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Para evadir
Luz Elena Picos
¡Se nos fue!
Y lo peor es que nada hacemos por recuperarla. Usted, amabilísimo, amabilísimo leyente, cuántas veces ha lanzado esta exclamación al referirse a nuestra Tijuana. Lo dicen y lo decimos quienes hemos vivido aquí, toda o gran parte de la vida, estamos en el susto por los asaltos que sufren amigos, familia y quizá una misma. En la calle, tienda, salón de belleza, en la misma casa, que debería ser el sitio más seguro, llegan los delincuentes para avasallar, arrebatar, herir y matar.
Cómo se nos fue esta querida ciudad e incluso la Patria misma? Es muy simplista decir que por culpa de un partido o un presidente municipal o un jefe policíaco. Busque usted y se topará con sorpresa, que todos somos culpables. Con eso de que ya no es bien visto hablar de moral, de valores, educación y todo eso que en conjunto nos hace mejores, más cumplidos, respetuosos y mejores seres humanos.
Vea usted a su alrededor y encontrará que todos en mínima o gran medida, contribuimos a esa relajación de las conductas. Empezamos desde el hogar, con cosas pequeñas como no apagar las luces y aparatos domésticos que no son usados. Seguimos al llegar a la calle, pasándonos los altos, tirando las bolsas de la basura en cualquier sitio, no pagando las placas (hasta asociaciones nacionales se han formado para evadir esa responsabilidad).
Un sitio emblemático por los ejemplos que se observan es Playas de Tijuana, donde confluyen Paseo Ensenada y Paseo Playas de Tijuana, ahí hace pocos años murió el sobrino de una buena amiga, porque él, cumpliendo con lo que le marcaba el semáforo, arrancó y el que venía en el otro Paseo, no respetó el alto. Destruyendo un hogar para toda la vida, dejando a tres niños pequeños, sin protección.
Ahí todas las mañanas en que bien podrían poner a un policía para que se respetara ese crucero peligroso, son docenas de automovilistas que descaradamente se pasan altos, poniendo en peligro vida. No suceden más accidentes mortales, porque Dios nos protege. Aunque a veces esas faltas que en conjunto relajan a una sociedad, resultan mortales, como lo sucedido hace unos días en que dos autobuses Azul y Blanco, se estacionaron sobre el carril de entrada a Playas de Tijuana y ocasionaron la muerte de un joven.
¿Y qué dijo la prensa? Que el muchacho tuvo la culpa por ir drogado, con cerveza en mano y a alta velocidad. Todo eso es cierto, pero si los autobuses no hubieran estado en el carril de circulación, esa vida joven se habría salvado. Pero más que lamentar lo irreparable, lo importante es que hagamos el propósito de cumplir totalmente con nuestra responsabilidad, no infringiendo leyes, reglamentos y derechos de otros.
Sin menoscabo de que sigamos exigiendo, porque es nuestro derecho que los funcionarios cumplan sus promesas de campaña y dejen de buscar justificaciones a su ineficiencia, hasta hoy, patente.
Luz Elena Picos es Directora de Red Social de Tijuana
Correo electrónico: redsocialtijuana@hotmail.com
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