Adela Navarro Bello
Mundo Azul
Luego de la muy publicitada renuncia de Germán Martínez a la dirigencia del Partido Acción Nacional, porque bajo su mando y sólo bajo su estrategia, su partido perdió la mayoría de la Cámara de Diputados, cinco de seis gubernaturas y por lo menos 96 de 100 alcaldías durante las elecciones del 5 de julio, sólo unos cuantos apoyaron al ex Secretario de la Función Pública.
La mayoría de quienes se hicieron escuchar el negro lunes 6 de julio de Germán Martínez, lo hicieron para justificar su decisión y no para solicitar su permanencia. Iniciando con el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, a quien visitó el líder panista en Los Pinos para (dicen) notificarle su renuncia y (evidentemente) el Ejecutivo no le pidió que se quedara a juntar los pedazos.
Poquito antes que iniciara formalmente la sucesión de Martínez (extraoficialmente comenzó el lunes por la mañana) el Gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, realizó viaje a la Ciudad de México para dar un espaldarazo político al depuesto dirigente albiazul. Para variar, Osuna y compañía (otros tantos de los pocos gobernadores que quedan de Acción Nacional) llegaron tarde. O lo que es lo mismo, hablaron cuando ya no podían ser escuchados.
Días después de la tormenta azul, el Gobernador de Baja California seguía trabado con el tema. Entonces le entusiasmaba la idea (que seguro salió de un bajacaliforniano) de que él, Eugenio Elorduy o Ernesto Ruffo pudieran ser considerados para sustituir en el cargo a Germán Martínez. Nada más alejado de la realidad, pero que para Osuna evidentemente fue como escuchar el canto de las sirenas.
Concedió entrevista a cuanto conductor, periodista o locutor de la Ciudad de México se lo solicitó. Osuna Millán vivía sus quince minutos de fama nacional luego de dar el tardío espaldarazo a Martínez. Entre otras cosas, el Gobernador de Baja California opinaba de cómo debía ser la elección en el PAN, de cómo el Partido se sobrepondría a la catástrofe electoral del 5 de julio y de cómo saldrían unidos.
Dicen quienes piensan mal, que Osuna se adjudicó el papel de vocero de los gobernadores panistas, porque en Baja California su partido ganó los ocho distritos electorales federales, que por eso anda de conciencia política en temas de partido y de la dirigencia nacional. Es una lástima que el Gobernador no haya obtenido nada de la elección que ciertamente le dio el triunfo a los representantes del PAN, pero con una votación tan pobre que da vergüenza. Festejan los panistas prácticamente ser los menos malos, los peor es nada, no perciben el hartazgo de la población como tampoco ven que van en caída política.
Pero aún en estas condiciones, el Gobernador de Baja California se ha auto-erigido en el panista opina todo dentro de los mandatarios estatales de ese partido.
En ese tema se la ha pasado José Guadalupe Osuna Millán en los días recientes. Y a propósito que la última quincena de julio será el registro de aspirantes a encabezar el interinato de la era Martínez en el PAN y que en agosto será seleccionado, se espera que la presencia nacional del Gobernador de Baja California con temas de Acción Nacional se incremente en los siguientes días como el opinólogo del partido.
Mientras en Baja California, los Policías Municipales de Tijuana y Rosarito, caen ante las balas del narcotráfico. Igual los federales. Personas son secuestradas y sus familias hostigadas por los plagiarios, el desempleo en el estado es el más grave del que se tenga cuenta. Inocentes mueren en enfrentamientos de agentes contra criminales.
Pero el Gobernador de Baja California cancela sus visitas a Tijuana. No vino a inaugurar la Agencia contra Robo de Vehículos (un delito que se comete de manera indiscriminada en la ciudad), por lo que el acto, y la acción en esa institución, se pospusieron para mejor ocasión. Tampoco llegó, como podría esperarse de un Mandatario, al festejo de los 120 años de la ciudad que él gobernó durante un trienio. A los Alcaldes de Tijuana y Rosarito les ha regateado el respaldo que generosa y melosamente le otorgó a Germán Martínez. Cuando acá es más necesario. La lucha en estas ciudades no es política, es contra de criminales. Pero estas son cuestiones que evidentemente Osuna Millán no comprende, o no tiene tiempo de atender. Está ponderando a su partido por encima de las necesidades del gobierno de Baja California.
Da la impresión que a Guadalupe Osuna le interesan más las grillas de panistas que las necesidades de bajacalifornianos. Más que gobernador, parece un panista ávido de atención y de un cargo político. Vive en su mundo azul, mientras Baja California se torna cada vez más roja… reflejo de la sangre que se derrama.
|