Marco Antonio Samaniego: De la literatura a la historia
El narrador da a conocer su novela “Tiempo Imaginario” y el libro de historia “Nacionalismo y Revolución: Los Acontecimientos de 1911 en Baja California”.
Enrique Mendoza Hernández
Hurgar el tema de las ausencias en el andamiaje social de la Tijuana de las periferias es el principal objetivo del Doctor Marco Antonio Samaniego en su novela “Tiempo Imaginario”, título ganador del Premio Estatal de Literatura 2006 , publicada en 2008 y presentado hasta 2009 por el Instituto de Cultura de Baja California (ICBC).
Fue hace dos años cuando en la categoría de Novela, el jurado integrado por Cristina Rivera Garza, Mónica Lavín y Anamari Gomís asentaron en el acta sobre la propuesta ganadora: “Esta novela destaca por contar bien historias entreveradas, por sus cambios en el discurso adaptados al espacio social de los personajes y, sobre todo, por un final sorpresivo, mismo que dota de sentido todo el texto. Su inclusión de paisajes bajacalifornianos es novedosa, ya que nunca se desprende de la narración, sino que más bien la recalca”.
Además, el Doctor Marco Antonio Samaniego publica “Nacionalismo y Revolución: Los Acontecimientos de 1911 en Baja California”, editado por el alma mater y el Centro Cultural Tijuana (CECUT).
En su investigación, el reconocido historiador parte de las premisas-preguntas: ¿Por qué el movimiento que encabezó Ricardo Flores Magón en Baja California fue considerado un intento de anexión por parte de Estados Unidos y los residentes de Baja California se consideran defensores de la integridad nacional? ¿Realmente habían defendido el territorio nacional?
El “Tiempo Imaginario”
Es en “Tiempo Imaginario” donde Samaniego explora el ambiente social fronterizo de hace quince o veinte años, no tan ajeno a estos días. El Director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) invita al lector inmiscuirse en las complejidades fronterizas, pero no desde la barda literal, sino desde los límites entre quienes existen y quienes no, quienes están presentes a pesar de la ausencia. El escritor lleva al lector hasta las últimas consecuencias de la existencia: Los límites entre la realidad y la ficción de los presentes y los ausentes.
Para lograr su cometido, el escritor se inmiscuye literariamente en donde un cholo hace de las suyas, en una colonia popular de la otra Tijuana. El singular personaje es algún hijo de un emigrante estacionado en la frontera. Típico, no hace mucho: cholillo, andrajos holgados; su dialecto, hoy (casi) caduco: “oldies”, “ranflas”, “cremilla”, “surfo”, “filerear”, “guacha”. Pero, ¿con quién vive? ¿Evoca a alguien? ¿Existen esos personajes que tanto recuerda? Estas preguntas particulares desembocan inevitablemente en un complejo colectivo propio de una ciudad como Tijuana: ¿Quiénes son esos personajes que un fronterizo recuerda, mismos que se quedaron en el sur o que desde la frontera dejó ir al “otro lado”? O más complicado, ¿quiénes son esas personas con quienes se vivió alguna vez y hoy se extraña? ¿Son fundamentales quienes no están? Peor aún, ¿existen en la realidad o en la ficción?
El narrador expone así el tema de la ausencia. De hecho, para el personaje principal sin nombre, lo que no está es fundamental. Se reinventa constantemente, vive, se enamora, sufre.
“Vivimos así, con tanta gente que se va, con tanta ausencia, inventamos cosas para llenar esos vacíos, se fueron, están en muchas partes menos en donde deben estar”, dice a ZETA .
“Es una novela que tiene que ver más con una visión de que al final de cuentas somos un país de ausencias, se van miles todos los días; en esta ciudad llega y se va mucha gente y siempre vivimos con este asunto de la ausencia. Toda familia aquí tiene ausencias: Padres, hermanos, abuelos, tíos, sobrinos… nunca estamos completos, nunca está la familia completa, algunos están en Jalisco, otros en Los Ángeles, y por eso el mito de la familia mexicana de que la familia nos vuelve fuertes, pues sí, pero no es una familia unida que esté en el mismo espacio, sino que siempre, por lo menos en el Siglo XX y lo que va del XXI, la familia está fraccionada. Siempre hay ausencias, por eso mi novela insiste mucho en el tema de la ausencia, están pero no están, porque finalmente este país es de ausencias”.
La ausencia es trabajada por el autor en términos de personajes. El lector acaba por preguntarse: ¿Qué tan real es la ficción, los personajes? ¿Existen los personajes en la novela? ¿La imaginación es tan real como la misma realidad? ¿La ficción es parte de nuestra existencia en la realidad? ¿Llega el momento en que realidad y ficción se fusionan?
Estructura y lectura ágil
Tres partes dan cuenta de cuarenta capítulos, pero lo que llama la atención son las subdivisiones de cada uno. Para tornar ágil la lectura, Samaniego recurre a diálogos cortos, narraciones breves en primera persona, escritos donde el personaje principal convierte en “diario maldito” una hoja suelta escrita en la calafia rumbo a la prepa , hojas solitarias, servilleta de un restaurante de Mexicali, un billete de camión Tijuana-Mexicali, una hoja de informe del trabajo, papeles recogidos del suelo y hasta etiquetas de botellas de tequila. Todo este conglomerado registra, de manera amena, las peripecias fronterizas del personaje principal.
“No la decidí así como un plano, se fue dando, la historia me lo pidió así”, confiesa el novelista a propósito de la estructura basada en extractos, “pedazos mínimos”.
“La idea de narrarla a pedazos, es la idea de decir que al final de cuentas la verdad con la que nos movemos nos llega así, uno vive con verdades a pedazos, con imaginarios”, agrega.
“Estaba convencido de que tenía que ser por partes porque tenía que ser como coherente de lo que estaba yo pensando, de que no somos capaces, por más que veamos el presente, de conocer todo”.
Continuidad en su obra literaria
Hay que recordar que el Doctor Marco Antonio Samaniego mereció, en 1992, el Premio Nacional Agustín Yánez , otorgado por Editorial Planeta y el Gobierno del Estado de Jalisco por la novela “Donde las Voces se Guardan”. En su haber literario también figuran los cuentos “Arrastrando los Pies”, en “Cuadernos de Talleres I”, editado por el ICBC en ese mismo año; “Un Poco de Imaginación”, en “Acentos”, publicación del taller de literatura del ICBC y el CECUT, 1995; además de “Historia de Siempre”, también en “Acentos”, revista del taller de creación literaria del ICBC y el CECUT, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), en1997. Un año después, el narrador publicó “Seremos desde Ayer” bajo el cuidado editorial de CONACULTA.
Aunque indudablemente, una de sus obras que ha dejado huella en la literatura bajacaliforniana es “Donde las Voces se Guardan”.
— ¿Cuál es el interés literario en “Tiempo Imaginario”, de 2008, a diferencia de “Donde las Voces se Guardan”, de 1992? , cuestiona ZETA .
“Soy medio traidor. Para mí las novelas se abrazan, hay cierta continuidad. En aquella ( “Donde las Voces se Guardan”) es el personaje de Tijuana que escucha a la gente que llega y le roba frases, oraciones, de sitios que son típicos de la ciudad, como las periferias; típicos porque para mí Tijuana es fundamentalmente una periferia en términos de desarrollo urbano, de la gente que llega. Y aquí (“Tiempo Imaginario”) ya serían los que crecen en Tijuana, en un mundo de las colonias, los personajes son muy citadinos, son los hijos de los que se vinieron. En la otra (“Donde las Voces se Guardan”) eran los que se habían venido, se habían traído todos sus imaginarios, todas sus costumbres. Esos son los que están construyendo sus costumbres en un ámbito, en un ambiente hostil, difícil, duro; no como es el mundo de los fraccionamientos, de las colonias populares donde el mundo está muy lejos de ser un ideal (“Tiempo Imaginario”); en contraposición de la otra novela donde los que llegaban idealizan el Sur”.
Y agrega:
“Para mí sería como una continuidad, porque es de los que ya nacieron aquí y se enfrentan a esta compleja vida fronteriza, porque no nada más es la frontera como barda o límite fronterizo, sino vivir la frontera como empleado, desempleado, como la gente que está peleando por los insumos básicos”.
Samaniego, el historiador
Marco Antonio Samaniego es un narrador de literatura, sobre todo un narrador de la historia investigada, documentada. Además de dar a conocer su novela “Tiempo Imaginario”, se apunta en su haber el título “Nacionalismo y Revolución: Los Acontecimientos de 1911 en Baja California”.
El historiador regresa a la historia de Baja California con el controvertido y famoso tema de los filibusteros de 1911, abordado por diversos historiadores, no obstante Samaniego da a conocer su propuesta para dejar en claro:
“Aquí yo demuestro que el grupo armado que toma las poblaciones bajacalifornianas más importantes en 1911, es un grupo diverso, un grupo que no responde a las órdenes de Ricardo Flores Magón, y que unos terminan siendo magonistas, otros maderistas, a otros les da lo mismo y que aquí sí vienen auténticos filibusteros, gente que sí tenía la intención de anexar la Baja California a Estados Unidos. No es un grupo armado con un objetivo, sino muchos grupos que se vuelve sus principales enemigos entre sí y que tienen intereses muy diferentes.
“La gente de Baja California, Tijuana, Ensenada, Santo Tomás, Tecate, van a pensar que es una anexión por todas las manifestaciones, por las declaraciones, por lo que se dice en San Diego, por las tropas norteamericanas en la frontera que aseguran que es la invasión que se ha estado anunciando desde muchos años. Yo creo demostrar el momento, el lugar en que empieza a crearse esta idea”.
“Aquí se pensaba que era una invasión extranjera y evidentemente la figura de Ricardo Flores Magón ha envuelto mucho esta discusión, pero no lo mencionan ni los hombres en armas ni la gente local. Es un personaje muy secundario en su momento que no se le ve como el líder, que nunca vino a Baja California y que, por el contrario, hombres que andaban en las armas pues sí mostraron su interés por anexar la Baja California y que no tenían la menor idea quién era Ricardo Flores Magón, ni quién era Madero, pero sí termina siendo un movimiento que firma la gente la paz en Mexicali de acuerdo a los tratados de Ciudad Juárez, como si hubieran sido maderistas; solamente los que se quedaron en Tijuana dijeron que eran seguidores de Flores Magón, pero para esto ya había habido varias declaratorias de intentos de anexión. La gente se defendió como si fuera una invasión extranjera”.
Es importante subrayar que Marco Antonio Samaniego, Doctor en Historia por el Colegio de México, es actualmente Director del Instituto de Investigaciones Históricas. En su vasto haber historiográfico destacan los títulos “Los Ríos internacionales entre México y Estados Unidos”, galardonada como la mejor tesis por la Academia Mexicana de Ciencias en 2004.
Además, es co-autor del libro “Historia y Geografía de Baja California para Tercer Año de Primaria”, coordinador de “Ensenada, Nuevas Aportaciones para su Historia” y del guión museográfico del Museo de las Californias. Por si fuera poco, el también conferencista fue merecedor del Premio Nacional de Investigación Histórica “Anastasio G. Sarabia” en 1997.
Ante semejante currículum, vale la pena preguntarle cómo ha influido su especialidad como historiador en su actividad literaria.
“Negar que haya influencia pues sería absurdo, sí ha influido sobre todo al tratar de entender a los grupos sociales. Mi reto en la historia son básicamente los grupos sociales; a final de cuentas yo estoy en la historia por la Revolución Mexicana, me refiero a nivel nacional, porque el Siglo XX, independientemente de todo, está marcado por la Revolución Mexicana. Siempre me ha preocupado ver cómo se mueven los grandes grupos sociales, sobre todo los trabajadores, campesinos, los famosos sin historia, que en buena medida en las novelas se refleja. De ahí salen los personajes, no son de élites”.
— ¿Qué relación encuentra entre su obra literaria, concretamente “Tiempo Imaginario”, con su actividad meramente historiográfica?
“Yo no termino de entender la lógica del barrio, del pleito: (Los cholos) No pelean por nada, por cosas muy nimias. Y ya en el ámbito académico como historiador terminas por ver que mucho de la historia es así: muchas cosas que son inexplicables, como la Revolución Mexicana; bueno, pues así somos, (luchamos) por cosas muy nimias, menores, pequeñas, que a veces para los grandes planes intelectuales pueden no resultar importantes, pero que en la cotidianeidad son las que mueven a la gente”.
Samaniego no deja pasar la oportunidad para expresarse a propósito de la Tijuana como fuente literaria:
“Es vasta, brutal, impresionante, Tijuana permite abordar muchísimas cosas, como espacio literario da para muchísimos temas, para muchísimas formas de observarla. Tijuana es mucho más que la Avenida Revolución, el sábado por la noche. Soy de la opinión de que muchos se han concentrado en esa parte porque ése es el mercado, ‘es lo que me van a comprar afuera'. Esta ciudad da para muchísimos temas debido a su diversidad, contrastes, paradojas, que están por explotarse, falta muchísimo”.
Finalmente, el novelista anuncia su próxima novela aún sin sello:
“En esa novela trabajo sobre qué significa observar, qué significa estar observando algo, y cómo el que observa y desde dónde observa, cambia las cosas”.
Por último, “Tiempo Imaginario” se presenta hoy viernes 13 de febrero a las 7:00 pm en las instalaciones del ICBC de Tijuana, con los comentarios de Enrique Trejo y Roberto Rosique; mientras que “Nacionalismo y Revolución…” se dará a conocer el 28 del mismo mes a las seis de la tarde, en el CECUT. |