Genaro García Luna, el Secretario de Seguridad del Presidente Felipe Calderón Hinojosa, dijo que para 2012, la violencia, producto del narcotráfico y el crimen organizado, disminuiría en México.
El presagio de un México seguro lo fundamenta García Luna en la comparación de la lucha contra el narcotráfico de México, y la que fue exitosa en otras naciones. Dice que en Italia y en Colombia, les tomó de seis a ocho años acabar con las venganzas, ajustes de cuentas, balaceras y enfrentamientos armados, una vez que tomaron la decisión de hacerlo.
Argumenta el Secretario de Calderón, que en 2012 disminuirán estos encuentros violentos en México, porque –con la lógica de la experiencia en otros estados– en 2006 al arribo de Calderón este gobierno le entró de lleno y de frente al conflicto con el narco, luego entonces, 2006 más seis años de lucha: ¡2012!
Bien… es un hecho que de vidente Genaro García Luna no tiene nada. Acaso su función de detective (cómo olvidarlo dirigiendo un operativo para atrapar al poseedor de unas latas rellenas de arena en un avión) le permitiría en un momento dado prever una situación, pero de eso a equiparar la lucha del gobierno mexicano con la de otros países y en base a ello hacer un pronóstico harto positivo, hay una enorme distancia en cuyo hueco caben las bases que hace falta aplicar al Gobierno Mexicano.
Por ejemplo y aprovechando la comparación del Secretario, dos detallitos, uno de cada país. Luego de la época más cruenta de violencia de las mafias en Italia, el estado apoyó a sus jueces. Les proveyó de información y éstos respondieron concediendo órdenes de aprehensión, sentenciando a los detenidos, acabando con la impunidad. Aún después del terrible asesinato del Juez Giovanni Falcone en Palermo, Italia, cuando perseguía de manera férrea y comprometida a los mafiosos italianos que traficaban heroína, cocaína y otras drogas, el Poder Judicial de Italia correspondió al compromiso de los jueces al ocultar su identidad, los llamados Jueces Sin Rostro, para que pudiesen continuar con la persecución judicial de los mafiosos.
Esta situación está lejos de suceder en México, a tres años (según García Luna) de que se inició la guerra frontal del Estado Mexicano contra el narcotráfico. Cosa contraria, Agentes Federales que laboran en coordinación con el Ejército se han visto obstaculizados porque un Juez, uno solo, no les otorga una orden de aprehensión, de cateo o presentación. Los Jueces Federales en México, y en Baja California ZETA ha dado cuenta de ello, se convierten en estrictos juristas para beneficio de los criminales y perjuicio de las fuerzas armadas. Lejos está México de contar entre sus colegiados, con una personalidad como la de Giovanni Falcone, parte integral del exitoso combate a las mafias en Italia.
Luego el caso Colombia. Efectivamente a inicios de la década de los noventa, cuando ese País sufría el terrorismo de los empoderados narcotraficantes, el Gobierno de la Nación tomó decisiones para enfrentar a los criminales. Lo primero: Limpiar la Policía Nacional.
Cuenta el General José Roso Serrano, cómo despidió a miles de Agentes Nacionales porque estaban coludidos con las mafias colombianas. No cientos, miles. Antes de separarlos del cargo, les armó un expediente a cada uno de ellos, si los tendría en la acera de enfrente era necesario saber dónde estaban, en qué condiciones, con cuál familia, en cuál residencia y cuáles eran sus activos.
Finalmente el General Serrano con apenas una treintena de leales agentes, inició una labor de investigación que lo llevó a detectar y aprehender a los líderes del cártel de Cali, siguiendo pistas, armando expedientes, contratando fiscalistas, peritos, y hasta yendo tras el hilillo del olor de un perfume.
En México, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa prometió antes de ser ungido como tal, que limpiaría la Procuraduría General de la República. No ha cumplido. Lo que el Gobierno Federal llama una limpia ha sido una serie de detenciones de agentes, directores, subdirectores y hasta ex comisionados, producto de una delación de un testigo protegido que los ubicó en el servicio al cártel Beltrán Leyva.
La PGR de hecho, poco a poco ha ido perdiendo facultades en la lucha operativa contra el crimen organizado. Durante las administraciones del Partido Acción Nacional, la de Vicente Fox, hoy la de Felipe Calderón, se ha ponderado más la participación en este sector de la Secretaría de Seguridad que de la Fiscalía General de la República.
En México no hay, como lo hubo en Colombia, un general Roso Serrano, ni se ha realizado una limpia drástica, necesaria y urgente, en las corporaciones policíacas federales. Debido a esa colusión de policías con mafiosos, el Ejército y la Armada de México, debieron entrar al quite.
Entonces no, no es tan fácil como comparar la lucha de México con la de otros países en el tema del narcotráfico. Aquí la estrategia principal, esencial ha sido de forma. No de fondo.