
Ayuda a niños con espasticidad, consecuencia de parálisis cerebral y evento cerebro vascular, esclerosis múltiple y trauma craneoencefálico.
Botox Terapéutico
Además de su aplicación en el área cosmética, la Toxina Botulínica Tipo A, mejor conocida como Botox, es utilizada eficazmente en diversas áreas terapéuticas, como urología, neurología y ortopedia, así como en la oftalmología, ginecología y gastroenterología, demostrando un gran avance en el tratamiento y recuperación de pacientes con ciertos padecimientos.
Entre los problemas neuromusculares en los que se recurre al Botox, destacan las distonías y la espasticidad asociada a parálisis cerebral infantil (por esclerosis múltiple o después de un evento vascular cerebral postraumático).
Asimismo, es la única Toxina Botulínica indicada para tratar el problema de vejiga hiperactiva, padecimiento urológico cuya característica principal, es la incontinencia urinaria.
Al igual que en el área cosmética, la Toxina Botulínica Tipo A se aplica directamente en el músculo afectado, relajándolo y debilitándolo, permitiendo que la rehabilitación y recuperación del paciente sea más rápida y efectiva.
Cabe mencionar que el efecto del Botox tiene una duración aproximada de cuatro a doce meses, dependiendo de la indicación, posterior a los cuales el especialista evalúa si es necesario volver a aplicar el medicamento.
La Doctora Lucía Allen Hermosillo, médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación, señaló que el boom del Botox en lo referente al uso cosmético, vino a desvirtuar el uso terapéutico, pues para eso fue creado.
“Con el Botox terapéutico hay amplias experiencias en el manejo de espasticidad, que es una manifestación clínica, caracterizada por rigidez muscular y que puede estar presente en las patologías como parálisis cerebral infantil, accidente vascular cerebral, Parkinson, esclerosis múltiple y todo tipo de patologías degenerativas o provenientes del sistema nervioso central; es ahí donde radica el beneficio la aplicación del Botox, ya que permite relajar los músculos que están trabajando de más”.
Explicó que la espasticidad provoca que el paciente no pueda realizar un movimiento normal o funcional, y en muchas ocasiones deformidades, inclusive a nivel de los segmentos donde está afectado.
“Pueden tener los pies que llamamos en equino, la rigidez del tobillo, la punta del pie; pueden tener muy flexionada la rodilla, que no permitirle la extensión de la pierna, o bien puede provocar que la mano esté totalmente empuñada o que el codo esté doblado y no permitir el movimiento del hombro. Nosotros como especialistas tratamos de valorar cuales son los músculos que están teniendo esta actividad exagerada y que limitan el movimiento de estos segmentos, y tratamos de inhibir este trabajo que están realizando con la aplicación del Botox”, mencionó.
Varios factores influyen en la aplicación de la Toxina Botulínica Tipo A: “Qué tanto tiempo de evolución tiene la lesión, ya que no es lo mismo tener al paciente que tiene menos de un año con el problema, al paciente que tiene 15 ó 17 años de evolución; es un pronóstico más reservado, pero aun así se puede aplicar”.
Agregó que la aplicación de Botox en pacientes que de alguna forma no tienen la posibilidad de caminar, también es conveniente.
“Muchas veces el simple hecho de poder abrir las piernas para poder hacer su cambio y aseo de pañal, mejorar la apertura de la mano para que ya no se les haga una úlcera en las palmas de las manos, es un beneficio extraordinario para la familia, el paciente o los custodios”, citó la Doctora Allen Hermosillo, quien, para finalizar, recomendó acudir con una persona debidamente capacitada para la aplicación de Botox, quien valorará al paciente y conocerá sus expectativas, sobre todo realistas.
“Es conveniente que el paciente después de que se le haya aplicado el Botox, continué con su terapia de rehabilitación”.
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