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Reportajez

PENI

Durán Treviño quería ser Comandante.

Defiende integridad de AFI

María Camila Diego Rivas, esposa del gente federal de investigaciones Gerardo Javier Durán Treviño, asesinado por presuntos miembros del crimen organizado en Mexicali el pasado 26 de julio, defiende al oficial caído. Explicó por qué en su casa se vivía una posición económica desahogada y exigió respeto por su pareja de quien aseguró fue un hombre responsable, trabajador, de conducta intachable y dedicado a su familia.

La media tarde del sábado 26 de julio, cuando abordaban la camioneta Tahoe negra asignada al Comandante de la Agencia Federal de Investigaciones, Carlos Alberto Cedano Filippini, los agentes Gerardo Javier Durán Treviño y Gerardo Méndez Reyes fueron asesinados por un grupo de sicarios preparados.

Las hipótesis extraoficiales indicaron que el ataque estaba dirigido contra Cedano quien 72 horas después fue detenido en la ciudad de Los Ángeles, California, para ser investigado por asociación delictuosa al ser encontrado con otras dos personas en posesión de 500 mil dólares sin justificar inicialmente la procedencia.

Las esposas de los agentes caídos habían permanecido en silencio durante casi dos semanas. María Camila Diego Rivas, pareja del agente Durán Treviño, pidió hablar para defender la integridad del padre de su hija. Y lo hizo desde Campeche a través de una carta abierta que a continuación se transcribe:

“San Francisco de Campeche, Campeche, a 6 de Agosto de 2008.

“A la Opinión Pública:

“Han pasado pocos días del brutal atentado que le costó la vida a mi esposo, el Agente Federal de Investigaciones Gerardo Javier Durán Treviño. Y es lamentable para las personas que lo conocimos o quienes compartimos nuestra vida a su lado, ver cómo los medios de comunicación con tal de sacar una nota amarillista o que venda el periódico, traten de involucrarlo en asuntos de narcotráfico, tergiversando información e inventando cosas donde no las hay.

“Es por eso que hoy, he decidido informar a grandes rasgos lo que fue su vida, porque no es justo que ensucien el nombre de quien ya no está con nosotros y quien durante su vida fue un hombre responsable, trabajador, de conducta intachable y dedicado a su familia.

“Sus generales: fue el menor de cinco hermanos, nació en D.F.; por motivos familiares desde niño se fue a vivir a Ramos Arizpe, Coahuila; su mayor deseo desde niño era ser policía y anhelaba llegar al grado de ‘comandante’. Le llevó muchos años convencer a su madre que le dejara ser policía; al fin en 1996 se unió a la Agencia Federal de Investigaciones. Su mayor orgullo era ser agente y estar al servicio de la comunidad, aun a pesar de arriesgar la vida si fuese necesario por los demás, pero sobre todo cumpliendo con sus obligaciones laborales.

“Su vida familiar, como ‘casi todo policía’, no fue el mejor modelo a seguir, se casó en tres ocasiones, con su primer matrimonio tuvo dos hijos, en su segunda unión concibió otros dos hijos, y aunque en sus anteriores relaciones como pareja, no le fue bien, lo que más amaba era a sus hijos. Conmigo, su actual esposa, concebimos una niña hermosa. Le producía una tristeza muy grande no poder estar cerca de sus cinco hijos, ya que por su trabajo y sus obligaciones económicas (que con todo amor y sin que se lo exigieran los demás cumplía), le era imposible juntar dinero para viajar a verles. Como todo padre que ama a sus hijos, deseaba darles lo mejor. Estaba completamente feliz a mi lado.

“Con respecto al siguiente comentario del semanario ZETA de Tijuana (‘En Mexicali acababan de rentar una casa en el exclusivo fraccionamiento Villa del Cedro –muy cerca de la PGR– en Cárpatos núm. 3840 donde hasta el miércoles al mediodía aún aparecía un lujoso pickup Ford Lobo 250 con placas de Campeche’) aclaro: Durante varios años me he desempeñado en puestos gerenciales. Gracias a mis estudios, conocimientos y experiencia profesional, tengo grado de Maestría en Economía y Dirección Internacional. A pesar de llevar varios años de relación conmigo, nos casamos en sus vacaciones de diciembre de 2007 y renuncié a mi último trabajo en febrero de 2008, misma fecha en que por su cambio de estado, tomé la decisión de sacar a crédito la camioneta doble cabina ‘lujosa’, como ustedes le llaman, la cual apenas se está pagando a cuatro años, como cualquier persona de posibilidades económicas medias.

“Su desempeño en los últimos años: desde el 2004 que lo conocí, estuvo trabajando en el estado de Campeche, destacándose por su responsabilidad laboral, al grado de que le dejaran como encargado en el municipio de Escárcega y en Ciudad del Carmen. En mayo de 2006 fue transferido al Estado de México, en donde estuvo asignado como tropa en Toluca, Naucalpan y Texcoco; posteriormente en febrero de 2008 llegó su cambio para Baja California Norte, asignado a Tijuana, donde realizando investigaciones propias de su función y por su esfuerzo y mérito, le dieron la oportunidad de ser Jefe de Mandamientos Judiciales. Al desempeñarse de modo eficiente en ese puesto, como premio por su eficiencia, lo transfirieron a la subsede de Mexicali, la cual recibió en calidad de ‘encargado provisional’ mientras llegaba su jefe el ‘X’ de Tijuana, de nombre Jaime, quien por cierto no enviaron a Mexicali y en vez de éste, llegó el señor Filipini, quien le recibió la subsede a mi esposo. Mismo quien al recibirle y por la eficiencia laboral de mi esposo, lo dejó como Jefe de Mandamientos Judiciales o ‘Comandante Tercero’ como ellos se referían a mi esposo, cuando me avisaron que le habían quitado la vida.

“El objetivo de mandar esta carta abierta, es hacerles ver que mi esposo era como lo he dicho y lo diré siempre, un hombre trabajador, responsable, de conducta intachable y dedicado a su familia.

“Lo cierto es que por cada agente que cae coludido con miembros del narcotráfico, caen  muchos más que llevan una conducta irreprochable, y los medios informativos tratan de igual modo a todos. Nunca se ven reportajes en donde se elogie el valor y la responsabilidad tan grande que implica defender a nuestro país de esa inmensa lacra llamada narcotráfico y corrupción. Sólo se habla de los caídos cubriéndolos con el manto de la duda y la sospecha, muchas veces sin prueba alguna, y muy poco se dice acerca de los peligros, los problemas, las amenazas y todas aquellas terribles pruebas que implica desempeñarse en cargos de esta índole.

“¿Cuál es el resultado? Los agentes cada vez querrán hacer menor esfuerzo por mantener su integridad; finalmente, todos saben que si caen, ninguno recibirá el elogio y el justo reconocimiento que implica morir por una causa justa. De antemano se sabe que los medios de comunicación, en su afán de vender más ejemplares, echarán leña abundante sobre el caído. Y el público, que es proclive a creer en lo malo y no en lo bueno, satanizará a todos por parejo, sin pensar que con ello estamos llevando a quienes son los encargados de cuidar nuestra seguridad e integridad, a desear nunca haberse involucrado en esta causa. O peor aún, les impulsará a torcer el camino recto y dejarse llevar por el sendero de la corrupción y el cohecho, sabedores de que, actúen bien o mal, los medios y el público les brindarán el mismo trato: el peor.

“Hoy, mi familia está trunca. Mi hija es huérfana y yo viuda. Mi esposo ha perdido la vida a los 36 años, y con ello la posibilidad de realizar muchos sueños e ilusiones, el principal de los cuales era seguir cumpliendo con su deber como lo hizo durante los doce años que trabajó para la AFI, anhelando su ascenso a comandante. Ascenso que nunca pudo llegar y que gracias al narcotráfico que él combatió, no llegará jamás. Y yo, como mujer, tengo que verme no sólo privada del amor y el apoyo de mi pareja, de la compañía y cariño del padre de mi hija, sino que también tengo que enfrentarme a una campaña de desprestigio contra él que carece de toda prueba y fundamento. No obstante, para mí y para sus hijos, Gerardo siempre será un héroe.

“Dedico esta carta abierta a todas las numerosas viudas y huérfanos que se han visto y se seguirán viendo en la misma situación que yo: luchando no sólo por sobrellevar el dolor, sino por defender la verdad. La verdad de un hombre íntegro que como muchos otros dio la vida por sus ideales.


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