Abogados del cielo
Muere un abogado y va al cielo. Lo recibe San Pedro, quien le da la bienvenida muy calurosamente, le coloca unas guirnaldas y lo guía personalmente hasta su aposento celestial. Se trata de un penthouse enorme y muy lujoso, con vista directa al trono de Dios. El abogado, muy contento, pasa toda esa tarde en su nueva morada, y por la noche decide salir a caminar por el cielo. En eso se encuentra con un ángel que le sirve de guía. Pasan frente a una casilla y el ángel le comenta que esa es la morada del Papa Pío XII. Luego caminan por unos apartamentos pequeños y bastante sencillos, y refiere que allí habitan el Papa Juan XXIII y dos famosos beatos.
Todo esto motiva la intervención del abogado, que pregunta al ángel: “¿Cómo es posible que tantos papas y beatos vivan en casillas y apartamentos tan roñosos, y que a mí, que soy un simple abogado, me hayan dado un penthouse tan grande y lujoso, con vista al trono de Dios?”. El ángel contesta: “Bueno, lo que ocurre es que aquí está lleno de curas, papas y beatos; pero abogados, abogados... usted es el único”.
Autor: un penalista remiso.
¿Cómo murió el abuelo?
Fallece el abuelo de 95 años de edad. El joven Chucho va a darle el pésame a su abuela de 90. Encuentra a la anciana llorando.
Un rato después, cuando la ve más calmada, el nieto aprovecha y le pregunta:
– Abuelita, ¿cómo murió el abuelo?
“Fue haciendo el amor”, confiesa la mujer.
Chucho le replica que las personas de 90 años o más no deberían tener relaciones íntimas porque es muy peligroso para su salud, a lo que la abuela inmediatamente aclara:
“Lo hacíamos solamente los domingos, desde hace cinco años, con mucha calma, al compás de las campanadas de la iglesia. Ding para entrada y dong para la salida.
– ¿Y qué falló, abuela?, pregunta el nieto.
“¡Ay mi’jito! ¡Pasó el de los helados!
Autor: el del carrito de helados.
El reloj cu-cú
Anoche salí con mis amigas a una “reunión”.
Yo le dije a mi marido que regresaría a casa a las 12 en punto.
“Te lo prometo”, recalqué. Pero la “reunión” estuvo muy bien. Copitas, bailecito, más copitas... y se me fue la hora.
Resulta que llegué a casa a las tres la madrugada, completamente borracha.
Acababa de entrar y el mugre reloj cucú hizo “cu-cú ” tres veces.
Al darme cuenta que mi marido se iba a despertar por ese sonido, grité “¡cu-cú!” nueve veces más.
Me sentí tan orgullosa y satisfecha por haber tenido de pronto, aunque borracha, una idea tan buena para no pelear con mi marido.
Me acosté de lo más tranquila pensando en lo inteligente y lista que soy.
Por la mañana, durante el desayuno, mi marido me preguntó a qué hora había llegado y le contesté que a las 12 en punto, tal y como le había prometido.
De momento el hombre no dijo nada ni me pareció desconfiado. ¡Qué bien!, ¡salvadota!, pensé yo.
En eso que mi esposo me dice:
“Por cierto, debemos cambiar nuestro reloj cucú”.
– ¿Sí? ¿Y por qué, mi amor?, le pregunté algo nerviosa.
“Bueno, anoche el reloj hizo ‘cu-cú’ tres veces, luego, no sé cómo, gritó ‘¡Chin...!’, después hizo ‘cu-cú’ cuatro veces más, vomitó en el pasillo, hizo ‘cu-cú’ otras tres veces, se murió de la risa y otra vez hizo ‘cu-cú’, salió corriendo, pisó al gato, rompió la mesita de la esquina de la sala, se acostó a mi lado dando el último ‘cu-cú’, se tiró uno bien tronado y se durmió. ¡Hija de la Chilindrina!”.
Autor: relojero.
Las propiedades del tequila
01. Quita la angustia.
02. Extingue la culpa.
03. Hace olvidar.
04. Suelta la lengua.
05. Afloja el calcetín.
06. Aleja de la oficina.
07. Lima asperezas.
08. Arregla corazones rotos.
09. Acerca amigos.
10. Sirve de aperitivo.
11. Quita el hambre.
12. Apresura desenlaces.
13. Causa rubores.
14. Elimina la timidez.
15. Afina la voz.
16. Levanta el ánimo.
17. Fomenta relaciones románticas.
18. Da calor.
19. Infla el tino.
20. Hace compadres.
21. Liga comadres.
22. Cierra tratos.
23. Abre puertas.
24. Aligera los caminos.
25. Acorta las esperas.
26. Festeja la compañía.
27. Cura la tristeza.
28. Aumenta la alegría.
29. Mejora la digestión.
30. Mata las lombrices.
¡Salud!
Fumadores en Japón
En julio entrará una nueva ley en vigor, allá en Japón. A partir de dicho mes, las 570 mil máquinas de venta de cigarros contarán con un sistema para identificar la edad de los consumidores a partir de -¡EN ZERIO!- el registro de rasgos faciales, particularmente arrugas en general, pata de gallo, líneas alrededor de la boca, estructura ósea y, por supuesto, la elasticidad de la piel.
Los compradores tendrán que ver fijamente una cámara digital frente a los dispensarios de tabaco para así determinar si cumplen con la mayoría de edad que el país ha fijado para la venta del producto, misma que es de 20 años.
El método ya mostró una eficiencia del 90 por ciento en pruebas preliminares.
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