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Gran novela construida alrededor de “Chiquita”
La obra de Antonio Orlando Rodríguez, ganadora del Premio Alfaguara 2008, cuenta la biografía imaginaria de quien en realidad, a pesar de su bajísima estatura, fue conocida como la “muñeca viviente” del vodevil neoyorquino a principios del Siglo XX.
Gabriela Olivares Torres
Espiridiona Cenda nació en el Siglo XIX en Cuba. Apenas mide 66 centímetros de estatura y quiere ser bailarina y cantante. Por eso viaja a Nueva York, donde termina siendo bautizada como la “muñeca viviente”.
Antonio Orlando Rodríguez es originario de Ciego de Ávila, Cuba. Vino al mundo en 1956 y, al madurar como escritor, decidió contar la biografía imaginaria de quien fue conocida como “Chiquita”, una mujer que en efecto existió y fue la estrella de vodevil mejor pagada de su época.
El resultado de este encuentro fortuito entre el autor y su personaje fue la novela que en este 2008 recibió el Premio Internacional de Novela Alfaguara.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es, precisamente, tratar de comprender hasta donde “Chiquita” deja de ser de carne y hueso para convertirse en mero fruto de la capacidad creativa del narrador.
Antonio Orlando Rodríguez se permitió aclarar en su momento: “Es un personaje desconocido, su vida no está muy documentada, por eso tuve que llenar muchos espacios de su vida con fantasía. Investigué mucho pero no usé todo lo que encontré, lo que no me gustó de su vida lo cambié, porque estaba haciendo una novela, no una biografía. Es un personaje que sobre su vida hay distintas versiones, yo escogí las más propicias para una novela. No he encontrado a alguien que se me haya precisado datos”.
En otras palabras, “es un personaje que había caído en el olvido, ni siquiera puedo decir que lo encontré, digamos que fue ella quien salió a mi encuentro. Yo creo que un poco, por decir, reclamando que yo reinventara su vida y escribiera un libro sobre su trayectoria. Era un personaje muy atractivo, pero sorprendentemente nadie lo había utilizado para una novela”.
Hasta que la suerte de “Chiquita” llegó con la prosa ágil de quien había sido mejor conocido por sus aportaciones a la literatura infantil, sumando obras como “Cuentos de Cuando La Habana era Chiquita”, “El Sueño”, “Concierto para Escalera y Orquesta”, “Yo”, “Mónica y el Monstruo”, “Mi Bicicleta es un Hada y Otros Secretos por el Estilo”, “Un Elefante en la Cristalería” y “Disfruta tu Libertad”.
Fue así como un egresado de periodismo de La Habana terminó siendo el receptor de la autobiografía que “Chiquita” le dictó en la última etapa de su vida, testimonio que Rodríguez exageró notablemente con suma audacia literaria.
“Yo pienso que la primera función del arte es entretener, porque si no se logra esa premisa es muy difícil conseguir otros objetivos, como influir a través del libro de alguna manera en las conductas, en el pensamiento o en las acciones de los lectores. Me parece que la capacidad de seducir al lector, de cautivarlo, de arrastrarlo a la historia y recrearla en el personaje es lo básico que uno ambiciona y puede pretender”, explicó el literato a El Correo Semanal, en el contexto del reconocimiento que le fue otorgado junto con 175 mil euros.
Y como suelen ser los títulos distinguidos por Alfaguara, “Chiquita” promete una lectura inigualable, forjada con la palabra ágil, la ternura del adjetivo preciso, el trazo convincente de un personaje que, a pesar de los pesares, llegó a este mundo decidido a triunfar. Si de alguna manera esto se interpreta como una apología de Cuba -que también se le ha adjudicado a la novela-, sólo a una conclusión puede llegarse: habrá que darle, pues, tiempo al tiempo.
| Mientras tanto, se recomienda esta novela producto del atrevimiento artístico e intelectual de Antonio Orlando Rodríguez, hoy en día residente de Bogotá, Colombia. |
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