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Reportajez

Niños al avolanteCrecen accidentes provocados por jóvenes y adolescentes; muchos pierden la vida.

Niños al volante

En quince meses se han registrado 146 accidentes de tránsito provocados por menores de edad en la Capital del Estado. Tan sólo en 2008 la estadística lamentable es de 30 tragedias automovilísticas. Muchos jóvenes mezclan la aventura de manejar, con el alcohol; las consecuencias fatídicas las sufren los responsables: Padres y familiares.
 
Sergio Haro Cordero
 
Una pequeña cruz de madera cubierta con una camiseta del Guadalajara y, sobre ésta, un rosario. Más arriba, una foto de un jovencito, casi niño, delgado, sonriente. Es lo quedó en la banqueta del accidente suscitado la noche del 12 de abril, en el Fraccionamiento Puerta del Sol, en Mexicali.

El joven-niño iba tras dos jovencitas, una de ellas su hermana, en bicicleta y en plena banqueta. De repente por la calle contigua surgió un vehículo a toda carrera. Lo tripulaba un joven de apenas 16 años y completamente borracho, quien se pasó el alto, perdió el control del carro y se estrelló primero contra un teléfono público que casi derribó. Siguió la marcha. Le pegó al menor y la bicicleta, lo arrastró tres metros y lo estampó contra un poste de cemento de la Comisión Federal de Electricidad.

El jovencito alcanzó a pedir ayuda, aplastado, pero la vida se le esfumó en segundos. El joven chofer y un acompañante salieron en loca carrera tratando de huir. Luego lo entregó uno de sus familiares —con el que había estado bebiendo todo el día— y quedo detenido. El juez le aplicó una fianza de 54 mil pesos.

Ese mismo día se suscitaron en Mexicali al menos otros tres accidentes de tránsito que involucraron a menores.

De acuerdo a datos oficiales, en lo que va de este año se han presentado en Mexicali cerca de 30 accidentes automovilísticos donde los choferes eran menores de edad y en la mayoría de los casos sin portar licencia ni permiso de conducir.

“En el 95 por ciento de los casos que recibimos, en donde están involucrados adolescentes en hechos delictuosos, se debe al descuido por parte de los padres, los papás son los responsables”, sostuvo el titular del Juzgado Especializado en Justicia Penal para Adolescentes, Álvaro Castilla Gracia.

Y es que según el reglamento de tránsito, los menores que solicitan permiso para conducir deben aportar una carta firmada por sus padres donde se hacen responsables de algún daño que el menor pueda cometer manejando.

El problema es que una gran cantidad de menores que manejan no sólo lo hacen sin el permiso legal, sino además sin el conocimiento y la pericia necesarios. Peor aún, en muchos de los casos van ebrios y en “bola” con sus amigos.

Estos tiempos

La tarde del domingo 13 de abril, un vehículo Toyota con placas de California se desplazaba a toda velocidad en un lado del Canal Pacífico —en el Valle de Mexicali— por la orilla del volcán de Cerro Prieto. La velocidad y la falta de pericia se mezclaron con una curva peligrosa y de repente el vehículo se salió del terregoso camino y fue a dar llantas arriba al canal. En el auto viajaban cinco jovencitos. Rescataron primero a dos de los adolescentes, luego a otro más. Al sacar el carro con una grúa descubrieron dos cuerpos más.

Al día siguiente trascendió el accidente de dos menores, Cristian Giovanni, de 14 años, y Daniel, de 15, quienes viajaban en una camioneta Toyota y al querer virar hacia el boulevard Río Nuevo el menor perdió el control y se volcó. El auto dio varias vueltas y quedó de nuevo sobre sus llantas. Los dos menores, para su suerte, resultaron con heridas leves.

“Han aumentado los accidentes que involucran a muchachos”, explicó el Supervisor Investigador de Accidentes de Tránsito de la Dirección de Seguridad Pública, Juan José González Hernández.

Refirió algunas cifras, como el que desde enero de 2007 a la fecha tan sólo en Mexicali se hayan detectado oficialmente 146 casos de accidentes de tránsito donde participaron menores de edad.

De esta cifra, 25 corresponde a lo que va de 2008.

“El problema es que los padres descuidan a los muchachos, les facilitan vehículos y en muchas ocasiones ellos no tienen ni la pericia ni cuentan con la licencia respectiva para conducir”, explicó el especialista.

Puso el ejemplo de las carreras o arrancones, la mayoría suscitados en plena madrugada y en una buena parte con la participación de jóvenes adolescentes. Afirmó que en los casos en que jóvenes cuentan con permisos para conducir, éstos tienen restricción de horario, sin embargo han encontrado a jóvenes al volante a las dos o tres de la madrugada.

“Piensan que pueden controlar el vehículo a altas velocidades, pero realmente la velocidad no respeta a nadie”, afirmó el oficial.

González Hernández comentó —como ejemplo— que un vehículo que se desplaza a 60 kilómetros por hora, para detener su marcha de manera intempestiva necesita al menos una distancia de 20 metros.

En el caso del Valle de Mexicali la situación es similar, cada vez hay más menores manejando de manera irresponsable, y resulta que en varios casos al hacer el alto los oficiales, los jóvenes optan por darse a la fuga y los agentes los dejan ir para evitar un riesgo mayor, explicó el jefe de la Zona Valle, José Fernando Fúnez López.
 
La amarga experiencia

Édgar Raúl tiene apenas 16 años, y ya está acusado de un homicidio por culpa agravado, por conducir un vehículo de motor en estado de ebriedad. De acuerdo a su versión, el joven nacido en Guaymas, Sonora vive en la colonia Robledo, le apodan “El Mega” y gana mi1 200 pesos a la semana trabajando en la construcción.

Ante el Juzgado, el adolescente dijo que ese sábado 12 de abril, en compañía de su tío José Luis Zúñiga estuvo bebiendo cerveza Tecate light y Budlight desde las 11 de la mañana en la casa de un amigo en la colonia Alamitos.

Por la noche se trasladaron a la casa del tío en Puerta del Sol, y ya cerca de las 11 —tenían 12 horas bebiendo— le prestaron el auto para conseguir más cerveza. El muchacho en su declaración acepto que “iba muy recio y no pude controlar el carro…”; además, que después del accidente salió corriendo y que sus familiares le regresaron y entregaron.

Pero hay otras versiones, como la de una hermana del niño muerto —Juan Manuel Domínguez Camargo—, quien dijo cómo antes del accidente el joven les había pasado por un lado quemando llanta y más adelante, de repente, salió el vehículo, un Taurus 2002, a toda velocidad de la esquina y al dar vuelta perdió el control y fue a estrellarse contra un cerco de lámina de un lavado de carros. Pero ahí no se detuvo y siguió de frente contra ellos y detrás, el jovencito en bicicleta no alcanzó a esquivar el golpe y quedó aplastado contra el poste de cemento.

Tan fuerte fue el golpe que el poste se desprendió de tajo de su base. El niño quedó vivo unos momentos, pero luego falleció ahí mismo.

De acuerdo a testigos, del auto salieron corriendo al menos dos jóvenes “pelones”.
 
Padres, responsables

Según el Juez Álvaro Castilla, los padres no pueden evadir la responsabilidad que les corresponde de tutelar a los adolescentes. Mencionó que aun en los casos donde no existan padres que se hagan responsables, al joven se le considera “abandonado” y en una situación de riesgo. “El derecho de familia existe, hay el deber de cuidar”, expuso.

En los casos donde hay padres —es decir, que no se trate de una familia desintegrada— Castilla opinó que se manifiestan dos situaciones:

1.- Una donde ambos padres trabajan y bajo ese argumento descuidan a los menores.
2.- Otra que aunque se den cuenta, les parece “parte del desarrollo” el que los jóvenes tengan diversos tipos de experiencias.

El Juez de Adolescentes dijo que en caso de compenetración de los jóvenes en algún tipo de delitos, los padres no tienen responsabilidad penal, pero sí civil. “Están obligados a la reparación del daño, siempre”.

En el caso del manejo de vehículos, consideró que hay un descuido total de parte de los padres ya que en muchas ocasiones los muchachos aprenden a “conducir” ellos solos. Mencionó que los jóvenes se han visto involucrados en accidentes por culpa o descuido —se pasan altos, atropellan o chocan— o por conducir en estado de ebriedad, que en ocasiones involucra a adultos.

En el caso del accidente del joven que ebrio mató a un menor, Castilla informó que recién dieron vista al Ministerio Público debido a la participación del tío, quien facilitó al menor la cerveza.

El Juez de Adolescentes enfatizó en las recomendaciones a los padres para el cuidado y la orientación y la necesaria capacitación vial a los jóvenes. Igual a los maestros, a quienes corresponde vigilar el cumplimiento del horario escolar.

“Los alumnos que no tienen una supervisión, el papá dice ‘pues están en la escuela, se está educando, con una persona que lo está formando’. Y cuál: nada; el hijo anda afuera, dando la vuelta, tomando bebidas embriagantes y ya no regresan. Les hablan, pero para que vayan a reconocer a sus hijos al SEMEFO (servicio médico forense)”, concluyó.
 
 
ISIDORO, ESTE TEXTO, COMO PIÑA:

Permisos facilitos.- De acuerdo al reglamento de tránsito, los menores de 18 años y mayores de 16 pueden obtener un permiso para conducir. Los requisitos incluyen un acta de nacimiento, constancia de estudios, identificación del padre o tutor y una carta responsiva del padre o tutor donde se haga responsable de posibles daños que pueda causar el joven por involucrarse en un accidente. Pero el documento restringe el manejo a un horario de 6 de la mañana a 10:30 de la noche.

El costo de los accidentes
             
Cuando se habla de accidentes vehiculares es inevitable hablar de las lesiones que un conductor y sus acompañantes sufren, sin embargo algo que se pasa por alto son las consecuencias económicas del choque.

Es decir, se deben agregar los gastos de traslados de unidades, horas hombre de policías, bomberos y socorristas, además de medicamentos.

Así las cosas, por semana, las aseguradoras atienden en promedio 35 y 40 accidentes automovilísticos, aproximadamente 120 incidentes al mes.

De cada 10 casos, siete acaban en una clínica para valoración y de esos siete, cuatro deben recibir un tratamiento por parte de un ortopedista.

Para saber el tiempo y costo promedio que tarda en recuperarse un automovilista de una lesión de columna ZETA consultó al doctor Gustavo de La Mora Behar, miembro del grupo Ángeles, quien precisó que las lesiones más comunes son de columna cervical por latigazo del cuello al recibir el impacto por alcance de otro vehículo.

El médico, certificado por el Consejo Mexicano de Traumatología y Ortopedia, agregó que dependiendo del grado del esguince de la columna cervical será el tratamiento que puede durar de dos a tres semanas. Mientras que el promedio de manejo de la terapia física es aproximadamente de seis semanas y el costo puede ascender hasta los 15 mil pesos.

Para el Presidente de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC) en Tijuana, Ricardo José Salmonte Barnes, los accidentes son no sólo por falta de pericia al conducir, pues además del exceso vehicular se agrega la falta de respeto a los señalamientos viales.
“Pueden variar, promedio son 35 a 40 accidentes a la semana y se me hacen pocos; son de toda naturaleza, colisiones pequeñas que no deja de ocasionarle un problema al carro. El deducible es el 5 por ciento del valor de automóvil; si el accidente sobrepasa el monto, la aseguradora se hace cargo”.

Proponen seguro obligatorio

Por otro lado, 33 millones de pesos tiene designado el Ayuntamiento de Tijuana para la sustitución de alumbrado público, reposición de señalamientos viales, entre otros. A este gasto se deben agregar las horas hombre cada que vez ocurre un accidente vial, mismas que quedan invertidas en el traslado de unidades de la policía, ambulancias y bomberos.

“A nivel nacional el único lugar donde se aplica el seguro de responsabilidad civil es San Pedro Garza García (Nuevo León). Aquí hemos tenido acercamientos con las autoridades para pedir asesoría respecto al problema. Nos topamos mucho con accidentes fuertes, Belicoso para las autoridades cuando la gente no tiene con qué responder”.

“En la vía rápida, por ejemplo, se desbaratan e intervienen policías, patrullas, motociclista, Cruz Roja y Bomberos. Si le suma uno los gastos de operación, más si son llevadas al Hospital General, si la persona que lo ocasionó es insolvente, ellos (Ayuntamiento) lo tienen que absolver”.

“La solución es que exista el seguro obligatorio de responsabilidad civil. Las aseguradoras en la plaza tendríamos que hacer una evaluación entre todas, que se estructure para que cuando salga el cambio de placas ahí se pudiera cobrar”.

A decir de Ricardo José Salmonte Barnes, el costo del seguro sería de 2 mil y 2 mil quinientos pesos, aunque se estaría analizando que por la cantidad de posibles clientes podría variar entre los 700 u 800 pesos.

Cruz Roja y Bomberos también gastan

En 24 horas una ambulancia puede tener 12 salidas efectivas. La mitad relacionadas con accidentes, aunque influye el día: los viernes, sábados y domingos se triplican. Las horas pico entre las 7:00 y 9:00 de la mañana, de 12:00 a 2:00 de la tarde y entre 5:00 y 8:00 de la noche son horas de peligro.

Según el Jefe de la División de Rescate y Urgencias Médicas de Bomberos de Tijuana, Néstor Alarcón Morales, de 10 accidentes que atienden por lo menos en ocho son responsables personas entre los 16 y 25 años de edad, y a veces hasta menores. El 70 por ciento de los casos tiene que ver con el exceso de  velocidad y el 30 por ciento con el alcohol.

Semanalmente Bomberos atiende 30 casos relacionados con accidentes de tránsito, independientemente de atender lesionados o hacer maniobras con cables caídos, derrame de combustibles. En otras ocasiones, aunque no haya heridos las unidades tienen que salir a evaluar.

Las mayoría de las veces los involucrados terminan lesionados por consideración para ir a un hospital. En muchos de los accidentes siempre hay personas que atender y transportar a un centro de salud.  En cada salida las unidades se gastan promedio de 20 a 25 litros de combustible a un costo promedio de 300 pesos. Si participan tres unidades, entonces se está hablando de mil 200 pesos para un solo incidente.

El supervisor vislumbra una solución posible y propone que antes de recibir la licencia, el interesado deba acudir a un curso de educación vial. “La gente ha tomado conciencia en base una campaña del año pasado donde ponían vehículos totalmente destrozados en varios puntos de la ciudad”. (Francisco Navarro Fausto/ZETA).


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