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Imposición en CECUT
Consuelo Sáizar Guerrero
Presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
El pasado 15 de junio se cumplió un mes desde que ciudadanas y ciudadanos tijuanenses de diversas edades y oficios –con el respaldo declarado por actores culturales de otras regiones del país–, resolvimos impugnar públicamente la decisión que hizo de Virgilio Muñoz, el director del Centro Cultural Tijuana (Cecut). Con el objetivo de que nuestras opiniones y peticiones sean escuchadas, hemos dirigido tanto cartas colectivas como cartas individuales a ti, Consuelo Sáizar, porque eres la instancia correspondiente. Sin embargo, a pesar de nuestras peticiones asentadas en razonamientos sólidos y pertinentes, tú has desatendido todos nuestros argumentos, todas nuestras peticiones.
A pesar de ese silencio que ha sido tu única respuesta, te escribo porque me queda claro que están sucediendo cosas importantes en torno al caso Cecut y quiero que lo sepas. Por ejemplo, en materia de políticas públicas, se ha hecho visible el abismo entre lo que debería hacerse y lo que se está haciendo, efectivamente. Están revelándose las profundas contradicciones entre el discurso de Estado y las acciones de gobierno. Está descubriéndose que entre la burocracia, sigue privando la fe en el autoritarismo como la única cultura política aplicable nacionalmente. Y es que, aunque en Tijuana ya era sabido, la carta de Héctor Villanueva, ex director interino del Cecut, publicada el viernes 12 de junio en el semanario ZETA , confirma los siguientes supuestos:
a) Que la designación del actual director del Cecut fue una imposición, primero para ti; después para la comunidad de Tijuana.
b) Que fue Felipe Calderón quien determinó, primero, no dejarte hacer el trabajo que te correspondía; segundo, imponerte el nombramiento y, tercero, imponerlo a la comunidad de Tijuana a través de ti, que lo pusiste en práctica
c) Que tú decidiste aceptar que se te impusiera el nombramiento y aceptaste imponerlo.
Ahora, antes de pasar a otras cosas relevantes que están ocurriendo, quiero preguntarte: ¿estás enterada de lo que pasa hoy, aquí en Tijuana, con respecto al Cecut? Te lo pregunto por tu actitud frente a este conflicto. Es decir, no sé hasta qué grado has prestado atención. De lo que sí puedo estar seguro es que algo sabrás. Por si no estás suficientemente enterada, trataré de explicarte sólo dos o tres cosas. En caso de que quieras confirmar lo que yo diga, tú misma podrás recurrir directamente a los materiales que constituyen las piezas del rompecabezas y que están a la vista de todos, expuestos en periódicos y revistas de circulación regional, nacional e internacional. También puedes recurrir al Internet y revisar las páginas electrónicas de los periódicos y los blogs de las personas involucradas. Si se te dificultara reunir la información, yo puedo prepararte un dossier y hacértelo llegar, pero para eso tendrías que responderme. Te propongo que te informes porque así podrás observar cosas como éstas:
1. En la carta de apoyo al nuevo director aparecida el 15 de mayo, día de su toma de posesión, entre los firmantes (agentes políticos y empresarios locales, sobre todo) se encuentra Gastón Luken Garza, actual candidato del PAN a diputado federal. Esta adhesión puede sugerir un conflicto de intereses, porque al identificarse con un personaje y un grupo específicos, el candidato estaría revelando que sus intereses no están ligados a los electores, sino a los intereses de un grupo particular. En este caso, ¿qué sucedería si el candidato es electo diputado federal? Sus acciones como legislador, ¿buscarían favorecer a sus representados o a aquellos con quienes se ha identificado públicamente?
2. Para reforzar la suposición anterior, en una carta ( ZETA , 20 de junio), Claudia Sandoval López, coordinadora operativa de exposiciones del Cecut, da cuenta de algunas anomalías que se están presentando dentro de la institución. La más importante es que Víctor Magdaleno, firmante de desplegados a favor de la nueva administración, ha sido nombrado gerente de difusión y comercialización del Cecut, sin embargo, no se ha presentado a trabajar. Lo que la carta revela es un posible desvío de recursos de una institución pública a una campaña política, sugerida por la conexión triangular entre el nuevo director del centro cultural, quien –anota Sandoval en su carta– fungía o funge como asesor político y responsable de la plataforma ideológica en la campaña de Gastón Luken; Víctor Magdaleno, gerente de difusión y comercialización ausente, y a la vez encargado de la página web del candidato panista; y el propio aspirante a diputado federal. En una segunda carta, Claudia Sandoval da a conocer otras anomalías: contrataciones extrapresupuestales, nombramientos ilegítimos y la confirmación de que dentro del Cecut se ha instaurado un régimen policiaco.
3. En el suplemento Identidad del periódico El Mexicano, el coordinador de la publicación (también firmante de cartas a favor del nuevo director del Cecut), haciendo una labor de vocero y guardaespaldas, se ha dedicado desarrollar una campaña en apoyo del director en las páginas del mencionado suplemento. De la misma manera, el director de la revista TijuaNeo manifiesta abiertamente su apoyo al director. Lo hace de dos maneras: firmando desplegados a favor de la nueva administración y dedicando espacio de la revista que dirige al elogio y adulación del nuevo director. Días después del posicionamiento del director de TijuaNeo, la publicidad oficial del Cecut invita a la celebración del segundo aniversario de la revista en la explanada del centro y teniendo como invitados a varios de los artistas que han firmado las cartas en apoyo del director.
¿No crees, Consuelo, que un funcionario que permite tales muestras de parcialidad periodística, aunque ésta sea a su favor, deja muy en claro la visión que tiene (y lo que se puede esperar) de su desempeño como funcionario público? Estarás de acuerdo en que hay una ética que los deja mal parados, tanto a los aduladores como al funcionario que consiente sus acciones.
Y ni qué decirte de la ya famosa entrevista que Silvia Chia, del diario Frontera, hizo al director actual del Cecut y en la que puede apreciarse, por sus dichos y hechos (hay registro en video), su actitud intolerante y despótica en contra de la comunidad cultural tijuanense. También están las entrevistas que ha dado a la prensa, la radio y la televisión y de las que analizando el discurso y siendo objetivos, se desprende que desconoce lo que es la cultura, lo que es una institución cultural, una comunidad artística, y en consecuencia, se confirma que para dirigir un centro de la naturaleza del Cecut, su perfil no es el adecuado.
Hasta aquí he intentando compendiar sólo algunas acciones que se destacan desde la llegada del nuevo director y su equipo de trabajo. Aunque con una ejecución que descubre más de lo que oculta, se entiende que el objetivo de sus acciones es contrarrestar las muestras de oposición de la comunidad cultural de Tijuana y a la vez tratar de crear un efecto de aceptación y legitimidad.
Así las cosas, vamos por el segundo mes de un conflicto que se opone a una forma de decidir, propia de la tradición política y la burocracia mexicana. Ya se ha repetido, por las dos partes en pugna, que este conflicto no supone animadversiones personales y estoy de acuerdo. Esto es simple y llanamente un conflicto de puntos de vista, de intereses y aspiraciones. Sin embargo, me parece que este asunto excede por mucho la simple actuación de dos partes que se confrontan por un acontecimiento que representa las formas tradicionales de hacer política, en este caso, política cultural. Pienso que quienes cuestionamos la designación del nuevo director del Cecut, nos oponemos a la anulación, en la práctica, de los intereses públicos y lo que este hecho implica: la anulación de nosotros mismos.
Por cierto, en la jerarquía de las instancias a las que puedo dirigirme, ¿cuál sigue después de la tuya, Consuelo?, ¿la oficina de la presidencia? Pero ya no llegaré hasta ahí, porque no creo que tenga caso; lo digo sinceramente. En verdad, pienso que así como Felipe Calderón decidió otorgar el puesto y tú decidiste ejecutar la orden, él y tú ahora estarán decididos a mantener en su puesto a la persona que entronizaron. No tengo claro por qué insisten en mantenerlo. ¿La fuerza del personaje rebasa las atribuciones de los dos?, ¿o es tan necesaria su presencia en el Cecut para los fines futuros del calderonismo? Si ambos lo piensan (Calderón y tú) entenderán que con su actitud frente a este conflicto lo que están haciendo es decirnos qué significa para ustedes el servicio público, la transparencia, la ciudadanía. En estos tiempos electorales, cuando desde el gobierno se habla de participación y democracia, ¿dónde están las acciones que sustentan esos conceptos? ¿Dónde las dejan, Consuelo?
Pienso que si realmente has puesto oídos sordos y ojos cerrados a lo que pasa aquí, en Tijuana, o si lo que sabes es muy poco, es porque tú has preferido que sea así y entonces tu actuación me parece irresponsable en el sentido de que has faltado a tu responsabilidad de informarte y atender, como máxima autoridad de la cultura institucionalizada del país, acuerdos y desacuerdos dados en el área de tu competencia; pero si es al revés, es decir, si estás bien enterada y no has querido o no te has atrevido a decirle a Felipe Calderón que la forma en que la administración encabezada por la persona que él eligió está haciendo “política cultural” no es aceptable ni permisible bajo ninguna consigna, entonces tu irresponsabilidad se profundiza y agrava.
Ojalá intervengas, Consuelo. Ojalá le digas a tu superior qué está pasando en Tijuana y por qué está pasando. Si aún no quieres tomar una decisión, está bien, te entiendo; pero por lo menos has ahora lo que no hicieron ni Felipe Calderón ni tú cuando él determinó imponerte una decisión que te correspondía tomar y tú decidiste aceptar que te impusiera el nombramiento de Virgilio Muñoz: ven a Tijuana, platica con todos. Investiga los indicios de que algo no marcha bien en la conducción de la institución cultural más importante del noroeste de México. Ten en cuenta que de todo lo que pase en y al Cecut, tú eres corresponsable, también Felipe Calderón, porque a la persona que está propiciando que se actúe de forma tan obviamente facciosa, obviamente interesada, obviamente excluyente, obviamente opaca, ustedes le dieron el cargo.
Atentamente
Gustavo Torres
Profesor universitario; licenciado y maestro en comunicación; doctorante en ciencias sociales
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