Reconocen a Manuel Pérez Rojas
En su labor artística, el fundado del Taller de Teatro de la UABC resume la historia de la actividad escénica local, a la que contribuyó de manera fundamental.
Sergio Haro Cordero
A los 17 años, el joven Manuel Pérez Rojas entró de emergente a una obra, “Don Juan Tenorio”, por allá en la Ciudad de México. De eso ya hace 40 años, y en ese lapso no sólo ha hecho teatro; también es investigador histórico, ensayista y académico. Hasta en la política se ha metido el inquieto cachanilla.
Esta semana, Rojas recibió un reconocimiento que le otorga la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) como Director fundador del Taller de Teatro de la Máxima Casa de Estudios.
“Más que nada es la constancia de lo que ha sido un trabajo de 40 años en las actividades escénicas, pero por otro lado dejar un mensaje a las nuevas generaciones sobre las diferentes formas que había entonces para propiciar la cultura”, expone Rojas en entrevista.
Eran los tiempos de una incipiente universidad en Mexicali, con las primeras escuelas desperdigadas en diferentes planteles y a manera de préstamo.
“La universidad en aquel entonces carecía de infraestructura en cuanto a inmuebles se refiere, vivíamos de prestado”, dice el versátil escritor, ensayista y teatrero.
Explica que en aquel entonces, el Taller de Teatro de la Universidad tenía el compromiso de autofinanciar sus obras. Las producciones se generaban con un cheque que la Tesorería de la Universidad les proporcionaba por cada producción, pero tenían el compromiso de reintegrar ese dinero mediante la generación y venta de boletos.
Eran principios de los 70s y una universidad apenas en sus primeros años.
En aquel tiempo el área de Extensión no existía, la instancia que se encargaba de organizar los eventos culturales era el Departamento de Difusión cultural, encabezado por Ricardo Eguía Valderrama, quien posteriormente fue diputado federal por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La idea de fundar el Taller de Teatro de la UABC fue del entonces Secretario General de la UABC, David Piñera Ramírez, quien ahora es Doctor en Historia y del anterior Rector, Rafael Soto Gil.
“De las diez producciones que hicimos el Taller, nueve se hicieron en la administración de Luis López Moctezuma. Una de las cosas que es importante reconocer es que no había censura, teníamos una plena libertad de expresión. Don Luis López Moctezuma se caracterizó por estar abierto al pluralismo político que incidía en las manifestaciones artísticas”, refiere Rojas.
El “68” estaba fresco, más aún el 10 de junio y la efervescencia estudiantil a todo lo que daba, no sólo en el país, sino en todo el mundo.
A manera de anécdota el Director fundador del Taller de Teatro de la Máxima Casa de Estudios recuerda cuando construyeron la Unidad Mexicali -en pleno Bulevar Benito Juárez-, en terrenos expropiados por el Presidente Luis Echeverría. Al Aula Magna de la Escuela de Derecho se le impondría el nombre de Salvador Allende. Hasta una placa se mandó hacer, pero inexplicablemente, ésta quedó en alguna bodega de la UABC.
Manuel Rojas -su nombre de batalla- recuerda lo complicado que era hacer teatro en aquella época: “Era difícil en el sentido de que no teníamos local propio, no teníamos partida presupuestal, los únicos apoyos que teníamos era, yo en nómina y un escenógrafo titular, que era el maestro Francisco Arias Beltrán, pero a él se le pagaba por honorarios, a destajo, cuando había una presentación se le gestionaba un pago por honorario”.
Remembra que ensayaban en salones ya fuera de Políticas, Contabilidad, Pedagogía, escuelas que estaban cada uno en diferente rumbo, hasta 1974, cuando se creó la Unidad Central: el llamado Campus Mexicali.
Manuel Rojas explica que renunció en 1975 a raíz de una serie de desavenencias. Primero fue la barrera para participar en un Festival Latinoamericano de Teatro en Colombia, a donde habían sido invitados.
“Una imprevista intervención de un funcionario menor del Gobierno del Estado bloqueó la participación”, citó Manuel en un documento.
No lo dice, pero se refiere a Jorge Esma. Aparte, no hubo apoyo para los proyectos del grupo.
“Sentíamos que no podíamos crecer, mi propuesta para la universidad era que se integrara una compañía de repertorio y que les dieran a los actores la oportunidad de integrarse como actores de medio tiempo, a fin de estarlos profesionalizando”, concluye Rojas.
También habían solicitado en comodato el Cine Lux, ubicado en Morelos, casi frente a Catedral, ahora convertido en un edificio desahuciado.
En la práctica, la respuesta fue negativa. Por eso desapareció el Taller Universitario, aunque luego surgieron otros intentos, como el que encabezó Rodrigo Soto, y, posteriormente, Ángel Norzagaray -hoy Director del Instituto de Cultura-, que modificó a la Asociación Civil Mexicali a Secas, la cual consiguió, entre muchos otros apoyos, el Teatro del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) en comodato.
El esquema administrativo en la Universidad se transformó, derivando la desaparición del área de Extensión Universitaria y la creación de la Escuela de Artes como una unidad académica que tiene un rubro dedicado a la promoción cultural. Aunque no existe un grupo formalmente vinculado a la Máxima Casa de Estudios.
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