
Buscan su aprobación
Al Boxeo femenil le costó trabajo ser aceptado por los aficionados, pero gracias al éxito de púgiles como Jackie Nava, Ana María Torres y Mariana Juárez, lo consiguieron. A nivel local, tres peleadoras han incursionado en peleas profesionales de Artes Marciales Mixtas y pretenden lo mismo.
Carlos Aguirre Barajas
Mujeres peleando en una jaula. No, no es una extraña fantasía erótica, es una lucha por legitimar la rama femenil de Artes Marciales Mixtas (AMM) a nivel profesional. Pero antes de pensar en campeonatos, salarios estelares y pagos por evento, deben ganarse la aceptación del público.
De por sí las AMM reman contra corriente, las peleas femeniles agregan más detractores o, en su defecto, simplemente son desconocidas.
Para quien no esté muy adentrado a las AMM, nombres como Tara LaRosa, Megumi Fujii, Rosi Sexton y Satoko Shinashi, no suenan conocidos.
En sí, la única peleadora popular, más por su apariencia física que por su habilidad, es Gina Carano, quien recientemente encabezó una función de Strikeforce con el primer título femenil en juego. El cinturón quedó en el poder de Cristiane “Cyborg” Santos.
La pelea causó revuelo, aunque pareciera que las AMM femeniles no tienen más que ofrecer en funciones grandes. Por lo menos ese ha sido el argumento del mandamás de Ultimate Fighting Championships, Dana White. UFC, la empresa de AMM más importante y ejemplo a seguir de homólogas regionales, aún no tiene previstos campeonatos femeniles.
Sólo en Japón se le ha dado énfasis a las peleas de mujeres, con empresas como Smackgirl, DEEP, Valkyrie y Jewels.
En México, apenas comienza a explorarse la idea de mujeres en el ring. Al Boxeo le costó trabajo aceptar los “guantes rosas”, pero ganó aceptación gracias al éxito de púgiles como Jackie Nava, Ana María Torres y Mariana Juárez. De no ser por ellas, el Boxeo femenil en México sería visto como una desgracia.
Aunque es común ver a mujeres karatecas, taekwondoínes, judokas o especialistas en otras artes marciales, son pocas las que realmente buscan pelear más allá de los torneos a nivel amateur.
Localmente, tres peleadoras han incursionado en peleas profesionales de AMM y Tijuana ha sido sede de tres combates femeninos.
“Somos peleadoras nuevas, apenas nos están dando la oportunidad de pelear, espero que nos sigan apoyando”, comentó Daniela Modad, quien incluye alrededor de 80 peleas en su palmarés y campeonatos panamericanos de Full Contact y Shootfighting, todo en terreno amateur.
Daniela participó en una pelea de exhibición junto con su discípula, Yahaira “Yaya” Gallardo, e introdujeron al público tijuanense a las AMM de mujeres en diciembre de 2007.
Modad también cuenta con una pelea profesional, pero sufrió una lesión y no ha tenido actividad en veinte meses por otro problema: la falta de rivales.
“Me iban a conseguir rival para agosto de este año en Puebla (Noche de Adrenalina IX), pero se suspendió. Bajé de peso, la chava ya no quiso pelear conmigo, entonces es difícil para mí por el peso”, relató la peleadora de 52 kilogramos. La mayoría de las peleadoras compite en la categoría de 62 kilos.
El 30 de mayo del año en curso, Ultimate Warrior Challenge México presentó la primera pelea sancionada por la Comisión local. Margarita De la Cruz derrotó a Christina Marks en el primer asalto.
“Ella entró al gimnasio como cualquier persona a entrenar, a hacer ejercicio”, comentó el entrenador de Margarita, Raúl Arvizu.
“Mago” es una de tantas mujeres del Entram Gym. La única con peleas profesionales. De la Cruz comenzó a nivel amateur en disciplinas como Jiu Jitsu y Kickboxing, hasta que se fue por el camino de las AMM.
Con antecedente en Kickboxing y Muay Thai, instruida por Daniela Modad en el gimnasio Mojac, Mayra Arce hizo su debut con la mano en alto sobre Christina Marks, tal como lo hizo Margarita de la Cruz. Con ese común denominador, Arce y De la Cruz se enfrentaron en una pelea entretenida que se fue a las tarjetas y resultó ser uno de los mejores enfrentamientos de la función celebrada el 28 de noviembre. Ambas mostraron mejor desempeño que en sus combates anteriores. En el camino al profesionalismo, ya se habían topado en un torneo amateur de Kickboxing.
“En realidad aún son muy pocas las peleadoras que existen de legítimos gimnasios en la ciudad”, indicó el Comisionado de AMM de Tijuana, José María Castro.
“Las peleas que se llevaron a cabo en este año se evaluaron y autorizaron bajo el mismo criterio que a los hombres, se buscó que ambas fueran debutantes, o récord similar, y las tres eran de gimnasios reconocidos por nosotros en la Comisión (dos de Tijuana, Entram y Mojac; y uno de San Diego, Fight Ugly). A lo mejor si hubiesen sido de otros, o de otro lugar, no se hubieran aceptado”, complementó.
Y claro, hay quienes se oponen a las peleas de mujeres. Se escucha la rechifla, comentarios de que las peleas son aburridas o también quienes no tienen interés por ver a mujeres por el simple hecho de que son féminas. Sobre todo si quienes están sobre la lona no se enfocan en exhibir su figura.
“Yo no voy a subirme al ring a jalar las greñas, yo entreno y quiero que se vea eso”, sentenció Mayra Arce. “Se demuestra con la técnica, una sabe boxear, patear, luchar, entrenar igual. La diferencia es la técnica arriba del ring”, remató.
Al finalizar su primera pelea, un individuo se acercó a Mayra para preguntar quién era su entrenador, se llevó una sorpresa al saber que Daniela Modad era entrenadora. Su respuesta fue: “¿Ella? Pero es mujer”.
Daniela, que entrena artes marciales desde los seis años, no encuentra diferencia alguna entre la disciplina de un hombre y la de una mujer: “El entrenamiento es igual, se suda igual, se baja de peso”.
Mientras otros deportes tardaron en aceptar a las mujeres, las artes marciales en su estilo puro no ponen barreras de género en el gimnasio.
“Jiu Jitsu se me hace muy bonita arte marcial para las mujeres”, consideró Raúl Arvizu.
“Siempre habrá machismo, especialmente en México, en el gimnasio no, todos somos amigos, el deporte es algo sano”.
Arvizu le ve más futuro a las AMM que al Box femenino porque implica menos golpes a la cara, lo que motivaría a más damas a practicar esta disciplina. Para eso se necesitan más instructores, gimnasios, promotores, eventos y afición. Además, es un país donde no se puede vivir de las ganancias en las peleas.
Daniela Modad tiene su gimnasio, da clases en un jardín de niños y es terapeuta física.
“Vivir únicamente de los golpes no se puede -lamentó-. Ojalá que se nos apoyara, que se nos entendiera un poquito más en lo difícil que es resistir los golpes, bajar de peso, para nosotros es mucho más difícil porque tenemos regla, tenemos compromisos, algunas son mamás”.
Mayra Arce es Licenciada en Turismo y no quiso dejar a un lado una actividad extracurricular.
“Me gusta la adrenalina, no quiero vivir de eso, aquí en México no conviene. Tengo mi carrera, pero me apasiona esto y se me dio la oportunidad”, expuso.
Falta recorrer un largo camino para llegar a un punto donde las peleas de mujeres sean aceptadas simplemente como peleas, sin etiquetas que den una idea de inferioridad para el espectador. Sólo MMAX Fights y Ultimate Warrior Challenge parecen tomar el riesgo de dar oportunidad a las mujeres.
“La legitimación de las AMM femeniles como deporte está igual que el masculino, depende de que se sigan las reglas para no ofrecer mayor armamento a aquellos ‘tímidos’, a quienes se les hacen las AMM como algo ‘bárbaro’”, finalizó el Comisionado Castro.
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