Adela Navarro Bello
Caos
Muchos tijuanenses recordarán en estos días, y no para regocijo, al Alcalde Jorge Ramos. No es para menos, se le pasó la mano, no previó, no planeó y por abarcar mucho, está quedando mal.
En lo que es uno de los peores momentos para los automovilistas de la ciudad, el tráfico en las supuestas vías rápidas, en las laterales, los bulevares, calles, glorietas y avenidas, está francamente insoportable.
El arranque de obras… bueno, más bien de re-encarpetados con concreto sobre las vías ya existentes, al mismo tiempo, es más que una buena idea, una ocurrencia que tendrá un costo político para el Presidente Municipal.
Es obvio que el perfecto estado de las calles es más que necesario, como también lo es la urgencia de vías alternas, nuevos pasos a desnivel y otras vialidades de comunicación entre dos puntos conflictivos de la ciudad; todo eso es una realidad y una añeja exigencia a las autoridades locales. Pero de eso a que venga alguien con tanta falta de tacto y sensibilidad social a empezar las construcciones en distintos puntos en una misma semana, es algo muuuy diferente.
Veamos, el cierre de la vía rápida poniente congestiona esa importante arteria, también la lateral que se utiliza para desfogar la misma y para conectar con los diversos paseos y bulevares en el Río. A la obra del gobierno se suma la obra privada que, por ejemplo y en la misma vía rápida, frecuentemente cierran la lateral para construir un edificio ecológico que para serlo, vaya que contamina.
A este naciente caos se suman las obras que en otros puntos de Tijuana están haciendo para colocar asfalto en baches, fallas geológicas (o bachezotes), pintado de calles, recolección de basura (en avenidas principales a horas pico) o regado de matorrales (también en horas pico) que terminan por darle al traste a la nada organizada urbanidad de la ciudad.
Pero espérese… también se cerrarán los accesos a la avenida Internacional. Por obra y gracia del Gobierno del Estado, la obrita la desarrollarán del 16 de junio a noviembre… lo bueno que de 2008. La cosa ahora sí que se pondrá fea. No podrá usted transitar la vía rápida poniente, tampoco hacia la Internacional; del bulevar Agua Caliente ni hablar: el tráfico entre transporte público, estudiantes preparatorianos y negocios sobre la arteria es más que intransitable, nocivo. Aparte, en lo que parece ser sarcasmo o broma de mal gusto, el gobierno sugirió la Benton como vía alterna… sí, en serio, de verdad, así lo dijeron: La Benton. Cualquiera que haya transitado por esa vía se dará cuenta de lo congestionada que está como para considerarla una alternativa.
A la mala planeación de las obras de re-encarpetado, se suma la falta de capacitación por parte de la Dirección de Tránsito Municipal hacia sus agentes para dirigir el tráfico, desfogar zonas congestionadas o reordenar los carriles de acceso y salida de Tijuana hacia San Diego.
Ya llevamos cuántos elementos… A ver:
1.- Obra de re-encarpetado.
2.- Cierre de la vía rápida poniente.
3.- Cierre de accesos hacia la avenida Internacional.
4.- Labores de aseo, riego, pintado y demás en horas pico por parte del Ayuntamiento.
5.- Vías alternas como la Benton.
6.- Un bulevar Agua Caliente de suyo hasta el gorro.
7.- La impericia de los agentes de tránsito para dirigir el flujo vehicular.
¿Algo más? Claro:
Las obras durarán más de 70 días, o sea, bajita la mano dos meses y medio; pero si consideramos el retraso habitual de una construcción de gobierno, por ahí de septiembre, medio se compondrá el asunto.
Francamente a Jorge Ramos sus colaboradores le están viendo la cara al minimizar las repercusiones que el cierre de una arteria como la vía rápida tiene en la vida trabajadora de la ciudad al retrasar, taponar y obstaculizar el libre paso de quienes no tienen la dicha de vivir del presupuesto.
Vías alternas, señores, es lo que se necesita… Y un buen plan, claro.
P.D. Mientras, a todos los que transitan por Tijuana, salir una hora y media antes de cualquier cita. Digo, para llegar a tiempo.
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