agobia a millones de mexicanos, han asignado a la alta burocracia del país, dispendiosos sueldos, éstos y el gasto electoral, los más altos del mundo. convertido al gobierno en la empresa que más altamente retribuye a sus empleados.
Y es ese dinero público que reciben en demasía los partidos, el culpable de la corrupción que priva en ellos, de las reyertas internas que los tienen convertidos en comparsas de disputas del poder por el poder.
Pero a pesar de todo, hay que votar, ¿por el partido?, ¿por el candidato? Usted lo ha de decidir.
Concepción Vizcarra de Arámburo es luchadora social y reside en Tecate, B. C.
Correo: concepcion_vizcarra@hotmail.com
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