Virgilio Muñoz: “Yo no tengo problemas con nadie”
El recién nombrado director del CECUT se refiere a los primeros cambios en su proyecto de trabajo, la manera en que va definiendo a su equipo y qué actitud asume respecto a los cuestionamientos de la comunidad cultural en torno a su asignación, mismos que, considera, no son “del orden personal”.
Gabriela Olivares Torres
Al cabo de un mes de haber asumido la dirección del Centro Cultural Tijuana (CECUT), Virgilio Muñoz se ha instalado en el cargo en medio de dos vertientes: por un lado, tiene un proyecto de trabajo ya visualizado al que se suma un equipo que cada vez cobra una forma más visible. Por el otro, la inconformidad de actores de la comunidad cultural también se hace manifiesta.
En esta etapa de inicio de actividades, trazo de líneas de acción y los primeros problemas que deben identificarse y resolverse, ZETA tuvo una amplia entrevista con el nuevo titular, en la cual definió el rumbo que la institución a su cargo habrá de tomar, así como la postura que ha decidido asumir para hacer frente a retos actuales y futuros.
— A un mes de haber iniciado los trabajos de dirección de trabajo, ¿cómo va la planeación de su gestión? ¿Sigue la misma línea o va modificando el camino?
“Voy modificando por una razón que me parece fundamental. El Centro Cultural tiene 27 años, y en esos 27 años en que ha tenido determinados directores, desde (Rodolfo) Pataky hasta (Teresa) Vicencio, lo que yo veo es que hay una evolución de la institución en términos de encontrar su vocación, sus tareas propias, pero de una manera ascendente.
“Recuerdo cuando había sectores que tenían reservas para entrar a los espacios del Centro Cultural. Ahorita el Centro, con todo lo que falta, es emblemático, es un ícono, es conocido y reconocido dentro del país y en otros países. Es común en el medio de la cultura que se hable del Centro Cultural en otras partes del mundo, o ver en publicaciones de otros países imágenes del Centro Cultural. Es visitado por personas que están en este medio profesionalmente. Todo esto significa que hay una evolución del cometido institucional, como si fuese un cuerpo viviente que responde a una necesidad que también crece. Entonces, la primera tarea que a mí me toca realizar es visualizarlo desde esta perspectiva, y empezar a documentar y escribir un texto que reflexione sobre el Centro, su papel, su función social, cuál es su misión en este momento.
“En este documento, claro que se piensa, se reflexiona y se propone recogiendo lo que se hace, lo que se ha hecho, y lo que hay que incorporar. Es un documento que yo debo presentar a consideración de la comunidad en general para que participe en esta reflexión, qué es el Centro, a dónde va y qué debe hacer. En ese sentido no se trata de una concepción personal o de grupo, sino de una reflexión más amplia, incluso instalada a través de los medios modernos de la comunicación que le permitan a la comunidad cultural del país en general, pensar sobre esto, porque el Centro también es un referente nacional y debe ser reflejo de lo que pasa en el país; pero también receptor y proyecto de lo que sucede en el mundo.
“Ésta es una frontera muy importante porque es la esquina de América Latina, pero también es el último punto de esta América con los países del Pacífico. Éste es otro elemento que define los alcances y enfoques del Centro Cultural.
“Otra parte que me parece importante, y que va muy ligada a esto, es que no se trata de la gestión sólo de un Centro Cultural, con todo y que sea el referente más importante del noroeste del país, sino que también creo que está llamado a generar consensos, sinergias que involucren a la sociedad en su conjunto. Yo creo que en la condición social en que vivimos, los titulares de los medios todos los días, o cada semana, nos dicen algo. Hay además otras situaciones del orden económico, educativo, de la constitución de la familia y la sociedad en general que nos llaman la atención y que los asumimos como problemas o necesidades; ahí la cultura y la educación tienen un papel muy importante, yo diría que neurálgico. No podemos separar cultura y educación. Son dos pilares fundamentales en los que la sociedad y su gobierno deben reflexionar y accionar para enfrentar y resolver de mejor manera estos desafíos.
“Luego, claro, el elemento cultural tiene muchas dimensiones, están los niños, por eso el Centro ha estado haciendo un énfasis muy particular en el campo de la educación que estamos fortaleciendo. También hay la necesidad de crear nuevos públicos, de profesionalizar talentos en el campo de la cultura y de la formación artística, pero también hay artistas consumados. El Centro debe ofrecer un abanico de servicios y de posibilidades que recojan este conjunto. Aquí hay niveles, hay criterios, hay exigencias, requisitos, que deben permear todo este abanico. Es fácil decirlo, pero aquí hay un abanico muy extenso. Si nosotros lo viéramos en términos de generaciones, nos vamos de la infancia hasta la tercera edad, pasando por los discapacitados, porque otro enfoque muy importante es que este documento que se está escribiendo, está partiendo del hecho de que el derecho a la cultura es una garantía constitucional, es decir, es un derecho fundamental de toda persona, y como toda persona necesitamos no distinguir entre edades, condiciones sociales, capacidades, gustos, vocaciones. Yo creo que de esta manera se va construyendo una nueva visión de lo que este Centro debe ser. “Consecuentemente, no se trata de un listado extenso de acciones, sino de áreas integrales, digo integrales porque debemos verlas en su conjunto y en sus relaciones para tener un control de las rutas del trabajo institucional. Esta parte es muy importante porque, cuando hablamos de un aspecto educativo, de una exposición determinada o de un pintor afamado o nuestro, está bien, pero no es sólo eso; hay que tener una visión que permita a todas las piezas coordinarse y relacionarse.
“Ahora, en este asunto hay algo muy importante que es digno de considerarse y de llenarse de entusiasmo. Regreso a las ocho columnas y a ese tipo de problemas coyunturales, frente a eso hay un potencial de la comunidad artística, que es digna de tener la más profunda esperanza y optimismo respecto al futuro de nuestra comunidad, ya no digo del país, porque es una comunidad muy robusta, creativa, talentosa, muy extendida. Cuando vas con esa comunicación con los grupos, promotores independientes, artistas, y te metes a los estudios y ensayos, hay una realidad que te alimenta y que te dice ‘sí tiene la comunidad con qué'. Pero si tú piensas que la comunidad tiene con qué, entonces entiendes que el trabajo tiene que ver con cómo articularlo, potenciarlo, ayudarlo, comunicarlo, integrarlo; cómo contagiar una visión de que es un movimiento generacional a partir de los mejores dos elementos: educación y cultura.
“Lo que trato de dar es un panorama general de los elementos que juegan en esta visión, entonces comprendes que la función, misión, el quehacer del CECUT tiene una evolución, y ahorita es un momento en el que hay que reflexionarlo, creo que es un momento estratégico en muchos sentidos, de la vida del país, de la condición de la sociedad, de lo que la sociedad está tratando de buscar y encontrar, de los procesos democráticos, de la definición de las estrategias y las políticas de la educación y la cultura, la condición geográfica, la situación del mundo. Es el momento para reflexionar y redefinir esto. ¿Qué quiere decir? Que cuando nosotros, en el mejor de los casos, alcanzáramos los objetivos que ahora nos proponemos, la nueva administración tendría que replanteárselos porque esto es un cuerpo dinámico, y eso es lo que yo me encuentro en este momento, por eso la decisión de apertura, de comunicación, de diálogo con todos, sin excepción. Creo que tenemos toda la condición para un enriquecimiento de nuestra formación integral y de proyectar estos valores con una concepción de un mundo amplio”.
— Cada vez que entra una nueva administración hay cambios importantes, después de haber definido este perfil, ¿cómo va integrado su equipo de trabajo?
“Los movimientos son mínimos, porque estamos hablando de unas cuantas personas. Lo que hago de entrada es una invitación a integrarse a un equipo de trabajo, con una misión institucional que me parece muy clara y con una responsabilidad que me parece muy importante. Respecto a la especialidad y a la vida de la gente, a sus vocaciones y a los años de servicio, lo que hago es una invitación. Yo no llego con un equipo, yo no llego con amigos aquí, como no he llegado a las oficinas que he tenido en mi vida, son casi 40 años de servicio público, y desde los 24 años desempeñando cargos de dirección. Siempre he pensado -y el principio me ha funcionado- de que es más fácil hacer amigo a un hombre inteligente, que inteligente a un amigo. Al margen de los años que trabajé en la Secretaría de Educación, en diferentes posiciones, y en más de media docena de universidades nacionales, en mi etapa de Baja California, por referir esta última etapa, yo no llego con un amigo al Diario 29 , conocía a uno o dos, pero la idea central era hacer una combinación del oficio periodístico con los posgrados universitario, y funcionó.
“Evidentemente ahí conocí a mucha gente y ahora somos los grandes amigos, porque es un aprecio que surge del reconocimiento, del trabajo, de la aportación. En el caso de la Secretaría de Educación, lo mismo, conozco también a dos personas, pero de una estructura tan grande como es ésa, además son personas metidas en el trabajo de muchos años con la educación. Sin embargo, cargos de dirección importantes yo los conocí porque salían sus nombres en las consultas, y yo los invité a nombre del gobernador para su sorpresa, me decían, ‘bueno, pero es que yo no lo conozco', pero usted es porque ha pasado esto. Entonces se integró el equipo de esa manera. Éstas son experiencias con las que yo llego al Centro Cultural, al Centro Cultural no llego con un amigo, estas poquitas son personas que ya estaban, que han estado formándose en las instituciones de cultura de la ciudad y del estado, todos. Pero al mismo tiempo yo conservo una subdirección de administración, la persona que maneja los recursos, y conservo a la secretaria que lleva varios directores, y a un coordinador de la oficina que estaba en la administración anterior. Serían como que las primeras posiciones, cómo es que llegas a una posición sin una secretaria, sin quién te maneje el recurso económico, no es eso.
“Algunos han solicitado su retiro y otros les hemos solicitado la separación del cargo porque hemos realizado una evaluación, y yo no puedo enfrentar un cometido como el que acabo de describir, con huecos de esa naturaleza. Pero son mínimos y también son el ejercicio propio de cualquier cambio en cualquier administración, yo no sé, no lo puedo afirmar, pero muy probablemente ésta puede ser la administración con menos cambios en la historia del Centro Cultural, tomando en cuenta que estuvo ligado al sector en la Secretaría de Educación, en el periódico Diario 29 porque era un centro de profesionales de la comunicación, pero también era un centro de gente muy ligada y que vivía de la cultura. Hicimos ocho suplementos, esta gente evidentemente tiene que hacer en el Centro Cultural como tuvo qué hacer en la Secretaría de Educación, en el camino, de momento no es el caso.
“La confección, la decisión en esos ámbitos tiene que ver con una razón eminentemente institucional, producto de una decisión de este tipo reiterada en el tiempo. Ése es el equipo de trabajo, claro, podemos equivocarnos pero será en los menos de los casos, porque el criterio es ayudarse a la realización de un proyecto con el recurso profesional de mayor nivel”.
— Coyunturalmente, el momento no es muy sencillo. Consuelo Sáizar no tiene mucho tiempo al frente del CONACULTA, éste también tiene una situación un poco complicada, económicamente el país atraviesa por una crisis. ¿Cómo va la relación CECUT-CONACULTA y cómo enfrenta los retos económicos?
“Aquí hay dos cosas. Por un lado, hay una comunicación cotidiana, estrecha, que fundamentalmente se relaciona con los proyectos de trabajo, el principal reto aquí es el trabajo y resolver esta responsabilidad enorme que se tiene. A mí me da una gran confianza estar en una comunicación estrecha y permanente con Consuelo Sáizar, yo he encontrado ahí comprensión y apoyo porque nos une un interés común, hay un objetivo concreto, específico, del Presidente de la República en términos de llevar más cultura a más mexicanos. A partir de esta definición y de este compromiso, es que el Centro Cultural, evidentemente de poco tiempo para acá, por lo que ha sido esta administración, realiza una intensa agenda de comunicación y coordinación con los distintos ámbitos del orden federal, trabaja permanentemente con la instancia estatal, fundamentalmente dos oficinas: el Secretario de Educación del Sistema Educativo Estatal, y el Director del Instituto de Cultura de Baja California. Y hay dos elementos más en términos de órdenes de gobierno que empezamos a platicar con la instancia municipal, hay reuniones en la agenda, hay comunicación ya abierta sobre este particular y también la coordinación del festejo del Centenario y Bicentenario (de la Revolución e Independencia de México, respectivamente).
“Claro, cada una de ellas se puede descompone en diferentes instancias y ámbitos de competencia, pero hay una relación ahí muy importante porque no se trata, como decía hace rato, de una acción aislada, sino más bien frente a este escenario de la limitación económica. Tenemos que ser muy eficientes en la coordinación y ayudarnos entre todos para resolver un reto que tiene que ver con un servicio fundamental a la comunidad, como es el de la cultura. En este sentido no he visualizado diferencias en términos de órdenes de gobierno o de competencias formales establecidas en la ley, sino más bien de un conjunto de recursos que compartimos una misión y que tenemos manera de potenciarlos y de resolver con menos recursos de cada quien para lograr una agenda común.
“Finalmente, tenemos las diferencias de lo que nos toca hacer a cada quien, pero con ese encuentro de coincidencias en la agenda. Ahí empezamos a trabajar con ellos como empezamos a trabajar también con otros sectores de la sociedad organizada, grupos, clubes, instituciones, promotores independientes. Esto nos lleva a la otra parte de la pregunta: es decir, a mí me dicen, sí bueno, vienen las dificultades, pero yo no veo que eso signifique que vayamos a hacer menos de lo que hacíamos, lo que sucede es que aquí hay como un reto a la creatividad y a la imaginación para generar recursos de otras maneras; es decir, los recursos propios que además no tienen otra misión que fortalecer la actividad cultural del Centro, entonces aquí estamos trabajando en la renta de nuestros espacios, la organización de eventos que generan recursos, conferencias con esos perfiles, obras, la cafetería, el (cine) Omnimax . Es decir, una serie de fuentes que generan recursos que se deben acabar de potenciar para que nos dejen mayores posibilidades para, claro, desarrollar programas, acciones que nos exigen inversión. Yo creo que por aquí van dos líneas fundamentales que a mí no me han preocupado. Tenemos que salir a buscar los recursos, ojalá y cada vez tengamos más, no vamos a dejar de pelear por ello, pero yo creo que hay por dónde, aquí hay muchos elementos para llamar la atención, para que la gente los identifique como de su interés y que resolvamos todo lo que tenemos que hacer aquí. Tenemos que vincularnos con las empresas, tenemos que salir también, yo tengo la expresión esa de ‘que ruede la bola'; qué quiere decir, pues que tenemos que salirnos de estos muros al Este de la ciudad, a zonas marginadas, a llevarles servicios, de menos a más, claro, a una comunidad que los necesita. Vienen muchos niños, hay un campamento de verano, etcétera, pero tenemos que hacer más, porque yo creo en este camino. Éste es el camino”.
— Hace rato hablaba de la apertura comunidad. Ha tenido Usted algunos cuestionamientos vía cartas en los medios, sobre todo, de parte de la comunidad. La pregunta viene en dos partes: ¿Lo anticipaba? ¿Qué piensa hacer al respecto?
“No me lo anticipaba, aunque siempre ha sido la característica en cualquier cambio. Ésta no es una reacción inédita. No la anticipaba por dos razones: primero, porque yo busqué la dirección del Centro Cultural porque hay 37 años de trabajo, muchas de las cosas que ahora son exigencias del Centro, yo ya las hice en otras funciones, no estoy con vida nueva aquí, queriendo probar, ésta es una experiencia probada. En segundo lugar, yo no tengo un conflicto personal con nadie, no es una situación del orden personal, yo me encuentro a cualquiera de los firmantes y no me dicen nada en lo personal”.
— ¿No se acercan?
“Platico con ellos, pero no hay ahí una situación de asumirlo en un tono personal, ¿por qué? Porque yo no creo que sea en un tono personal, yo no tengo problemas con nadie, a nadie le he hecho nada. Entonces, frente a ello me jala más lo que tengo que hacer, y en plural lo que debemos hacer, que ese tipo de cosas que merecen toda mi atención y consideración, pero creo que lo importante está en qué es lo que el Centro Cultural debe hacer y cuál es mi papel aquí. Eso quiere decir que lo que yo he hecho, es estar trabajando cada vez con más y en una comunicación abierta con todas las edades, las manifestaciones, los grupos, desde los muy jóvenes y estudiantes hasta los artistas consumados. Ése es mi trabajo, yo tengo que caminar por ahí porque el tiempo pasa, tengo que generar resultados, tengo que hacer muchas cosas que tienen que ver con la solución de necesidades. Esto no es un programa de mano para ver si voy o no, estoy trabajando con una materia que se relaciona directamente con una necesidad urgente de la comunidad en todos sentidos. Por ejemplo, debemos dar a conocer en unos días una convocatoria en donde el Centro Cultural, con otras instancias, está siendo el gestor para lograr espacios en diferentes zonas de la ciudad para crear barrios culturales; esto quiere decir espacios gratuitos para los artistas pensando en la pintura, la danza, la música, etcétera. Hemos estado trabajando con algunos desarrolladores que están dispuestos a ceder espacios a cambio de que se cree una comunidad cultural. Con qué van a pagar, a lo mejor con cursos, exposiciones, o con hacer un ambiente cultural en ese lugar. Yo tengo que estar pensando más en eso, cómo resolvemos esas cosas. Yo no puedo sentarme a darle respuesta a cada uno de los que no están de acuerdo, es respetable la opinión, pero más bien la respuesta que estoy queriendo dar es el trabajo, la solución de cosas, generar mejores condiciones para proveer un proyecto más ambicioso y acabado. Mi manera de ser y de pensar me va más por ahí”.
— Finalmente, ¿cree que todo se irá acomodando sobre la marcha?
“Yo espero, porque no tengo aquí más ambición que el trabajo, que representar dignamente a un sector, que he tenido los cargos de administraciones más complejas que ésta, incluso, que debo, de alguna manera, y ésa es una aspiración, poder representar a los artistas en sus inquietudes en las instancias donde se requiera gestión, en la comunicación con la gente que domina los diferentes temas para concretar un proyecto asertivo que realmente refleje lo que debe ser el quehacer del CECUT. Ése es mi trabajo y no tengo otra ocupación que no sea ésta”.
El equipo de Virgilio Muñoz
A partir de la llegada de Virgilio Muñoz Pérez a la dirección del Centro Cultural Tijuana (CECUT), los cambios en subdirecciones y gerencias son los siguientes.
De acuerdo con el organigrama de la institución en el portal de internet, María Dolores Obeso Fernández ha sido sustituida por Claudia Basurto como Subdirectora de Difusión y Relaciones Públicas. La subdirección que ocupaba Héctor Villanueva sigue vacante.
En cuanto a las gerencias: Francisco Javier González Cárdenas y Abril Castro fungían como Gerente de Literatura y Gerente de Exposiciones, respectivamente; aún no se tienen noticias oficiales sobre quienes cubrirán tales puestos.
Asimismo, la Gerencia de Difusión y Comercialización está cubierta con el nombramiento de Víctor Magdaleno.
El portal del organismo indica que Manuel Eduardo Vázquez Estrada ya no despacha como titular del Área de Control y Evaluación; su lugar es ocupado por José Luis Jaime Mendoza.
Además, dejó de laborar para el CECUT Arely Ramírez, ahora ex Coordinadora Operativa de la Subdirección de Promoción Cultural; Marisa Tagle, Subdirectora de Proyecto y Obra, dejará de prestar sus servicios al organismo federal el 30 de junio. (Enrique Mendoza Hernández/ZETA)
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