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Una vida por la vida Leszek Walesa (Lech)
Germán Orozco Mora
Boleslaw Walesa, su padre, torturado por los nazis en un campo de concertación polaco, ante la muerte cercana mandó llamar a su esposa para exhortarla nuevamente: “Cuídalo mucho a Leszek y a Edward, ocúpate sobre todo de Leszek (Lech), un día estarás orgullosa de él”. Era un niño de 18 meses de edad, cuando murió Boleslaw, uno de los buenos carpinteros de Popowo, en Dobrzyn, en la provincia de Gzdansk, Polonia.
Literalmente, Walesa significa “el que vagabundea”. Los polacos y especialmente los norteños como Lech, viajan o viven en distintos lugares. Más de un Walesa se fue o vive en los Estados Unidos, como su madre al contraer segundas nupcias con su cuñado Stanislaw, hermano de su padre, tío de Lech.
Nada más grande que “mamá”, apunta Lech en su autobiografía titulada “Un camino de esperanza”, publicada en 1987: “Quería enormemente a mi madre y al parecer cuidaba que nadie le hiciera el menor mal. Si bien era el más joven, a veces le hacía frente a nuestro padre adoptivo y jugaba al protector”.
Dos cosas han sido el centro de la vida de Lech Walesa: su familia y Solidarnosc. Su esposa Danuta, y todo el asunto de los astilleros de Gdansk, huelgas, cárcel, persecución, incomprensiones, desde que en 1976 fue corrido injustamente del trabajo, y de ahí el nacimiento del sindicato obrero Solidaridad (Solidarnosc).
Su vida transcurrida entre sus hijos y los miles de compromisos primero con los trabajadores y luego con su padre espiritual: Karol Wojtyla, el primer Papa originario de Polonia. A quien conoció en Roma en 1981. Y a quien en esa ocasión, invitado por los sindicalistas amigos italianos, dijo: “La solidaridad entre los hombres, la necesidad de demostrar unas bases morales sólidas –dije durante nuestra primera audiencia– es la enseñanza que nos viene de ti, Santo Padre. Sin la Iglesia, sin tus enseñanzas, no existiría nuestro sindicato Solidaridad”.
Católico anticomunista
No es difícil comprender a Lech Walesa si evocamos a José Ortega y Gasset, el pensador español que explica que todo hombre tiene un suelo, un subsuelo y un adversario.
Un suelo polaco, un subsuelo católico, y un adversario: el totalitarismo comunista.
Anota Andre Frossard, el convertido periodista francés quien tuvo el privilegio de escribir por primera vez la biografía de un Papa: “Retrato de Juan Pablo II” (Ed. Planeta, México), que a los polacos no hay que hablarles ni de religión, ni de política. Son católicos anticomunistas por nacimiento.
Los Walesa, vinieron a la ruina económica por el dispendio de los abuelos de Lech que desperdiciaron su dinero en los casinos y tugurios de París. Lo poco que les había quedado lo malbarataron. Por eso Lech sufrió mucho en su juventud, y lo único que estudió fue para electricista, de lo que se mantuvo por muchos años en los astilleros Lenin del mar Báltico.
Walesa, que expondrá dos conferencias en Mexicali, Baja California, México, nació –para variar– el día de San Miguel Arcángel, un 29 de septiembre de 1943.
Como la de muchos países de Europa del Este, vecinas de la ex Unión Soviética, tanto como de los países latinoamericanos sometidos al capitalismo salvaje e inhumano de Norteamérica; la de Polonia es una historia trágica. No sólo en el siglo XX, cuando se liberó pacíficamente del yugo totalitarista soviético.
Hijo de carpintero, electricista; presidente y Premio Nóbel, ¿cómo un sencillo electricista llegó a ser fundador del influyente sindicato Solidarnosc que desafió a uno de los regímenes más atroces en la historia rusa y mundial? ¿Cómo llegaría a ser este humilde sindicalista, Premio Nóbel de la Paz, y presidente de su patria?
El que se engrandece será humillado, y el que se humilla seré engrandecido. En el pensamiento de Cristo, primero esté el servicio a los demás.
En la encrucijada de la historia mundial del siglo XX, armados hasta los dientes aún hoy. Con no sé qué tantas toneladas de explosivos por ser humano en la tierra. El sindicato Solidarnosc, inspirado en una transición pacífica a la democracia, en un espíritu de resistencia sincera y auténtica, venció el miedo, las torturas, la persecución y puso en duda las “bondades” del comunismo soviético extendido en Polonia por más de 30 años.
Pero finalmente cayó. No por las armas, sino en una lucha más de fuerza moral y espiritual, con los resultados que son evidentes. Como recuerda Walesa:
“Cuando hablamos de confrontación, pensamos en la fuerza de los argumentos. No disponemos ni tenemos intención de servirnos de la fuerza física. No tenemos tanques, ni deseamos tenerlos. Nuestras palabras, aun cuando parezcan brutales, son claras: pido que las autoridades tengan a bien considerar nuestras intenciones en lugar de deformar mis palabras. Toda nuestra acción confirma la integridad de nuestras elecciones”.
Es un privilegio para Baja California, tener entre sus visitantes a Lech Walesa, uno de los amigos de Juan Pablo II, que junto con tantos otros en toda la tierra como estrellas en el cielo iluminan el camino a seguir. Bienaventurados los que trabajan por la paz porque se les llamará hijos de Dios.
Algunos pensamientos de Walesa
* Aprendí a creer en el destino como me enseñó mi madre.
* Tratar tenazmente de hacer bien lo que uno tiene que hacer, de manera honesta, explotando al máximo los dones de que disponemos.
* Considero que todo lo que logré en la vida llegó a mis manos como una suerte de arrendamiento.
* Desde el punto de vista del cristianismo, la belleza, la felicidad, el dinero, todo eso no es más que un usufructo. Si aceptamos sentirnos solamente como detentores temporarios de los beneficios de la vida, es más fácil evitar perder la cabeza o abandonarse a la desesperación.
* A la hora de los balances, también me doy cuenta de cuánto pesa la opinión de mi mujer Danuta: es posible que el destino nos haga pagar caro esta celebridad.
* Mi madre era muy creyente. Dirigía los cánticos religiosos y las oraciones al pie de la estatua al aire libre de la Santa Madre, y en invierno, los vecinos venían a casa a rezar el rosario. En definitiva, creo que mamé todo eso con la leche materna.
Lech Walesa, crónica de su vida.
1961 Después de la educación primaria y graduarse como electricista. Trabaja cuatro años como mecánico en el campo; sirve al ejército por dos años.
1966 Walesa es empleado como electricista en el astillero Lenin en Gdansk. Se casa con Miroslawa Danuta Glols en 1969, con quien procrea 8 hijos.
1976 Walesa ayuda a organizar a los trabajadores de los astilleros.
En este año los obreros reciben ayuda de intelectuales como Bronislaw Geremek, tadeusz Mazowiecki. Es perseguido por los servicios secretos y finalmente encarcelado.
1980 Es puesto a cargo de un comité intersindical que agrupa a 500,000 obreros de las costas del Báltico, cuyo centro está en Silesia. Los obreros coinciden en 21 postulados o exigencias laborales. 10 millones de obreros se organizan independiente y libremente en Solidarnosc. Reconocido oficialmente por el gobierno en octubre.
1981 En enero es recibido en el Vaticano por el Papa Juan Pablo II.
1982 Es reinstalado en su trabajo en Gdansk.
1983 Lech Walesa recibirá el Premio Nóbel de la Paz. El comité del Nóbel Prize expresa que: “En su opinión –Walesa– sostiene que él es una inspiración y brillante ejemplo para todos los que, bajo todas las condiciones, luchan por la libertad y la humanidad… Lech Walesa ha hecho más grande e inviolable a la humanidad.
1984 El régimen comunista es desacreditado cuando la policía secreta torturó y asesinó al padre Jerzy Popieluzko, director espiritual de Solidarnosc.
1989 En las elecciones, Solidarnosc gana 161 lugares en la Cámara Baja, y 99 de las 100 de la Cámara Alta. Tadeusz Mazowiecki, un viejo luchador de Solidaridad, se convierte en el primer no comunista polaco primer ministro desde 1944. Walesa permanece fuera del gobierno, permaneciendo como líder de Solidarnosc.
1990 Solidarnosc es declarado oficialmente partido político en Polonia.
Lech Walesa gana la presidencia en la segunda ronda de las elecciones generales el 10 de diciembre. Gana con 75 por ciento de la votación en el primer proceso electoral libre en Polonia desde comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
1995 Walesa pierde la reelección como presidente en noviembre frente al opositor Kwasniewski, de filiación comunista.
2000 Vuelve por la presidencia pero, no recibe apoyo, menos del 1 por ciento del voto le favorece.
Germán Orozco Mora reside en Mexicali.
Saeta87@yahoo.com
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