Narcos delatan a narcos, utilizan el 089 para denunciar a quienes sobrevivieron un ataque.
Policías favorecen ejecuciones
Mientras los cárteles de Sinaloa y de los Arellano Félix han asesinado a 104 personas en los últimos 15 días, las autoridades no han emprendido estrategias de ataque. Reportes extraoficiales indican que las muertes están “subiendo de nivel”; ahora cazarán a los lugartenientes, argumentan, mientras informan de la probable muerte de “El Kaibil” en Rosarito.
Investigaciones ZETA
Por segunda semana consecutiva, los asesinatos continúan cometiéndose en Baja California, principalmente en Tijuana, con total impunidad.
Mientras miembros de dos cárteles de la droga se exterminan, policías operativos estatales y municipales informaron a ZETA de las instrucciones que les fueron dadas por sus superiores: No responder a las alertas relacionadas con crimen organizado, ni perseguir comandos.
La inactividad por parte de las Procuradurías, federal y estatal, y de las corporaciones investigadoras está creando un caldo de cultivo para la ejecución de personas, ciertamente relacionadas con el crimen organizado, pero donde inocentes han sido afectados.
Los elementos de las corporaciones policíacas y los investigadores han optado por hacerse a un lado en esta guerra sin cuartel que han emprendido Teodoro García Simental “El Teo”, contra Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”, por el control sobre Tijuana como plaza del narcotráfico.
En estricto sentido, con la ausencia de acciones de combate y la falta de investigaciones para detener, las autoridades están obedeciendo las instrucciones de los mensajeros de la mafia. El viernes tres de octubre, por la frecuencia radial de la Policía Municipal, se escuchó la orden: “No le batallen y manden a SEMEFO, el pedo no es con ustedes”. Fue una clara referencia para que acudieran al levantamiento de cuerpos sin investigar.
Permitir que las ejecuciones continúen como en las dos últimas semanas, es prácticamente acabar con el estado de derecho, y entregar la decisión sobre castigos, asesinatos o ejecuciones a los miembros del crimen organizado. Es tanto como permitir que la droga siga cruzando la ciudad y la frontera.
Tan culpables los asesinos como las autoridades que permiten que en Baja California, esta situación predomine. Ahora sí que el Gobierno Federal, el del Estado y el Municipal, están pecando de omisión.
En este sentido, agentes de todas las corporaciones, atendieron el mensaje de la mafia y desaparecieron de las calles para que los comandos negros continuaran los operativos criminales. Esto a pesar que después de una reunión del Grupo Coordinación realizada el miércoles 1 de octubre, habían acordado ejecutar un operativo especial con 600 elementos de todas las fuerzas que serían asignados exclusivamente a la zona este de la ciudad.
El primer día de la operación especial fue precisamente ese viernes, en que los reportes oficiales del Centro de Mando denunciaron en por lo menos 13 ocasiones, la presencia de comandos con carros de recientes modelos y hombres armados circulando por la misma zona desde las 18:05 hasta las 21: 34 horas.
Pese a que eran muchos carros vistosos, y estuvieron casi tres horas en la zona para después trasladarse a la zona el Río Tijuana, la colonia Libertad y el oriente de la ciudad… ninguno fue ubicado mientras ejecutaban los asesinatos o atentados.
Los supuestamente 600 policías que enviaron a la zona este, fallaron el primer día de su encargo.
Otros policías argumentan que la orden de acudir ante reportes donde participe el crimen organizado es porque existe la posibilidad de que se trate de emboscadas para matarlos. Por los elementos policíacos, llegan a una escena únicamente a levantar muertos y evidencias.
“Incluso los miembros de todas las corporaciones que anduvieron en la calle esa noche (viernes 3 de octubre), pudimos escuchar por la frecuencia policiaca cómo se hacían amenazas entre supuestos seguidores de El Teo y los de El Ingeniero, diciéndose que iban valer madre, al día siguiente nos enteramos que las amenazas habían sido entre policías de la Presa. Y lo más extraño fue que también supimos que no les hicieron nada”, dijo un agente operativo.
Con esas consignas terminó el operativo “iniciado” por la autoridad para garantizar la seguridad de la ciudadanía y en el que 600 policías de todas las corporaciones no fueron capaces de detener a lugartenientes o asesinos, sólo alcanzaron a recoger cuerpos, revisar hoteles y clínicas.
Agentes municipales y estatales que por años han estado coludidos con el crimen organizado, recibieron llamadas telefónicas entrando octubre. Voces anónimas les exigieron ubicar a policías ligados al cártel contrario, para dar con ellos y eliminarlos.
Las consignas también llegaron a celulares de elementos honestos, situación que le ha abonado a la retirada de la corporación frente al crimen organizado.
Este escenario de complicidad entre autoridad y narcotráfico, se complementa con detenciones, desapariciones y muertes de agentes o ex agentes de la Policía Municipal de Tijuana o la Ministerial del Estado.
Narcos investigan, levantan y asesinan
La segunda semana de octubre de 2008, las ejecuciones en Baja California se recrudecieron. Aun cuando ya no encontraron decenas de cuerpos juntos, sí aumentaron y se iniciaron las balaceras.
El problema es que ante la falta de contundencia de las autoridades del estado para detener a los lugartenientes y cabecillas de los cárteles de Sinaloa o de los Arellano Félix, ellos mismos desarrollan su investigación, detienen a sus rivales y los asesinan para abandonarlos en cualquier calle de Tijuana con mensajes en cartulina de uno a otro cártel.
Ha llegado a grado tal la impunidad y la “narco justicia” que se han abrogado los criminales, que ellos mismos hablan al número 089 y entregan a la policía a los delincuentes de las bandas contrarias que escapan de los atentados. Están haciendo la labor que es responsabilidad del estado.
El conteo de ejecuciones llegó a 104 asesinatos en 15 días. 45 homicidios se cometieron la semana pasada y 59 cometidos entre el 2 y el 9 de octubre, hasta las seis de la tarde cuando se cerró esta edición.
Oficialmente, la Procuraduría reporta 84 homicidios en dos semanas sólo en Tijuana, de hecho los investigadores hicieron su propio análisis:
“A partir del fin de semana pasado, los asesinos empezaron atacar a delincuentes que ocupan niveles menos bajos en los cárteles, esta semana ya no fueron sólo tiradores (narcomenudista), punteros (vigilan calles). Por un lado la gente de El Teo parece que sigue matando a personal delictivo fácil de suplir, mientras los de El Ingeniero ya van un nivel arriba y la prueba está en que sus matones ya entraron a Rosarito y atacaron a los principales lugartenientes del CAF antes y ahora de El Teo, Ángel Jácome, a quien dejaron mal herido y mataron a César Beltrán”.
El enfrentamiento
A pesar de que el conteo de muertos afecta más al bando de “el Ingeniero”, éste ha asesinado a colaboradores de “el Teo” de un nivel más alto, sicarios y lugartenientes. En ese sentido, investigadores responsabilizan a Sánchez Arellano del ataque a balazos perpetrado contra tres hombres que circulaban en un Jeep alrededor de las siete de la tarde el 7 de octubre en la colonia El Rubí.
Información de inteligencia indica que las víctimas eran operadores cercanos de un joven al que apodan “Pepillo”, es primo hermano de Raydel López Uriarte “El Muletas”.
“Los datos son que los homicidas de García Simental, en su mayoría fuereños, están aniquilando a dos tipos de delincuentes: a los hombres de ‘el Ingeniero’ que entren en la zona este de Tijuana, Rosarito y Tecate, y a todos los que vendan droga en este período de pugna”. El informante de ZETA indicó que mientras dura la guerra sin cuartel, las huestes de García giraron la orden de que nadie vendiera droga y que quien fuera sorprendido se consideraría que estaba en su contra y con “El Ingeniero”.
Bajo este esquema de información con que cuentan las policías sobre el actuar de uno y otro cártel, han determinado (aunque no se encuentre en expediente oficial) que:
“Los del ‘Tres’ hacen un cochinero, no les importa la hora o si hay gente, incluso hay elementos periciales que muestran que van a las ejecuciones drogados. Los de ‘El Ingeniero’ son más precisos, usan pocas balas, matan y se van sin más adornos, sin torturas o mensajes”.
Para el investigador, la situación está llegando a un punto de no retorno, donde los dos cabecillas del narcotráfico deberán negociar: “Porque tratándose de las cabezas de cada grupo, ellos saben dónde están las casas de seguridad de cada quien, tienen sus infiltrados, saben dónde andan, quién los cuida, y que llegar a ellos es difícil. Si se quisieran hacer daño ya lo hubieran intentado. Y los antecedentes que tenemos es que aún no lo han hecho.
“Es más las cabezas de cártel ni siquiera están aquí”, aseguró el investigador del área de inteligencia.
De lo que sí existen antecedentes es que ambos grupos delictivos se están equipando. “Los datos logrados después de la balacera del 4 de octubre en Insurgentes, fueron que los líderes del CAF estaban esperando un grupo de refuerzo integrado por entre 50 y 80 hombres”, reveló un informante del sector oficial.
Otro investigador reforzó la versión: “Algunos de los detenidos que han sido detectados como participantes de las balaceras son recién llegados. Incluso hay datos que indican que por lo menos uno de los casi 100 ejecutados pudo ser equivocación, de casa y de víctima”.
Además, el empleo de armas cuernos de chivo, que no han sido usadas en otros eventos, es muestra que están adquiriendo armamento nuevo.
Armas y narco-mensajes
De acuerdo a la teoría de los investigadores estatales, los mensajes en cartulinas son dejados por sicarios al servicio de Teodoro García Simental y el apoyo que recibe de un ala del cártel de Sinaloa.
Bajo esa hipótesis, se ha determinado que hay coincidencia en los siguientes mensajes del narco: La triple decapitación cometida el 29 de agosto en el fraccionamiento García, el cuádruple homicidio por arma de fuego en la Colonia Sepanal, la doble decapitación el 3 de octubre en la colonia Guadalupe Victoria, y el homicidio por arma de fuego el 6 de octubre en el fraccionamiento Barcelona.
Todos estos recados criminales hablan de “El Ingeniero” como “debilitado”, salvo el del 6 de octubre donde aclaran que lo que intentaron decir en los mensajes de los asesinatos del 30 de septiembre y el 2 de octubre al escribir “Albañil”, era que se trataba del “debilitado Ingeniero”. Que lo habían degradado de profesión.
Con dicha precisión, dieron a entender que los mensajes no eran para el lugarteniente de apodo “El Albañil” o “Chencho”, quien ha sido identificado además por ser cuñado de Arturo Villarreal “El Nalgón”.
El análisis de la autoridad sobre los mensajes del narco indica que los cartelones que aparecieron en el doble homicidio por sofocación ejecutados el 30 de septiembre, y los ocho hombres muertos por arma de fuego asesinados el 2 de octubre en el fraccionamiento Barcelona, fueron redactados por la misma persona.
En el mensaje del 30 de septiembre le dicen a un “Duarte” que ahí está su gente, mientras que en el segundo envían el mismo recado pero por primera vez a nombre de “El Albañil”.
También coinciden entre sí las cartulinas dejadas: El 29 de septiembre en el homicidio múltiple por sofocación y arma de fuego, y la que apareció el 4 de octubre en la escena donde encontraron dos decapitados en la colonia Los Venados.
En el primer mensaje amenazan a los “bocones” que anden con “El Ingeniero” y en el segundo se esfuerzan en aclarar que “El Albañil es el degradado ingeniero”, e identifican a García Simental como “3” .
Las comparativas balísticas probaron también la relación entre las armas: Las que se usaron en el homicidio del policía Samuel Martínez en Rosarito, el 26 de septiembre, se emplearon en los asesinatos del 2 de octubre en el Parque Industrial Pacífico.
Las encontradas el 28 de septiembre en Los Arenales de Rosarito, se usaron el 26 de abril en la balacera de Insurgentes y en el asesinato del jefe de reglamentos de Centenario en Otay.
Las de los homicidio del 4 de octubre en el bulevar Insurgentes y Benton, fueron armas utilizadas en Los Arenales, también en la muerte del jefe de Reglamentos en Otay, en el doble homicidio del 3 de octubre en Valle Vista y en el enfrentamiento en Insurgentes el 26 de abril.
Los detenidos
Al concluir los dos enfrentamientos a balazos suscitados el sábado 4 de octubre entre las seis y ocho de la tarde, en plena vía pública sobre las vías rápidas poniente y oriente en las inmediaciones del Parque Morelos, los operativos policíacos se hicieron sólo para encontrar vehículos abandonados por los asesinos.
Pero las denuncias al 089 reportaron más que eso. En decenas de llamadas se reveló la presencia de comandos. La Policía Estatal Preventiva (PEP) respondió a dos de las llamadas con apoyo del Ejército, en ambos casos los denunciantes informaron que se trataba de grupos pequeños de presuntos delincuentes y en uno se mencionó a heridos.
De esta forma, a las 21:18 horas del sábado 4 de octubre, policías recibieron información que en el motel San Juan ubicado en el bulevar Cucapah de la colonia Buenos Aires, se encontraban personas que al parecer habían participado en el enfrentamiento. Acudieron y detuvieron a:
Germán Rodríguez Gutiérrez, de 31 años, originario de El Carrizo, Sinaloa; Víctor Manuel Ruiz Cebrero, de 25 años, originario de Atoyac de Álvarez, Guerrero; Gina Alexis Alcántar, originaria de Nogales, Arizona; Carlos Armando Padilla Bastida, de 32 años, originario de San Ignacio, Sinaloa, y a Humberto Calderón Noriega, de 31 años, originario de San Ignacio Sinaloa.
Cuando fueron entrevistados, las versiones de los detenidos no coincidieron y fueron asegurados como sospechosos. Al lunes siguiente, la joven estadounidense solicitó la intervención del consulado americano, y cuando el asunto se empezó a complicar, la Procuraduría del Estado remitió la posible consignación a la Procuraduría General de la República (PGR).
El segundo al que acudieron los policías estatales preventivos con el apoyo del Ejército, lo atendieron a las tres de la mañana del 5 de octubre, ocho horas después de los enfrentamientos. Denunciaron que en el Hospital Londres, ubicado en la calle cuarta esquina con 5 de Mayo en la Zona Centro, habían recibido personas lesionadas por proyectil de arma de fuego. Las policías detuvieron ahí a: Raúl Zavala Castañeda, de 29 años, con lesión por arma de fuego; Marcos Rodríguez Valdivia, de 30 años, con lesiones de arma de fuego; Cristina Eugenia Bolaños Vera, de 23 años, residente de Mexicali, acompañaba heridos; Yadira Portillo Galindo, de 36 años, ex esposa de Rodríguez Valdivia; Ruth Odilia Gudiel González, enfermera; Eréndira Yessenia Ruelas Castro, enfermera; Tláloc Gudiño Hernández, administrador del hospital y sobrino de los dueños.
La versión oficial, presuntamente basada en las primeras declaraciones de policías, delincuentes y personal hospitalario, apunta a que cuando el Ejército arribó al lugar, los trabajadores negaron la presencia de heridos. Lo mismo sucedió al arribo de la PEP. Después de ello, mientras los soldados resguardaron el exterior del inmueble, los estatales ejecutaron un cateo. Los dos heridos y las dos mujeres que los acompañaban fueron encontrados en un quirófano que estaba cerrado con llave por dentro.
Conforme a las autoridades, en sus declaraciones primarias:
* Eugenia Bolaños, que originalmente se había presentado como doctora, dijo que era enfermera, que había atendido a los heridos en otro lugar pero que llegó con ellos vendados y canalizados al hospital porque requerían mayor atención. Y que era la tercera vez que llevaba asuntos como éstos.
* Una enfermera indicó que antes de que este grupo llegara, ellas recibieron instrucciones del administrador del hospital de recibirlos, de llamar al personal porque habría más trabajo y atenderlos; que él se encargaría de reportar ante la autoridad.
* Los heridos reconocieron su participación en las balaceras y admitieron operar al servicio de un criminal apodado “El Pitufo”. (Información de inteligencia registra a tres criminales con este apodo: Uno encarcelado por secuestro, otro delincuente menor, y el tercero es un hombre que vive en Tecate, ligado en investigaciones que datan de 2004, al grupo de Arturo Villarreal “El Nalgón”)
Respecto a la presunta complicidad del personal del hospital con los mafiosos, han surgido versiones que se oponen a la información vertida por la autoridad. Uno de los abogados defensores, el licenciado Rafael Flores Esquerro, niega que los dueños o empleados del hospital estén implicados en el crimen organizado:
“Por los otros no respondemos, lo que decimos es que las enfermeras y el administrador son inocentes y si la autoridad de verdad hubiera investigado ya se hubiera dado cuenta que viven modestamente de sus sueldos, los propietarios del hospital son médicos serios con muchos años de residencia y trabajo productivo en la ciudad.
“Efectivamente, los hombres heridos llegaron acompañados de las mujeres y dos hombres armados vestidos como policías, estaban muy graves y ellas cumplieron con sus obligación de atenderlos antes de hacer la llamada a la policía”, aseguró vía telefónica el abogado.
El licenciado Flores y la licenciada María de la Luz Hernández Ochoa, madre del administrador del hospital, informaron que sólo han podido hablar con los detenidos una vez y por teléfono, que la PGR tiene mucho tiempo con ellos y ni siquiera los ha declarado, además que no los ha recibido para informarlos de la situación jurídica.
“Aunque no hay elementos para llevárselos, para evitar ser sorprendidos los amparamos contra traslados. Y el 8 de octubre, después que el alcalde Jorge Ramos reclamó públicamente la falta de resultados de la PGR, el delegado dijo que iban a consignar y trasladar a 12 detenidos entre los que se encuentran mi defendidos, por eso ahora manifestamos que estamos dispuestos a una investigación que se desarrolle de manera correcta, pero no podemos aceptar que los consignen por presiones”.
Ese miércoles la PGR pidió una ampliación de término, lo que le dio plazo hasta este 10 de octubre para definir la consignación o liberación de los 12 detenidos, los cuales fueron enviados a la ciudad de México la tarde del jueves con una orden de arraigo de 40 días, sin que la autoridad diera oportunidad al abogado de acompañarlos en sus declaraciones, “violando todos sus derechos”, reclamó la señora Hernández Ochoa.
A pesar de que la investigación implicaba al director del hospital Germán Vilchis Galindo como quien había ordenado la atención de los heridos, el médico no ha sido detenido. Pero tampoco está ubicable dado que abandonó su domicilio, pero el licenciado Flores aseguró que tiene su representación.
Consignados
Como resultado de esta jornada violenta, hasta el momento los únicos consignados son los policías municipales Jesús Pablo Soqui Galaz y Daniel Pascual Barba, a quienes acusan de complicidad con uno de los líderes del CAF en Rosarito, Ángel Jácome “El Kaibil”, quien fue baleado en compañía del ex comandante César Beltrán Saldívar, el 3 de octubre mientras comían en la taquería “La Pasadita” frente al bulevar Benito Juárez en Rosarito.
Un video de vigilancia y declaraciones de testigos corroboraron que los agentes trasladaron al herido del hotel a una clínica particular donde no le pudieron dar auxilio dado la gravedad. Y posteriormente se negaron a dar información a su superior, el capitán Montero. “Si le digo a quién trasladamos y a dónde lo llevamos, nos matan”, dijeron y se reservaron el derecho a declarar.
La procuraduría los consignó por encubrimiento y delitos contra la administración de justicia, que son menores; sin embargo solicitó y el juez aceptó, una fianza por medio millón de pesos la cual no han pagado.
Al mismo tiempo remitieron el expediente para su investigación a la Unidad Contra la Delincuencia Organizada del Estado donde unirán este expediente a uno previo relacionado con la presunta responsabilidad del comandante Beltrán y Jácome, con la muerte del comandante Samuel Martínez la primera semana de octubre.
Una de las hipótesis que manejan en dicho expediente indica que al Comandante Martínez lo asesinaron porque no cumplió acuerdos con los mafiosos. “Cuando lo removieron del cargo informó a sus jefes criminales, estuvo hablando por radio desde una gasolinera y de ahí se trasladó a la calle Lucio Blanco donde se presume se había citado con sus cómplices, pero previamente debió informarles que desde esa noche ya no podría seguir apoyando el desembarco de droga por el Ejido Primo Tapia, ni ordenando el apoyo y protección de la policía en esa zona. Todavía estaba hablando por radio cuando lo mataron”.
Sin embargo, la familia del fallecido presume la inocencia y solicitan que revisen su modesta forma de vida, la cual sería diferente si sirvieran al crimen organizado. Además, reclamaron que no los usaran como chivos expiatorios.
Bajo esta premisa, agentes de Rosarito aseguraron que la “gente” de Jácome los tiene amenazados. Que no están recibiendo dinero, que los obligan a obedecer bajo amenaza de muerte.
Esto, mientras se desarrolla la guerra más cruda que el narcotráfico haya tenido en Baja California, encarnada por el cártel de Sinaloa contra el de los Arellano Félix, mientras las autoridades, y los policías, favorecen la violencia ante la falta de acciones y detenciones en el combate al crimen organizado.
Desde el 25 de septiembre al 9 de octubre
104 ejecuciones en dos semanas
Del 25 de septiembre al 9 de octubre han ocurrido en Baja California 104 ejecuciones.
Hasta el jueves 2 de octubre la suma era de 47. Y del viernes 3 hasta el jueves 9 por la tarde ocurrieron 57 asesinatos, lo que da la suma de 104 ejecuciones. De ese total, 83 sucedieron en Tijuana, 2 en Mexicali, 5 en Ensenada, 3 en Tecate y 11 en Playas de Rosarito.
Peor aún, en las últimas dos semanas el promedio de ejecutados diarios subió a 6.8.
El comportamiento de los homicidios durante la última semana refleja que hubo:
10 asesinatos el 3 de octubre, 11 el sábado 4, así como 5 el domingo. La semana inició con 3 ejecuciones el lunes 7, martes con 11 asesinatos, y 9 el miércoles 8 de octubre. El jueves, hasta las 5:30 de la tarde, se sumaron 8 ejecutados a la lista.
Sangriento fin de semana
Del viernes 3 al domingo 5 de octubre 26 personas fueron ejecutadas.
El viernes 3 se cometieron 10 asesinatos violentos. Fue en la calle Santa Teresita esquina con avenida De los Héroes en la Colonia Buena Vista donde a las 3:30 de la mañana se encontraron 5 hombres muertos, “enteipados” del rostro y atados de pies y manos, todos con surcos por ahorcamiento.
Ese mismo día, a las 8.30 a.m., en la Colonia Guadalupe Victoria fueron localizadas dos personas decapitadas.
Luego, alrededor de las 11:00 de la noche, en el Fraccionamiento El Rubí fue hallado un encajuelado en un vehículo Jetta color negro, con placas de California.
El viernes concluyó con dos ejecutados por la noche en la Delegación Centenario: Dos cuerpos sin vida fueron localizados, atados de pies y manos con cinta adhesiva.
El sábado 4 el saldo rojo fue de 11 individuos acribillados. Primero, a las 0:15 horas, sobre la carretera vieja a Tecate, en La Colonia Los Venados, se ubicaron dos “encobijados” y decapitados. Las cabezas fueron descubiertas en bolsas negras de plástico. Junto a los cuerpos había una cartulina con la leyenda: “Esta es la gente del Albañil”.
Eran las 11:00 del día cuando enfrente del Parque Industrial Pacífico se encontraron 5 cadáveres en un vehículo Ford Explorer modelo 2004 con placas 5L XX277.
Ese mismo día fueron ejecutadas otras 4 personas en distintos puntos de la ciudad: Uno en la Zona Norte con disparos de arma de fuego; luego un encobijado en el camino que conduce a Paraíso Azteca en la Delegación La Presa. Uno más, a las 12:00, con la cabeza destrozada en la calle Naciones Unidas frente al número 10-A de la Colonia Otay Delicias. El día sangriento concluyó a las 19:50 con la balacera frente al Parque Morelos donde se encontró un hombre sin vida en una Pick up Toyota, Tundra, color gris con placas AL97460.
Asimismo, el domingo 5 ocurrieron 5 ejecuciones:
La noticia de ese día fue la balacera que se registró en la Vía Rápida. El resultado: un muerto de nombre Herson García Esquer, portaba identificaciones que presuntamente lo acreditan como policía municipal. Luego hubo dos ejecutados en el llamado “crucero inteligente” del Bulevar Insurgentes. Los sicarios descargaron ráfagas de tiros mientras las víctimas viajaban en un vehículo pick up Chevrolet Silverado con placas BM93892. El día concluyó con dos asesinatos en la Colonia Lomas de la Amistad de la Delegación Sánchez Taboada.
Tres para empezar la semana
Esta semana inició con tres ejecuciones el lunes 6 de octubre en distintos puntos de la ciudad: Primero, a las 2:45 horas en las inmediaciones del Fraccionamiento Residencial Barcelona fue localizado un joven muerto y con huellas de tortura. En una cartulina había un narco mensaje: “mándame otro grupo de peones para que corran como niñas, no se confundan, el albañil es el debilitado ingeniero”.
El segundo: Un hombre con impactos de bala y sin vida se halló dentro de un vehículo en el Fraccionamiento La Villa, cerca de Plaza Carroussel. Por la noche, en el camino del Pedregal de Matamoros fue localizado un “encobijado”.
Al siguiente día, martes 7, la suma de ejecuciones fue de 11. Eran las 12:51 cuando en la carretera a San Luis, justamente en el kilómetro 13.5, fueron encontrados los cuerpos de los policías ministeriales Alejandro Ocaranza Hidalgo e Ismael Rincón Pilar; este último había ingresado a la mencionada corporación apenas el pasado mes de agosto.
Luego, el escenario de las ejecuciones fue Playas de Rosarito. Primero, a las 17:30, sobre el bulevar Benito Juárez del Fraccionamiento Villa Turística, fue asesinado el de nombre Eduardo Vega, alias “El Chico”. Después, a las 19:00 horas, en la Colonia Lucio Blanco del mismo quinto municipio fueron detectados tres cuerpos sin vida.
Enseguida las ejecuciones volvieron a Tijuana:
A las 18:20, sobre la calle Guerrero Negro de la colonia El Porvenir Asael Rábago fue ejecutado; presentaba impactos por arma de fuego en la cabeza y el cuerpo.
Más tarde, a las 20:50, en el Fraccionamiento El Rubí se registraron tres ejecuciones: César Alberto García Barillas, Andrés Ramón Bolaños Palacios y Pedro Rodríguez Luna.
El martes de ejecuciones concluyó con la de Víctor Alfonso Pelayo Durán. Eran las 23:30 cuando, en la calle San José del Cabo de la Colonia Guaycura, su cuerpo fue hallado; tenía envuelta la cabeza con una bolsa y las manos esposadas hacia la espalda.
El cruento miércoles empezó a las 16:20 horas. A esa hora, en la calle San Lucas y San José del Cabo de la Colonia Buenos Aires, se sumaron dos encobijados. Estaban maniatados y amordazados con tela de sábanas.
Dos más fueron localizados a las 16:40 en la calle Pico de Orizaba de la Colonia Cumbres Flores Magón. Proyectiles de arma de fuego fueron las evidencias de las ejecuciones.
Luego, a las 17:40, otra vez el restaurante Pacífico fue escenario de homicidios: En el interior fue ejecutado un mesero de entre 20 y 25 años. En el lugar se dejaron dos cartulinas; una de ellas tenía escrita la leyenda: “Este negocio es del mugroso albañil, seguimos con todo puto”.
También, alrededor de las 23:00 horas en la calle Misión de Dolores de la Colonia Salvatierra fue localizado un hombre muerto de aproximadamente 20 años de edad; se le apreciaban impactos de arma de fuego.
Los últimos tres del día miércoles fueron en el Boulevard Refugio y calle Laurel de la Colonia El Florido, Primera Sección, en la Farmacia Roma, donde desde un vehículo en movimiento sus ocupantes dispararon hacia una taquería. Las balas alcanzaron a empleados y clientes. En el tiroteo murieron Fredy Nava Hernández, que atendía el negocio, y los comensales Andrés Esparza Lepe y Pablo Salazar Gómez.
Finalmente, el jueves 9 de octubre continuaron las ejecuciones. A las 6:20 fue descubierto, sobre la calle Vía Donato del Fraccionamiento Rincón Toscano, un cuerpo sin vida. Presentaba huellas de sujeción en las muñecas y un orificio de arma de fuego en la espalda.
Para las 7:40, en la carretera libre Tijuana-Rosarito en Cuesta Blanca, fueron encontradas dos personas ejecutadas dentro del automóvil Nissan Quest, modelo 95.
Eran las 12:40 cuando sobre la Calle Margaritas y Vasco de Quiroga de la colonia Anexa Buena Vista, se agregaron 4 muertos en un vehículo Caravan blanco 1999 con placas fronterizas BCY7816. El último asesinato, el número 104 en dos semanas, ocurrió alrededor de las 5:30 de la tarde en la Mesa.
Las víctimas inocentes
Luis Alonso Pérez
Esto le puede suceder a cualquiera de nosotros. Un hombre viajaba tranquilamente por el boulevard Fundadores de Tijuana a bordo de su camioneta Jeep Cherokee cuando de repente escuchó disparos cercanos.
En cuestión de segundos alcanzó a ver cómo un comando armado abría fuego contra un Nissan Sentra blanco que viajaba a su lado; en eso, una bala atravesó una de sus ventanas traseras y salió por el parabrisas.
La bala debió haber pasado a unos cuantos centímetros de su cabeza.
El conductor salió ileso, pero otros bajacalifornianos inocentes no han corrido la misma suerte.
En la última semana por lo menos dos personas han muerto y otras dos han resultado heridas durante los numerosos ataques registrados en la entidad.
La noche del miércoles 8 de octubre un taquero perdió la vida cuando un grupo de hombres armados abrió fuego contra dos hombres que comían en su establecimiento.
Horas antes, un joven mesero que trabajaba en los Mariscos del Pacífico resultó muerto a consecuencia de que un comando armado irrumpió al restaurante y abrió fuego sobre un comensal.
Esa misma tarde una mujer recibió un balazo en el abdomen al momento en que hombres armados dispararon desde el interior de un Volkswagen Jetta a dos sujetos con los que platicaba afuera de un domicilio particular. El parte policiaco destaca que en el interior de dicho domicilio se encontró un frasco con cinco dosis de droga sintética.
La tarde del miércoles 7 de octubre dos agentes ministeriales fueron asesinados en la ciudad de Mexicali. En el ataque resultó herida una mujer que transitaba por el lugar; por fortuna fue trasladada de emergencia a un hospital y logró sobrevivir.
La noche del domingo 5 de octubre una niña de aproximadamente dos años de edad sobrevivió a un ataque perpetrado por hombres armados a bordo de un camión de pasajeros tipo “Calafia”. Los sicarios acabaron con la vida de su padre y de otro hombre que viajaba en el mismo vehículo tipo pick up.
La menor fue llevada sana y salva a las instalaciones del ministerio público, pero al igual que las otras víctimas, las secuelas psicológicas serán difíciles de sanar.
Presumen en Rosarito que personal de “El Ingeniero” mató a Ángel Jácome Gamboa
Sicario “ejecutado”
Además del número de ejecutados, en los días recientes han incrementado las versiones extraoficiales que dan santo y seña de la presunta muerte de sicarios al servicio del crimen organizado en Baja California.
La noche del 3 de octubre, voces en las policías municipales señalaban la presunta muerte de Ángel Jácome Gamboa “El Kaibil”. Decían que él y su amigo, compadre y escolta, el ex comandante César Beltrán, habían llegado en un auto Bora a una taquería; que comían tranquilos dando la espalda al bulevar Benito Juárez en Rosarito, que no tenían temor porque la mayor parte de la policía municipal trabaja para ellos, sin embargo, que fueron atacados a balazos.
El uso de tres armas, al parecer una calibre 45 y dos calibre 38 súper, encontradas en el lugar, indica que los asesinos no formaban parte de un comando. Suponen los investigadores extraoficiales que se trataba de criminales de la banda rival a bordo de un auto, que patrullaban la zona y mientras la recorrían reconocieron a sus antiguos cómplices. Como quien dice, que les cayeron del cielo.
En el análisis de agentes rosaritenses, determinaron la falta de preparación y el nerviosismo de los ejecutores, pues la evidencia en la escena del crimen indica que los asesinos simplemente se bajaron del vehículo y atacaron a Jácome y Beltrán con lo que tenían. Esto lo suponen porque las víctimas quedaron vivas, sus atacantes no se acercaron a darles el “tiro de gracia”, se dieron a la fuga de manera inmediata.
Abundaron los oficiales: Los pretendidos asesinos no siguieron a Jácome cuando desangrándose fue al hotel Pueblito y desde ahí llamaron a una patrulla para que fuera por él. El informe posterior indica que los oficiales lo entregaron a un comando en una clínica local donde fue diagnosticado de gravedad extrema, tenía ocho tiros en el cuerpo, no tenía presión y en el inmueble no había equipo para estabilizarlo. Los criminales salieron rumbo a Tijuana.
Los primeros datos no oficiales confirmaban la muerte de Jácome debido al grave estado en que se encontraba y que el traslado a Tijuana era largo. Sin embargo a principios de semana hicieron correr la versión de que “la había librado”, los mensajeros fueron policías. Consultados por ZETA, miembros de grupos de inteligencia reportaron que Jácome no ha sido visto circulando esta semana.
La misma investigación reveló la participación de más policías municipales en el encubrimiento de la huída del lugarteniente del narcotráfico, porque primero reportaron (después del ataque en la taquería), hombres con herida de bala, y después informaron una “riña conyugal”. La sospechosa actitud le extraño al capitán Eduardo Montero, Secretario de Seguridad de Rosarito, quien se presentó al lugar y se dio cuenta de la verdadera situación.
Cuando llegaron los agentes periciales al lugar de la balacera, no encontraron ni armas, ni celulares, ni radios, ni en el cuerpo de Beltrán, el vehículo de los mafiosos estaba limpio, lo cual no es normal en estas condiciones, según explicaron los investigadores, por muy seguros que se sintieran, este tipo de sicarios siempre andan comunicados y armados. Ante estas circunstancias presumen las autoridades que los primeros en llegar a la escena del crimen, los policías municipales, fueron quienes eliminaron esos rastros.
“Fortuito o no, este golpe de escala lo dio gente de Fernando Sánchez Arellano, porque mientras los matones de Teodoro García andan asesinando narcomenudistas que los tienen por cientos, los otros empezaron atacar cabezas”, confío a ZETA un policía de Rosarito.
Reciclaje cómplice
Detenidos, luego liberados, hoy re-aprehendidos o muertos
El ex agente municipal Herson García, que murió en calidad de sicario en una de las balaceras del bulevar Insurgentes el sábado 4 de octubre en Tijuana, es la evidencia de la falta de coordinación y seguimiento a las investigaciones por parte de la Procuraduría General de la República y las policías locales. Este hombre había sido capturado por la Policía Estatal Preventiva el 25 de junio de 2008, en un operativo realizado en “Mariscos Cojollo”; lo aprehendieron con otras personas como sospechoso de ser integrante de una banda de secuestradores ligada al crimen organizado. En la detención se incluyó la ubicación de seis armas largas, 11 armas cortas, 49 cargadores, 3033 cartuchos útiles, un vehículo, equipo táctico diverso y uniformes con insignias de la AFI, pero aun así, Herson García fue liberado por la PGR. En el mismo operativo y con los mismos cargos, había sido detenido Marco Antonio Ochoa Ibarra, también fue liberado y la semana pasada capturado por el Ejército en posesión de un arsenal y equipo táctico sobre el cual no han informado si ya fue usado en la lucha criminal que se está librando en el estado. Caso similar fue la detención de Francisco Javier Sarabia Cruz, capturado la semana pasada con dos armas largas y un vehículo, uno de los rifles había sido utilizado en la balacera del 26 de abril. Este hombre también tenía una aprehensión previa reciente, la PEP lo había remitido el 23 de agosto a la PGR por posesión de arma.
Municipales acusan complicidad
Auto confesos de matar policías fueron liberados
Cristian Córdova Pérez, Alberto Prieto Cuevas y Jesús Roberto Pérez Castro, fueron liberados luego que el miércoles 1 de octubre los detuvieran cuando llegaron a la delegación policíaca de Mesa de Otay diciendo que habían participado en el homicidio de policías, pero pidieron protección asegurando que los perseguía un comando y los querían matar. La supuesta entrega de los sicarios a la autoridad fue informada a ZETA en el momento en que ocurría, con el agregado: “Dos de ellos son el ‘el Chore’ y ‘el Pelón’, ambos son criminales incluidos en investigaciones de la PGR y del estado desde hace cinco o seis años por secuestro y tráfico de droga y parece que los van a dejar ir porque no han avisado a la central”. ¿Cómo es posible que unos “mata-policías” se escondan en una delegación y los vayan a soltar? Preguntó ZETA al informante: “Es que uno de los dos malandros es pariente de Tejeda, el jefe de Otay”, respondió. Voceros de la Policía Municipal confirmaron la detención e informaron que los detenidos fueron trasladados a la oficina de la calle ocho en la zona centro de Tijuana. De ahí salieron en la madrugada el 2 de octubre y fueron remitidos a la PGR que en coordinación con la PGJE, les tomaron las primeras declaraciones. Las pruebas de radizonato dieron negativas en hechos recientes, los capturados negaron haberse auto inculpado y el Jefe de Distrito Sergio Tejeda Martínez dijo que se encontraba presente cuando fueron detenidos y “que ninguno de los tres antes mencionados manifestaron haber participado en forma directa e indirecta en la muerte de dos policías y de otros más que resultaron lesionados el día de los hechos”, el teniente Julián Leyzaola, que presuntamente había recibido la declaración, no acudió a ratificarla y los jóvenes fueron liberados. Al final las versiones al interior de la policía municipal apuntaron a que efectivamente uno de los detenidos es conocido de Tejeda y que entre los liberados sí se encontraban “el Chore” y “el Pelón”, a quienes los agentes protegieron de sicarios de bandas contrarias.
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