Transportan droga en aviones ultraligeros.
Narcotráfico aéreo
De noche, por la madrugada, aviones y avionetas surcan el cielo bajacaliforniano de manera ilegal. Calculan las autoridades que cada una de las naves tiene capacidad para llevar hasta 400 kilos de narcóticos. Elementos del Ejército Mexicano han detectado e inhabilitado 89 pistas clandestinas usadas por narcotraficantes en Baja California en 2009. Y los radares de los aeropuertos bajacalifornianos llegan a emitir hasta tres alertas aéreas a la semana, avisando de avionetas que ingresan de manera ilegal al espacio bajacaliforniano. Para mejor efectividad, falta a Ejército y Marina equipo de visor nocturno.
Rosario Mosso Castro
Sergio Haro Cordero
Alrededor de 10 minutos duran las maniobras de los narcotraficantes que ingresan drogas al estado por aire; aterrizan, descargan, y vuelven a emprender el vuelo mientras camionetas cargadas con el narcótico huyen del sitio del aterrizaje.
No requieren más tiempo.
En escasos diez minutos la operación de tráfico de droga se ejecuta.
El espacio aéreo tampoco es problema; los pilotos convertidos en criminales son habilidosos profesionales: maniobran en terrenos reducidos de buena rodada, de entre 250 y hasta 150 metros de largo, cuando normalmente se requiere una pista de 500 metros para un aterrizaje óptimo.
Los puntos preferidos para establecer pistas clandestinas en Baja California son la zona ejidal de Mexicali y los valles de Ensenada, ambas regiones seleccionadas por su lejanía con la mancha urbana y su topografía adecuada para habilitar las ilícitas pistas.
La información oficial indica que en Baja California, la Comandancia de Aeronáutica Civil reporta a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) entre dos y tres alertas aéreas por semana.
Son avionetas que ingresan al espacio local de manera ilegal, transportando cada una un promedio de 400 kilogramos de droga.
Además, del primero de enero al 23 de junio del presente año, 89 pistas clandestinas han sido destruidas por el Ejército Mexicano en el estado. Durante 2008 se inhabilitaron 155 y en 2007 se inutilizaron 172.
De hecho, más del 25 por ciento de las zonas de aterrizaje ilegal que se han demolido en el país están localizadas en el estado, lo que proporciona una idea general del impacto de este tipo de trasiego en la zona.
Las violaciones al espacio en Baja California son en su mayoría de noche, pues los criminales saben que los aviones del Ejército en este estado no tienen equipo de visión nocturna. Por ello las capturas en este esquema son menos comunes. Este 2009 no ha habido ninguna.
Durante el año pasado, se dieron sólo tres operativos a cargo de la región militar con base en Mexicali, todos esos vuelos clandestinos fueron de día: uno en la capital bajacaliforniana y dos en Sonora.
La mañana del 11 de enero de 2008, en el ejido Durango del Valle de Mexicali soldados que patrullaban las inmediaciones vieron varias avionetas, una aterrizó en el ejido Durango; al llegar al lugar no pudieron detener la nave pero capturaron a dos residente del Ejido Coahuila que tenían una camioneta Bronco con varios kilos de la droga.
Los otros dos fueron en Caborca el 18 de mayo y además del sujeto que recogió la droga, lograron decomisar la avioneta y detener al piloto.
El 9 de junio en Nogales, encontraron la avioneta cargada con 300 kilos de mariguana, pero todos los delincuentes que la contrabandearon escaparon.
En Baja California, apenas la semana pasada, los aeropuertos locales detectaron tres intromisiones criminales.
Poco antes de la media noche del jueves 10 de junio los militares fueron notificados de una avioneta no autorizada sobre el Valle de Mexicali. Unas horas más tarde cuando empezaba el viernes 20 de junio, otra fue reportada en la Sierra de San Pedro Mártir, lo mismo sucedió la madrugada del sábado 21 de junio pero en el Valle de La Trinidad.
Como las avionetas militares no salen sin luz de día, en los tres casos se desplegaron fuerzas por tierra. Las patrullas terrestres recorrieron las rutas de los delincuentes y sus naves punto por punto.
Como sucede en estos casos, la Comandancia de la Dirección de Aeronáutica les informa la ubicación de la aeronave cada cierto período de tiempo, para guiarlos, también les indican cuando los aparatos se pierden del radar.
Las huestes que ya conocen el terreno por estar asignados a la zona, saben lo que sucede cuando “desaparecen”. Si es valle, están bajando la droga; si hay cañón, están volando bajo para que el radar no los pueda ver; pero si es desierto, la situación se complica porque puede ser cualquiera de las dos situaciones.
Cuando el mini avión vuelve a aparecer en las pantallas de los aeropuertos, es porque está a menos de 10 minutos de salir del estado, localizado en un extremo opuesto de la zona donde se ubican los batallones que los persiguen.
Para los militares encargados de la zona, en estos operativos el problema es la velocidad y los equipos, pues resulta prácticamente imposible que por tierra puedan alcanzarlos, y menos de noche.
La semana pasada, ninguna de las avionetas, ni las camionetas, ni los delincuentes que recibieron el enervante fueron encontrados.
Considerando las ventajas que toman los criminales de ubicarse incluso en mesetas desde donde pueden ver la llegada de los soldados y atacarlos, este tipo de persecuciones podrían pensarse inútiles; por ello, independiente de la posibilidad de capturar a los criminales, el objetivo principal de estas patrullas según la milicia es ubicar e inhabilitar pistas clandestinas.
Esa tarea la ejecutan ya que amanece.
Las pistas
Oficialmente, la delegación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) tiene registradas 51 pistas con trámite formal, tres de ellas en proceso de inhabilitación por la falta de renovación del permiso, según lo informado por el Director del Centro SCT en Baja California, Ramón Luque Félix.
El funcionario evadió abordar el tema de las pistas clandestinas que se han detectado en la entidad y que son utilizadas para trasportar droga vía aérea.
De las registradas, Castro Luque explicó que en Mexicali existen 25 “aeródromos”, 18 vigentes y dos con el registro vencido. Hay otros que le llaman “de otros usos”, con dos vigentes y uno vencido y tres “aeródromos” inhabilitados.
En la Zona Costa de Baja California existen 26 pistas, 14 vigentes y 12 con el permiso vencido, más seis susceptibles de inhabilitar.
En la mayoría de los casos se trata de espacios de aterrizaje para aviones fumigadores, pero también los hay de uso recreativo o turístico.
Respecto a las pistas clandestinas acondicionadas por elementos del crimen organizado, el reporte del Ejército es claro.
Las áreas donde los criminales acondicionan espacios de aterrizaje ilegal son las mismas que se registraron en 2007 y 2008, se mueven unos cientos de metros y en algunos de los casos reacondicionan las pistas previamente destruidas por los soldados.
En Mexicali las zonas preferidas por los delincuentes están en las inmediaciones de los poblados Sombrete y los ejidos Hermosillo y Oaxaca.
Conforme al mapeo militar el foco de atención está contenido en el territorio ubicado a partir de la carretera Mexicali-San Felipe (carretera Internacional 5) hacia el Este, unos kilómetros antes de llegar a San Luis Río Colorado.
El área de acción es muy amplia, abarca Estación Coahuila, ejidos Durango, Coahuila, Veracruz, Guadalupe Victoria, Madero; los poblados Mason Guerrero, Oviedo Mota, Madero, Pescadores, Pátzcuaro, Colonia Silva, Lázaro Cárdenas, y Madero.
De las 89 pistas localizadas este año, 16 se ubicaron en Mexicali.
El problema y el territorio son más grandes en Ensenada: 68 pistas clandestinas han sido ubicadas en los valles de ese municipio, tan sólo en el primer semestre.
El tráfico de drogas por el aire se hace desde la sierra de San Pedro Mártir, el área de Las Tinajitas, en el norte del municipio, y extienden su actividad ilícita a El Tecolote, El Salto, Cabo Colonet y planicies cercanas a la carretera transpeninsular.
Las alertas aéreas de este estado llegan hasta el área de Cañón de San Vicente, la zona más cercana a Baja California Sur, donde han sido reportadas.
Del Mar de Cortez hacia el noroeste hay otra zona de arribos ilegales: el área abarca de la playa hasta la granja de Aguache, Delicias, Plata Bufeo y Mesa Huatamote, Santas Anita y Aguaje de Burro.
Y en la costa del Océano Pacífico, las inmediaciones de San Quintín y Santa Rosa.
También durante este año fueron destruidas dos pistas ilícitas en Tecate y tres en Rosarito.
Las características generales de estas narco pistas es que no están ubicadas cerca de las carreteras, pero sí a una distancia prudente de rancherías cercanas, alrededor de 10 kilómetros.
Tampoco están en zonas de fácil acceso. En algunas mesetas, el traslado a las vía de aterrizaje hechizas, incluye tramos de entre 15 y 20 minutos a pie por lo abrupto del terreno. Los traficantes usan mulas para mover ahí las mercancías.
Otras son acondicionadas impunemente en terrenos ejidales o ranchos, situación que sucede con mayor frecuencia en Mexicali y en las pocas que han sido detectadas en Rosarito y Tecate. En esas zonas y en el valle ensenadense buscan confundir sus naves irregulares con las avionetas fumigadoras utilizadas en los campos agrícolas.
La información de los militares indica que muy rara vez lanzan los paquetes desde el aire, normalmente bajan y entregan los bultos, empaquetados en paquetes de 10 kilos que hacen más fácil el traslado. Ahí sus cómplices los abastecen de gas-avión y es normal que dejen tirados los recipientes.
También es común que usen la misma pista de manera continua. Militares ejemplificaron a ZETA que en la pista del Valle de la Trinidad , donde bajaron droga el sábado 20 de junio, los soldados avistaron otra avioneta el lunes 22 cuando la estaban destruyendo, pero el piloto también los vio y se perdió en el cielo.
Contraataque
A pesar de las limitaciones de equipo en la ofensiva a esta forma de narcotráfico, la búsqueda de resultados por parte del Ejército tiene su base en la coordinación.
Personal militar encargado de los operativos terrestres en el combate al tráfico aéreo explicaron a ZETA , que en el trabajo de rastreo y seguimiento de las naves actúan de manera conjunta con la Fuerza Aérea y cuando es cerca de la costa, incluso con la Marina y el Grupo Anfibio y Fuerzas Especiales “compartimos información”.
“Cuando se dan las alertas áreas de día se ponen en movimiento las avionetas que están listas para salir en San Felipe, San Quintín, Ensenada y Mexicali. También hay en Tijuana pero aquí no se han detectado ni pistas ni avionetas clandestinas, por el tipo de terreno”.
Aunque el narco avión ubicado por los radares no sea interceptado infraganti, le dan seguimiento al recorrido que ya registraron.
“Se dejan grupos de soldados en las zonas, los llamamos observadores”. Estos militares hacen trabajo de inteligencia y de manera expuesta, a veces y otras encubierta, están determinando la agenda delictiva de los pobladores de la zona y de los criminales que usan las pistas, para poder anticiparse y mejorar los resultados.
“Además se hacen reconocimientos aéreos”, todos los días revisan desde el cielo las áreas propensas a ser utilizadas como pistas de aterrizaje en busca de rodadas de avionetas o camionetas.
El estado está dividió en 20 sectores y cada uno tiene un responsable encargado del patrullaje aéreo y terrestre. “Los recorridos son permanentes, no periódicos.
“Además, recientemente con la Comandancia de Aeronáutica Civil revisaron la regulación de los permisos de todas las pistas y avionetas con permiso en el estado para tener el padrón actualizado”. Pero saben que las narco avionetas usan leyendas apócrifas para confundirse.
En los casos de pistas clandestinas ubicadas en zonas ejidales, la milicia se ha topado con mayores problemas. “La justificación siempre es que los amenazan o tienen miedo y se acepta, el problema es que esos terrenos no se pueden destruir, pero igual cuando son detectadas eso genera una investigación respecto a la identidad y las actividades de los propietarios para verificar que no están colaborando con el crimen organizado”.
La campaña de inhabilitación de pistas es permanente, explicó el vocero militar: “Normalmente se escarban zanjas profundas en forma de equis parta imposibilitar la rodada de las avionetas, pero como cada vez es más común que las rehabiliten en corto tiempo, lo que estamos haciendo recientemente es usar explosivo en algunos de los terrenos, sobre todo los que nos permiten llegar con la pólvora en los camiones”.
Mientras llega equipo de visión nocturna que les permita interceptar en flagrancia a los pilotos metidos a narcotraficantes, los grupos de combate militar están estableciendo acciones fundamentadas en la denuncia y el trabajo de inteligencia, con las que esperan incrementar el número de detenciones y decomisos en esta modalidad.
Hasta en “avioncitos” cruzan drogas
En la frontera entre San Luis Río Colorado y San Luis Arizona, el gobierno norteamericano construyó una barda metálica, y metros atrás, una malla ciclónica reforzada con alambre de púas. Más atrás, otra muralla metálica. Todo en aras de detener el tráfico de indocumentados y droga.
Pero los narcotraficantes rápido encontraron la solución para burlar la vigilancia fronteriza: Cruces ilegales con aviones ultraligeros, una especie de papalotes motorizados que pueden despegar en unos metros de tierra o arena y vuelan bajo, lo cual los hace casi imposibles de ser detectados por los radares de aeronáutica. Además usan gasolina común y pueden llevar hasta dos personas. Cuestan entre cinco y ocho mil dólares. En ésos, transportan la droga.
Pero no todas las travesías han sido exitosas para el narcotráfico. De octubre 2008 a la fecha, cuatro aviones de este tipo cargados de mariguana se han estrellado en Arizona. En uno de los accidente murió el piloto, en otro quedó paralítico y en los otros dos alcanzaron a regresar corriendo hacia México. Los percances han tenido que ver con la sobrecarga de los aparatos voladores.
Los aviones ultraligeros que se utilizan en la zona no se construyen en México; se adquieren en Estados Unidos y se cruzan desarmados. “Cualquier persona puede comprar un ultraligero en Estados Unidos, lo arma y en un camino de 150 metros de tierra, lo echa a volar”, explicó el Comandante de Aeropuerto de Mexicali de Aeronáutica Civil, Jesús Antonio Páez Lizárraga. Incluso la nave puede caber en la cajuela de un vehículo.
Y aún cuando en Estados Unidos estos aparatos no requieren matrícula, en México es necesario registrarlos ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y que el piloto cuente con licencia. Pero a pesar de ello, en la Comandancia de Mexicali, sólo una nave de este tipo cuenta con registro.
El comandante explicó que ese tipo de aparatos no cargan gasolina en el Aeropuerto, lo que le hace suponer que usan gasolina comercial. Aparte no pueden llegar al puerto aéreo porque no tienen radio.
Los ultraligeros pueden soportar 160 kilos de peso y son para dos personas. Algunos tienen alas de tela tipo nylon y son impulsados por un pequeño motor. Por sus características no alcanzan a volar muy alto, máximo 200 pies.
Páez Lizárraga comentó que la zona Mexicali-San Luis es muy tranquila para volar, incluso en las dunas, en el lado norteamericano de Algodones, es común observar ese tipo de aparatos volando.
El funcionario aporta un dato: En la zona de Mexicali-San Luis no hay radares de parte de Aeronáutica Civil. Existe uno en el Aeropuerto de Tijuana –que llegaría hasta una parte de La Rumorosa – y otro hasta Hermosillo.
Frontera frágil
La mañana del sábado 30 de mayo, quince minutos antes de las cinco, un aparato cruzó volando hacía el Norte cerca de Algodones. Era un avión ultraligero cargado con 130 kilos de mariguana. De acuerdo al reporte d e la Patrulla Fronteriza , el aparato fue detectado por un radar de suelo especial.
Con el aparato siguieron la nave que llegó hasta la calle 14, al Sur de Yuma y de repente notaron que paró el movimiento, justo un poco al Norte de la Calle 15 y a media milla de la calle “G”. Notaron que una persona –el piloto– salió corriendo hacia México. Al llegar al lugar los agentes encontraron diseminados varios paquetes con mariguana que sumaron 275.6 libras de la droga. Arrestaron a dos sujetos que aparentemente esperaban la carga.
Del lado mexicano no hubo detenidos. La carga significaba una venta de 22 mil dólares.
En noviembre 2008, cerca de Yuma ocurrió un accidente similar con un ultraligero. En un campo agrícola repleto de lechugas un aparato volador cayó, desparramando su carga. Llevaba 130 kilos de mariguana. El piloto quedó muerto en el lugar del accidente. Era Juan Hernández Torres (34) y residente de San Luis Río Colorado, Sonora.
En octubre un avión ultraligero cayó al norte de Tucson, Arizona. Iba cargado con 110 kilos de mariguana. El piloto, Jesús Iriarte, fue arrestado.
Antes de finalizar el 2008, en diciembre, otro avión de ese tipo cayó al sur de Tucson. El piloto quedó herido y trascendió que quedó paralítico. Fue deportado. El aparato transportaba 126 libras de mariguana.
“Se supone que lo más que pueden cargas esas cosas son alrededor de 240 libras (120 kilos), esos apararos no fueron diseñados para cargar cosas pesadas”, comentó desde la oficina de la Patrulla Fronteriza en Yuma el agente Michael Espinoza.
Y explicó: Esta forma de cruzar droga no es nueva; últimamente habían detectado cruce de droga vía terrestre, en camionetas tipo Suburban o pick-ups o incluso a pie.
El agente Espinoza refirió que la Patrulla Fronteriza no cuenta con un sistema especial para detectar este tipo de vehículos ultraligeros, sino que usan un radar general por parte de esa corporación.
En Mexicali colaboran con “El Chapo”; en Tijuana para “El Muletas”
Crimen organizado: Más Ministeriales involucrados
Un “levantón” y un cateo desarrollados esta semana en Mexicali y Tijuana, respectivamente, expusieron de nueva cuenta las actividades criminales de por lo menos nueve policías ministeriales. De ellos sólo cuatro han sido detenidos.
Las primeras confesiones indican que los tres agentes ministeriales detenidos esta semana en Mexicali se dedicaban a “bajar droga y cobrar plaza” para los operadores de Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera en la capital bajacaliforniana.
Y el rescate de unos “secuestrados” en el fraccionamiento Altabrisa en Tijuana, reveló las relaciones criminales de ministeriales con Raydel López Uriarte “El Muletas”.
El lunes 22 de junio pasado el mediodía, agentes de la Policía Federal Preventiva recibieron información que los llevó a catear una casa en el fraccionamiento Altabrisa de Tijuana.
En el inmueble encontraron siete rifles, tres pistolas, cargadores, cartuchos, tres personas que al parecer permanecían en el inmueble privados de la libertad. La versión oficial indica que cuando llegaron los policías, los presuntos captores no estaban en la casa, pero el operativo y sus resultados se manejaron con hermetismo.
La situación que rodeó este movimiento fue informada por agentes de manera extraoficial. Una de las personas “rescatadas”, explicaron, fue Karla Ituarte, canalizadora en la Procuraduría y esposa del ministerial detenido por el Ejército la madrugada del jueves 18 de junio, y que fue presentado como un policía corrupto al servicio del criminal Teodoro García Simental “El Teo”.
“Al interior, la versión fue que secuestradores de Raydel López Uriarte alias ‘El Muletas', se la habían llevado como una manera para presionar a Núñez y evitar que delatara a los miembros de su grupo… se la llevó su misma gente”.
Pero el padre de la muchacha, Mario Ituarte Camacho, “El Casco”, quien también labora en la Procuraduría y presuntamente de acuerdo a los mismos agentes, tiene relación con el mismo grupo criminal que su yerno, se “movió rápido” para generar el rescate de su hija.
Elementos de los grupos de inteligencia locales, informaron que están revisando información que llegó posterior a la liberación, indicando que esta joven y otros ministeriales deshonestos estaban proporcionado datos a delincuentes, quienes además los están involucrando en el supuesto “baje” de casi media tonelada de marihuana.
En este asunto sólo Núñez está detenido y permanecen pendientes las capturas de sus cómplices plenamente identificados: Gabriel Gazca Ladariaga, Francisco Sánchez Olvera y Cruz Reyes Gutiérrez.
Estos agentes están prófugos desde la semana pasada, pero hicieron llegar sus armas y renuncias a las oficinas de la Procuraduría a través de sus madres y esposas.
Mexicali con Sinaloa
Cerca de las nueve de la noche del martes 23 de junio, en el número de emergencia 066 se recibió una llamada alertando sobre un posible “levantón” con tintes de extorsión en la colonia Valle del Pedregal, al Oriente de Mexicali.
De acuerdo a los datos, el presunto delito se efectuó en la calle Rosa del Desierto y participaron al menos dos sujetos que tripulaban un auto tipo Honda de modelo reciente, color café.
Todas las corporaciones recibieron la descripción del vehículo y agentes de la Policía Municipal de Mexicali localizaron el auto sospechoso kilómetros más hacia el Sur, en la zona de confluencia del bulevar Lázaro Cárdenas y la Carretera a San Luis, en el Ejido Puebla.
Al detener el vehículo el ocupante resultó ser Dennis Alonso Acuña Jiménez, un agente en activo de la Policía Ministerial adscrito al grupo de Homicidio quien fue identificado por varios testigos como uno de los participantes en el ilícito. En el auto los policías municipales encontraron dos armas, un pasamontañas y 7 mil dólares en efectivo.
Tras los primeros interrogatorios Acuña señaló que “trabajaba para los de abajo” robando droga de cárteles rivales y cobrando piso, además delató a algunos de sus cómplices.
Dio los nombres de los agentes Julio Magdaleno Meza y Jorge Lomelí Guillén, pero la información se filtró rápidamente y los ministeriales fueron a San Felipe, donde fueron encontrados más tarde en compañía de una abogada.
Los trasladaron a las oficinas de Asuntos Internos para responder a un interrogatorio administrativo y posteriormente los remitieron al Ejército.
Como resultado de las investigaciones en torno a estos tres detenidos se liberaron cuatro órdenes de presentación más, todas en contra de ministeriales.
Marina
Decomisos de droga
Una bodega de narcomenudistas fue descubierta por elementos de la Marina y Ejército Mexicano en el Mercado de Artesanías de Tijuana, ubicado en el primer cuadro de la ciudad.
438 gramos de marihuana; 264 de cocaína; 70 de heroína; 45 de cristal, y 3 mil 233 pastillas psicotrópicas, así como tres básculas y dos calculadoras fueron incautadas durante el operativo de cuatro horas. Ninguna persona resultó detenida.
Los vecinos del lugar suponen que al arribo de los uniformados, los locatarios lograron darse a la fuga.
Para las autoridades castrenses “lo más lógico” es que el local comercial haya sido utilizado para abastecer a integrantes de las redes de narcomenudeo que proliferan en la Zona Norte de Tijuana.
Vecinos indicaron que los inquilinos llevaban alrededor de tres meses de haber ocupado el local comercial, y no habían notado a personas “sospechosas” entrando o saliendo.
Además, en otro operático, los marinos detuvieron a dos hombres fueron detenidos en posesión de armas de fuego la madrugada del lunes 22 de junio en el puerto de Ensenada, a raíz de una denuncia anónima ciudadana de actividad sospechosa en la colonia Popular 89.
A José Navarro Jiménez, de 24 años de edad, y José Luís Ramírez Rosas, de 23, ambos originarios de Lázaro Cárdenas, Michoacán, les fueron asegurados un rifle calibre 7mm. con mira telescópica; un rifle de diábolos de uso comercial; cartuchos de calibres 9mm, 7mm. 0.22, 38 súper y de calibre 12 mm .
Presunto ladrón
Enfrentamiento a balazos
“Por el tipo de arma y por la reacción del sujeto, descarto que la agresión recibida por el escolta del director sea del crimen organizado, parece más un ladrón de casas o autos”, declaró el Secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Teniente Coronel Julián Leyzaola.
Alrededor de las dos de la madrugada del jueves 25 de junio, se suscitó una balacera y persecución que concluyó con la muerte de un presunto delincuente y dos agentes municipales heridos en las inmediaciones de la avenida Internacional.
Agentes de la corporación detallaron que los hermanos Puga Ramírez salieron de trabajar después de la medianoche, y el que es escolta del director de Policía y Tránsito, Gustavo Huerta, dejó a su pariente y después se dirigió a su domicilio.
Al llegar a su domicilio ubicado en el Fraccionamiento Murúa, vio estacionado frente a su casa un auto con un sujeto a bordo que le pareció sospechoso por la hora: pasadas la una de la madrugada. Decidió tomar precauciones, seguirse de frente y regresar para abordarlo desde atrás de manera sorpresiva.
Cuando estuvo a un costado del sospechoso lo encaró empuñando su arma de cargo; el agente iba vestido de civil. El sujeto optó por avanzar el auto para huir y disparar hacia el arma 38 que portaba, según aseguró el agente Puga, por eso inició la persecución.
Como el sospechoso ingresó a la vía rápida rumbo al norte y no lo podían alcanzar, pidió apoyo de sus compañeros, así que los agentes decidieron poner una barricada en la Avenida Industrial para detenerlo.
Al llegar al punto de intercepción, el sospechoso no se detuvo a distancia y fue recibido a balazos; su auto volcó y se impactó. Dos agentes sufrieron contusiones en el choque. El sujeto que huía murió en el Hospital General.
La ministerial emitió una tarjeta informativa señalando que el sujeto de entre 30 y 35 años no había sido identificado, y que el cuerpo mostraba una herida de arma de fuego en la espalda y los golpes de la volcadura.
Además, la Procuraduría inició una investigación para definir si el policía actuó o no en defensa propia. |