Estudio reveló en nueve casos propiedades y potencias “aparentes”
Alerta ante piratería
de toxina botulínica
Existen productos o medicamentos similares y sin licencia en el mercado que, en la mayoría de los casos, son de origen chino, y manifiestan sus propiedades y potencias aparentemente “equivalentes” a los fármacos autorizados, lo cual es incorrecto.
Y es que en lo referente al mercado irregular de las toxinas botulínicas, se cuenta con registros de que algunas de éstas han mostrado resultados negativos en la consulta médica a nivel mundial, según datos revelados en estudio publicado en julio de 2009 por la revista de la Academia Americana de Dermatología (Journal of the American Academy of Dermatology).
La investigación presentó el análisis farmacológico de nueve toxinas ubicadas en países de diversos continentes, entre los que se encontraban Brasil, Rusia, China (Hong Kong), Estados Unidos y principalmente Irán.
Los resultados de ese análisis, que buscaba determinar la potencia y ensayos de actividad sobre las toxinas estudiadas (en unidades/vial), determinó que en el 66 por ciento (6 de 9) de los casos su contenido era diferente y en menor grado a lo señalado en el empaque. En el 33 por ciento restante (3 de 6) la expectativa fue superior; incluso, uno de ellos tuvo una potencia 3.66 veces mayor a lo indicado en la etiqueta. Además, el 22 por ciento no mostró siquiera contener toxina botulínica.
Tal estudio dejó de manifiesto el riesgo ante este tipo de sustancias similares y/o sin licencia que no aportan el beneficio esperado, ya sea porque no cuentan con el principio activo, o, de contenerlo, éste se encuentra en menores dosis a las señaladas en la presentación. En el caso de aquellas que superan lo que se indica, pudieran obtenerse resultados fuera de lo planeado y con el riesgo de efectos secundarios, como formación de anticuerpos.
Lamentablemente, este tipo de investigaciones encuentran en los medicamentos sin licencia y/o similares la falta de pruebas bioquímicas que certifiquen la calidad del producto, aunque, a pesar de ello, se suele encontrar en la presentación comercial que sí lo manejan.
La doctora Lourdes Ortega Caudillo, miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, A. C. (AMCPER), avala la importancia de acudir con un experto ante cualquier deseo de algún tratamiento estético o terapéutico, ya sea a través de su Colegio, o asociación médica que respalde la especialidad correspondiente.
Asimismo, indicó que Dysport®, la toxina botulínica francesa tipo “A” para el tratamiento de líneas de expresión y distonía, fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), así como por la Secretaría de Salud en México.
De igual manera, confió que en este país existe apoyo entre autoridades médicas e industria para contribuir a estudios y actualizaciones serias, como fue el caso del Primer Taller Interactivo de Toxina Botulínica, realizado con el respaldo del Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán”; la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
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