Llega a su segunda edición el evento librero en Tijuana. El programa artístico cultural incluye conferencias y presentaciones editoriales, a desarrollarse en la UABC y el ICBC.
Enrique Mendoza Hernández
Cual gitanos con textos a cuestas, tradicionales libreros de la calle Donceles del Centro Histórico del Distrito Federal, traerán sus cerros de ejemplares usados a los tijuanenses durante la segunda Feria del Libro Usado (FELIUS), a celebrarse del 12 al 24 de octubre. Encabezados por el señor Fermín López Casillas, uno de los más conocidos comerciantes de libros usados de aquella famosa e histórica calle, los libreros esparcirán sus valiosos ejemplares en los pasillos de la Escuela de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y en los jardines del Instituto de Cultura de Baja California (ICBC).
Fue durante la FELIUS 2008 que, entre el montonal de libros viejos, podían encontrarse valiosos ejemplares de todos los gustos desde 20 pesos, entre literatura universal y filosofía, historia o psicología.
La primera feria traía consigo no sólo libros viejos como un objeto más de comercio, sino que desde un principio, los objetivos han sido trazados desde la perspectiva de un proyecto cultural “sin fines de lucro”, asegura René Castillo, organizador del evento. Por eso, enumeró los objetivos planteados:
1.- Poner al alcance del tijuanense una mayor y más completa oferta de libros, trayendo a la ciudad material de difícil o poco acceso.
2.- Acercar y facilitar el material necesario para el cabal desarrollo de los universitarios, a precios accesibles para su bolsillo.
3.- Infundir el respeto y apreciación por los libros. Disminuir en medida de lo posible la práctica del fotocopiado, contraria a todas luces al perfil ético y ético-universitario.
4.- Fortalecer el desarrollo estudiantil humanista por medio de una serie de conferencias y otras presentaciones de corte teórico-académico que permitan al estudiantado un acercamiento real a su área de trabajo.
5.- A través de una serie de eventos artísticos y multidisciplinarios, fungir como marco de promoción a la lectura y fortalecimiento del ámbito cultural en la comunidad universitaria y el sector tijuanense en general.
En este año acudirán los siguientes libreros del Distrito Federal: El Laberinto,
coordinada por el señor Fermín López Casillas; las librerías sin nombre de
Tomás y José Juan Méndez Corona, Juan Páez Fonseca. También El Estanquillo Errante, dirigida por Ricardo Montaño; Anticuario, de Martín Morales y Texto Sentido, de Armando Rodríguez Fabián.
Pero además de la venta de libros usados, el programa contempla presentaciones editoriales, conferencias, teatro, danza y shows musicales.
A iniciar el 12 de octubre (si las condiciones de salubridad lo permiten, por aquello del bicho malvado conocido como influenza AH1N1), la agenda incluye la conferencia intitulada El Oficio de Ser Librero y la Cultura del Libro Viejo, en propia voz de los libreros doncelianos; La Comercialización del Libro, a cargo de Juan Alberto Apodaca, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El COLEF). También en el renglón de conferencias destaca
Tejiendo la Lectura, a cargo del grupo Efecto Creativo.
La variedad del programa incluye la presentación escénica de “Vuelve el Pájaro a su Nido”, por La Tira Teatro de Mexicali, seguida por los comentarios del autor, Hugo Salcedo; “El Vacío”, danza contemporánea presentada por Gregorio Coral Pulido.
En el renglón editorial, es importante contemplar la presentación de la novela “Sho-Shan y la Dama Oscura” de la escritora sonorense Eve Gil, con
los comentarios del escritor Luis Humberto Crosthwaite.
De igual forma, se llevará a cabo la mesa de discusión El Impacto de los Sitios Web en la Comunidad Cultural y la Industria del Libro, con la participación de Gil, narradora que también impartirá la conferencia La Experiencia de Escribir como Mangaka. Asimismo, el Doctor Javier Perucho impartirá la conferencia Una Edición con Escritores: Los Procesos de Edición como Aprendizaje Literario, además de compartir el taller Panorámica del Micro Relato.
Finalmente, el profesor Víctor Soto Ferrel versará sobre El Ateneo de la Juventud y el Cine.
En respuesta a una necesidad
En este año la FELIUS llega a su segunda versión, luego de que en 2008, un grupo de 15 estudiantes de la UABC Campus Tijuana, encabezados por René Castillo, osó organizar el ya esperado suceso.
— ¿Cómo surgió la idea de una Feria del Libro Usado?, pregunta el reportero de ZETA al organizador.
“La feria nace en respuesta a dos necesidades reales que la ciudad enfrenta, que tienen que ver con los factores presenciales y económicos del libro. Por diversos motivos la entrada bibliográfica en Tijuana no es la misma que en otras partes del país, y como frontera los tijuanenses sufrimos los altos costos de traslado, etcétera. Pensando en esto, como estudiante de letras, pero sobre todo como lector y sumado un gusto personal por las librerías de viejo, en la famosa calle Donceles de la Ciudad de México, surge la inquietud de proponer salidas a estas dos problemáticas que dentro del sector estudiantil resultan incluso en el abuso de la práctica del fotocopiado. La idea fue entonces traer a Tijuana un pedacito de ese mundo de libros que uno encuentra cuando visita el centro del país, y además mantener los bajos costos y oferta bibliográfica que permite encontrar ediciones de todo tipo”.
— ¿Cuál es la misión y visión de la FELIUS?
“Con la misión de reciclar palabras, la visión de la FELIUS es enriquecer el mercado editorial de la frontera, creando una vía alterna que sea a la par interesante y económica para los tijuanenses.
“Organizada por un grupo de estudiantes de la Escuela de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California, la feria está enfocada principalmente a fortalecer el desarrollo del estudiantado, por lo que se muestra como plataforma de intercambio de opiniones e ideas a través de una serie de conferencias y otras presentaciones de corte teórico-académico que permitan un acercamiento real entre el alumno y su área de trabajo respecto a lo que se viene haciendo hoy en día en otras partes del país y del mundo. Aunado a esto y proyectada como una promotora cultural independiente que da vida a algo más que a una feria.
“Para sus dos sedes, la FELIUS se ve enriquecida con un festival artístico-cultural que a futuro le proyecta movilidad y apertura a otros públicos, espacios y otras ciudades”.
— ¿Ha sido difícil organizar la FELIUS?
“Organizar la feria y me parece, cualquier otro evento, se trata no de un trabajo difícil, sino más bien de trabajo arduo y un compromiso con el proyecto y la gente que te apoya. Yo creo que sea cual sea el trabajo que se realiza, si uno está comprometido de verdad y disfruta lo que hace, a final de cuentas lo que se mide es la satisfacción tanto personal como pública, y no los posibles percances que, insisto, cualquier organización puede enfrentar.
“Además interfieren en ello muchos factores que varían, como lo es por ejemplo el tiempo que se dispone para llevar a cabo el evento. En este caso somos estudiantes que la mayoría, a la par de la FELIUS, trabajamos proyectos de tesis y/o trabajamos, y que también tenemos otras actividades, como por ejemplo ser miembros activos de colectivos”.
— ¿Cuáles son los principales obstáculos para organizar el evento?
“Me gustaría primero agradecer a las personas e instituciones que desde el inicio nos han apoyado y que han creído en el proyecto, y en las personas que lo realizamos. El apoyo que recibimos varía según la institución y sus posibilidades, tanto la Escuela de Humanidades como el ICBC son piezas importantes para la realización de este proyecto, principalmente porque han creído en los alcances y bondades de la FELIUS.
“Quizás los únicos obstáculos que puedo mencionar son precisamente la falta de confianza que existe hacia los jóvenes que buscan abrir nuevos caminos y generar espacios, y el apoyo económico que resulta también de lo anterior. Muchas veces se busca disfrazar detrás de ‘la crisis que vive el país’, cuando uno de los principales motivos de la verdadera crisis es obstaculizar la presencia de cultura”.
— ¿Cómo ha sido la respuesta de los libreros del Distrito Federal que participarán en la FELIUS?
“Pudimos medir la magnitud de los alcances que ha tenido la FELIUS durante el viaje que hicimos para hablar personalmente con los libreros en México, la gente conocía el proyecto e incluso nos paraban en la calle preguntando si éramos los de Tijuana. Los libreros se fueron muy contentos en 2008 y no sólo siguen hablando bien de la FELIUS, sino también de la ciudad, que me parece muy importante.
“A poco tiempo de su segunda emisión, seguimos recibiendo llamadas de libreros interesados en participar, lamentablemente estamos dejando fuera a una buena cantidad de expositores con los que, sin embargo, estamos trabajando ya para la tercera emisión, para la que proyectamos nuevos crecimientos tanto en oferta bibliográfica, como en el espacio del recinto ferial”.
— ¿Qué puedes decirnos de la cultura del libro usado en nuestro país?
“Me parece que es algo riquísimo, todos deberíamos tener la oportunidad de disfrutar independientemente de nuestras preferencias lectoras. Además, creo que ante el rumbo que está tomando la industria del libro, con la llegada cada vez más rápida de las nuevas tecnologías, es algo que debe rescatarse.
“Ante la presencia del E-book y los blogs, por ejemplo, vale la pena hacer una revaloración del libro como arte objeto y no desplazarlo o verlo como algo obsoleto; en cambio, al fomentar la cultura del libro usado se promueven dos cosas: la lectura (además económica), pero también el gusto y apreciación del carácter artesanal del libro, con ediciones antiguas y de colección que deleitan a más de un bibliófilo”.
— ¿Qué planes de crecimiento tiene pensado el comité organizador de la FELIUS en los próximos años?
“Ha sido la misma feria y la buena aceptación que ha tenido tanto entre el público general, como entre los libreros que nos acompañan, lo que a tan sólo un año de haber sido realizada por primera vez, demanda crecimiento. Los resultados están a la vista de todos, comenzando porque en esta ocasión nos acompañan más libreros y quedan fuera por cuestiones de espacio, otros tantos.
“Hemos recibido muchas propuestas de personas y grupos que están interesados en ser parte del proyecto y por ahí alguna propuesta de internacionalizarla, lo que nos deja al comité un gusto y satisfacción enorme, pues vemos que la gente comienza a involucrarse más y ubicar la FELIUS como un evento importante de la ciudad. De esto que el mismo comité se haya duplicado en el número de coordinadores y que se haya diseñado un programa específicamente para la FELIUS, en el que se dé cabida a un aproximado de 120 prestadores de servicio social comunitario y profesional, todos ellos estudiantes que tendrán la oportunidad de ser parte de la organización de un evento que no sólo les servirá para acreditar su servicio, sino que les dará experiencia que a futuro puede abrirles nuevas puertas de trabajo, incluso en el mismo comité.
“Pero independientemente de lo que yo pueda comentar, está la opinión y crítica de la gente, el archivo con imágenes y testimonios, que considero hablan más que cualquier otra cosa que los organizadores de cualquier evento puedan decir, porque a uno siempre le gana hablar bien de lo que hace”.
— Finalmente, ¿cómo visualizas la FELIUS a largo plazo?
“Creciendo, siempre creciendo. Y no me refiero a los espacios, que también se puede, sino más bien a lo que podemos ofrecerle al público. Uno no puede quedarse con la idea de que ya tiene todo armado, hay que hacer una revisión y valoración constante de la calidad tanto bibliográfica como de los eventos que se presentan, que cumplan con las finalidades de la feria y las necesidades e intereses del público, más allá de los gustos e intereses personales.
“La FELIUS se perfila a abrir espacios a aquello que no es común encontrar en la ciudad y que, sin embargo, tiene una gran demanda. Existen ya muy buenos proyectos que dan respuesta a otras necesidades y cumplen con otros objetivos, ojalá hubiera más personas involucradas en hacer de la cultura ese algo que nos vincule a todos, y sumar esfuerzos”.
Trueque de libros
Por lo menos un jueves de cada mes, el Centro Cultural Tijuana (CECUT) organizará un trueque de libros entre lectores interesados. En agosto y septiembre ya se llevaron a cabo los primeros intercambios. De acuerdo con el organismo, el evento “capta interés” entre los lectores.
A la última versión del trueque, ocurrida el jueves 17 de septiembre, acudieron alrededor de 40 personas a intercambiar sus libros en El Ágora.
“Fueron 300 libros los que se ofrecieron a los visitantes quienes, en promedio, llevaban de tres a cuatro ejemplares para realizar el trueque. Parte de lo que se ofrecía en la mesa fue la variada cantidad de libros que forman parte del fondo editorial del CECUT, en el cual figuran las colecciones literaria, infantil, de divulgación cultural y de artes visuales”, informó el espacio cultural.
En el suceso bibliográfico había una sección para libros donados, mismos que serán destinados a enriquecer la biblioteca del Centro de Readaptación Social (CERESO) de La Mesa.
El próximo Trueque de Libros será el jueves 15 de octubre, evento que seguirá desarrollándose una vez al mes. (Enrique Mendoza Hernández/ZETA)
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